1. Perder un vuelo

Vivir en una ciudad que, a pesar de ser bastante grande tiene poco tránsito y buenas vías de comunicación, tiene sus ventajas: puedes llegar al aeropuerto en menos de 20 minutos, estés donde estés… Así es super difícil perder un vuelo.

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2. La calefacción

En Yucatán no hace frío ni en el más crudo de los inviernos. Sí bajan un poco las temperaturas, pero jamás vas a necesitar calefacción, cuando mucho tendrás que apagar el ventilador para poder sentir ese calor de hogar…

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3. Planear vacaciones en la playa

Nosotros no necesitamos planear vacaciones frente al mar ¡porque vivimos prácticamente frente al mar! Vivir a unos minutos de kilómetros y kilómetros de playa en verdad no tiene precio y no nos gusta presumir, pero las playas yucatecas ¡son las más hermosas!

 

4. Tener cama o no

Esto es algo que en verdad no nos preocupa en absoluto… En Yucatán contar con un lecho es opcional, ya que tenemos siempre en casa las maravillosas hamacas. En cuanto hayas probado dormir en una, su suave y arrullador vaivén, créeme… No vas a querer otra cosa.

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5. Que se me vaya la vida en un auto

Hay ciudades en las que el tránsito es tan complicado que podrías terminar de leer una novela mientras esperas a que avance el embotellamiento. Aquí no, aquí el peor atasco que conocemos es la fila de la comida para llevar (esos cinco minutos nos parecen eternos).

 

6. Comprar abrigos y botas

¿Ropa de invierno? La verdad es que no la compraríamos ni de oferta. Si acaso tuviéramos que cambiar las bermudas por pantalones o si tenemos que viajar a algún lugar donde si hace frío, sólo necesitamos desempolvar esa chamarra que compramos hace tiempo en un viaje.

 

7. Usar traje para ir a la oficina

A menos que trabajes en un banco (que tenga el aire acondicionado a tope) jamás vas a necesitar usar un traje. ¿Corbatas? Estarías tan fuera de lugar usando una como un pingüino en medio del desierto. Aquí los usos de la moda son super relajados.

 

8. Las estaciones del año

Los yucatecos tenemos dos temporadas: La de calor y la de mucho calor, así que disfrutamos del tiempo sin tener que preocuparnos por ello. Y aunque pudiera parecer monótono, la verdad es que no lo es. ¡Tenemos flores y árboles verdes todo el año!

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9. La puntualidad

Para nosotros lo importante es llegar y nadie se angustia ni pierde el sueño si te tardas unos minutos extra. Es más, la cortesía social indica que lo mejor es no llegar tan puntual a una reunión porque podrías sorprender al anfitrión todavía con los preparativos…

 

10. La dieta

Aquí preferimos olvidarnos alegremente de las dietas y, aunque siempre figura en nuestros propósitos de año nuevo, la verdad es que preferimos la felicidad que nos dan tantos platillos y postres fabulosos, porque al final de las cuentas, ¿quién puede resistirse a unos deliciosos tacos de cochinita?