1.- Disfrutar de unas vistas increíbles de la ciudad, mientras subes por el Mirador de Santa Justa.

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2.- Visitar el impresionante Monasterio de los Jerónimos en el barrio de Belém.

Antes puedes aprovechar y desayunar pastéis.

3.- Montarte en el famoso tranvía 18 de Lisboa y recorrer con él los lugares más turísticos e interesantes de la ciudad.

4.- Visitar la Sé, la Catedral de Lisboa y pararte en una de sus esquinas esperando que pase el tranvía.

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5.- Perderte, de manera literal, por las calles de Alfama, uno de los barrios más fotogénicos de Lisboa.

6.- Subir andando hasta el Castillo de San Jorge, y disfrutar de unas vistas únicas mientras te recuperas del esfuerzo.

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7.- Recorrer la Avenida da Liberdade, una calle repleta de edificios con historia, cafés y tiendas llenas de encanto.

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8.- Sentarte en el mirador de Santa Lucía, con un jardín y unos azulejos únicos y disfrutar de las impresionantes vistas de Lisboa.

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9.- Recorrer las ruinas del Convento del Carmo, una iglesia con el cielo como tejado, que estamos seguros, te dejará con la boca abierta.

10.- Comer uno (o mejor varios) pastéis de Belém y disfrutar de uno de los manjares de la ciudad.

11.- Deleitarte con un fado en un lugar poco turístico, como A Tasca do Jaime en Graça.

12.- Olvidarte durante unos minutos de las calorías y disfrutar de una francesinha, un plato típico portugués.

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13.- Sentarte, sin prisas, en el mirador Portas do Sol, y disfrutar de las mejores vistas de Alfama.

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14.- Comprar un Gallo de Barcelos, el souvenir más típico de Lisboa y Portugal.

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15.- Disfrutar como nunca de las vistas de los tranvías entre las callecitas de los barrios de Lisboa, una postal que estamos seguros, no olvidarás.

16.- Perderse por Alfama y localizar la Casa dos Bicos, en la parte baja, con una curiosa fachada de piedras talladas, que terminan en punta.

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17.- Acercarte al Mercado de Campo de Ourique, lleno de puestecitos, en los que poder comer productos típicos de la mejor calidad.

18.- Pasear sin rumbo, ni mapa, por el barrio El Chiado, el barrio bohemio de Lisboa y uno de los más encantadores de la ciudad.

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19.- Comer, una y otra vez y de mil formas bacalao: bacalhau à Brás, pastéis de bacalhau… o cualquiera de las 999 formas más que dicen que tienen de cocinarlo.

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20.- Salir una noche y darse un homenaje en Doças de Alcántara, una de las zonas de moda de Lisboa.

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21.- Disfrutar de un delicioso helado en Gelato Davvero, mientras piensas en la siguiente parada para comer en la ciudad.

22.- Pasear por el barrio de Belém y asombrarte frente al Monumento a los Descubrimientos

23.- Pasear por el barrio La Baiza, visitando la Plaza de los Restauradores, donde podrás ver un impresionante obelisco.

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24.- Llegar hasta el Puente Vasco de Gama, el puente más largo de Europa y uno de los más conocidos de Lisboa.

25.- Acabar el día con disfrutando de una puesta de sol en la Plaza del Comercio, con vistas al Puente 25 de Abril.

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