Le dicen “la fantástica” y toda ella es un calor que le brota de sus paredes de colores, de las sonrisas de su gente y la historia que se va contando sola. Cartagena de Indias no deja de sorprender y si quieres vivirla al máximo, hay algunas cosas puedes hacer para contarla bien:

1. Mira el atardecer desde el Baluarte San Francisco Javier.

Hacia el año 1630 se construyó una muralla –por orden de Francisco de Murga- para defender a la ciudad. Caminar por allí es necesario para sentir el contraste entre la Cartagena de Indias antigua y la nueva, y las vistas son una belleza. Lo mejor es sentarse en el Baluarte, un sitio clave dentro del cordón amurallado, pedir algún cóctel y disfrutar del atardecer. El ambiente que se respira aquí es único y lo contarás muchas veces para que otros vayan también.

Crédito: Adriana Herrera @viajaelmundo

Baluarte San Francisco Javier. Crédito: Adriana Herrera @viajaelmundo

2. Ve directo al Portal de los Dulces.

Ahí, al frente de la Torre del Reloj en la ciudad amurallada, se abre la puerta a los dulces más típicos de Cartagena. Imagina: un pasillo lleno de dulces… ¡muchísimos dulces!

No hay que dejar de probar la cocada de guayaba, las muñequitas de leche o las bolitas de tamarindo. Caminar por ahí comiendo un dulcito, no cae nada mal, ¡aunque el calor nos derrita!

Torre del reloj. Crédito: Adriana Herrera @viajaelmundo

3. Camina por el barrio de Getsemaní.

Nada aburre por aquí de día y, muchísimo menos, de noche. Alejarse del casco histórico y llegar a Getsemaní es meterse en una zona llena de bohemia, arte y buena vibra. Le dicen “el barrio cool”, y es que lo es. Es la zona preferida para los mochileros, pues hay variedad de hostales, bares y ese rollito que se arma en la plaza de La Trinidad, epicentro clave de Getsemaní. Está lleno de color, es relajado, es un mundo aparte dentro de Cartagena que van a amar.

Crédito: Adriana Herrera @viajaelmundo

4. …y baila salsa en el Café Havana.

Una vez en Getsemaní, los pies se van a ir solos a este famoso café lleno de salsa en vivo, los mejores mojitos y gente deseosa de aprender los pasos latinos. Eso sí, hay que llegar mucho antes de la medianoche para asegurar alguna mesa (pueden reservar), si no quedará ir de un lado a otro entre las paredes llenas de cuadros de cantantes cubanos famosos.

Nota de color: en el año 2012, Hillary Clinton pasó un rato a menear las caderas aquí. Si ya el lugar era bueno, desde ese momento no deja de estar en boca de todos.

5. O disfruta un miércoles de fiesta en el Media Luna.

Todos en Getsemaní saben que en este hostal nadie espera los fines de semana para irse de rumba, sino que cada miércoles estalla la música en vivo, el ron y la cerveza (o lo que quieran) alrededor del bar y todo se vuelve fiesta. Aquí coinciden viajeros de distintos lados del mundo porque la voz se corre rápido. Es un buen momento para hacer amigos, mientras se baila y se intenta hablar más alto que el sonido de la música.

6. Come arepas con queso en cualquier puesto de la calle.

Vas caminando y ves el tímido carrito lleno de arepas con queso derretido. El vendedor y tú se miran, y él sabe que vas a sucumbir a esa tentación. Son baratísimas y te las dan en una bolsita de papel para que te la vayas comiendo sin mayor protocolo. Es un sabor muy colombiano, ¡son deliciosas!

7. Visita el Castillo de San Felipe de Barajas.

Hay que decirlo: es un poco fastidiosa la cantidad de vendedores a la entrada del castillo, caminando detrás de ti para que te lleves algún souvenir, pero superado esto, uno queda ante una gran estructura construida en 1657 y que recibió muchos ataques franceses e ingleses. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y de tanto en tanto hacen allí eventos sociales. Vamos, que no todo es fiesta, también hay que entender la historia.

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8. Busca la huella de Botero.

Al caminar por el casco histórico, se llega a la Plaza de Santo Domingo donde también está una iglesia que lleva el mismo nombre. Ahí, justo al frente, está Gertrudis, una escultura de 650 kilos de Fernando Botero. Muchos llegan hasta allí para tocar a la famosa gordita y hacerse fotografías como recuerdo indiscutible de Cartagena.

9. Explora los mil ángulos de la Catedral.

Crédito: Adriana Herrera @viajaelmundo

La torre de la Catedral Metropolitana de Santa Catalina de Alejandría, en pleno casco histórico, se deja ver desde muchos ángulos. Es tan hermosa que es todo un reto fotográfico buscar la mejor vista y la más original, y llevarse un buen recuerdo. No se trata solamente de llegar y conocerla, sino de ver cómo luce en el camino. No olvides capturar balcones de colores y calles de piedra 😉

Crédito: Adriana Herrera @viajaelmundo

10. Sube al Cerro de la Popa.

Está apenas a 10 minutos del casco histórico y es el punto más elevado de la ciudad, por eso se obtienen buenas vistas y uno puede entender mejor cómo está distribuida Cartagena y sus contrastes. Allá arriba, además, hay un convento y algunas casas coloniales que dan idea de otras épocas.

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11. Moja los pies en la isla de Barú.

Y claro, ir a la playa es el mejor cierre posible y en Barú hay un paraíso escondido. Es posible llegar por tierra o por mar, pues hay tours diarios desde el muelle. Pidan ir a playa Blanca, Punta Iguana, la playita de Los Muertos o playa Cholón. Se van a llevar la brisa fresca del mar y un pasaje lleno de palmeras y arenas blancas.

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