1. Desafía el mal de altura en el TeleferiQo.

Sube de 2.950 a 4.053 metros, en tan solo 10 minutos. La vista de la ciudad y los volcanes que la rodean te dejará sin aliento… literalmente. Si tienes ganas de más, contrata un guía y sube el Rucu Pichincha (a 4,698 metros). Es importante seguir las rutas delimitadas y no pisotear la vegetación del páramo. Aunque no lo parezca, es un ecosistema muy frágil.

 

2. Disfruta de una película alternativa en el Ocho y Medio.

Sea que Hollywood te agrade o no, lo cierto es que es refrescante salir del circuito comercial y ver algunos filmes más alternativos. Llega con tiempo extra antes de la función. El cine está lleno de murales y tiene un café adorable. Además, el barrio de La Floresta que lo rodea está lleno de propuestas culturales muy interesantes.

 

3. No te vayas de la Floresta sin probar un buen café.

Este barrio conocido por concentrar altas dosis de creatividad te ofrece además altas dosis de cafeína, ya que alberga varios de los mejores cafés de la ciudad. Puedes empezar tu recorrido por Jervis Café.

 

4. Déjate caer en la tentación de sacar una selfie en la Mitad del Mundo.

Asegúrate de tener suficiente memoria en tu cámara o teléfono, porque probablemente terminarás sacando más fotos de las que imaginas. Podrás jugar a tener un pie en cada hemisferio, desafiar la física probando varios experimentos y recorrer museos que explican la concepción del tiempo prehispánico. Las oportunidades para una selfie son varias.

 

5. Participa de una procesión.

Y piérdete en la multitud. Una de las más importantes ocurre durante la Semana Santa. Quito se llena de “cucuruchos”, con su particular traje violeta y sus máscaras cónicas. A más de un turista hemos tenido que explicarle que estos personajes no tienen nada que ver con el Ku Klux Klan, sino que simbolizan la vida austera.

 

6. Una vez que te hayas acostumbrado a la altura de Quito, atrévete a subir las escaleras de La Basílica.

La Basílica es una obra maestra y representa lo mejor de la arquitectura neogótica ecuatoriana. Las gárgolas típicas de este tipo de construcción fueron reemplazadas por la fauna nativa del Ecuador: cóndores, armadillos, caimanes, tortugas, monos, e iguanas, lo cual hace que el edificio sea aún más especial. Si logras subir todos esos escalones hasta la cima, tendrás una vista panorámica impresionante de la ciudad.

 

7. Reconoce los guiños de la política en el Palacio de Carondelet.

Por ejemplo, puedes empezar por notar qué gobiernos foráneos están en buenos términos con el Presidente Correa, si prestas atención a la colección de regalos. Además, el Palacio de Carondelet suele tener excelentes exhibiciones de artistas locales.

 

8. Descubre la fiebre del oro de la Época Colonial en las Iglesias de La Compañía y San Francisco.

El interior de estas iglesias barrocas te generará más de una impresión, eso es seguro. Probablemente lo primero que pienses es “wow, nunca he visto tanto oro en mi vida”.

Aunque estas iglesias fueron diseñadas por colonos europeos, su estructura, así como las obras de arte en su interior, fueron hechas por indígenas de la Escuela de Arte Quiteño. Junto con los íconos católicos, verás símbolos ancestrales de los pueblos indígenas cubierto con hojas de oro de 23 kilates.

 

9. Sube hasta El Panecillo y recuerda mirar qué hay a sus espaldas…

La virgen alada parece custodiar a Quito desde las alturas, pero lo cierto es que solo mira directamente a una parte de la ciudad. A la otra, le da la espalda, como lo cuenta la película homónima. Pregúntale a los lugareños sobre la división territorial de Quito si quieres entender esta dinámica…

Además, puedes comer snacks en puestos de comida callejeros, visitar el museo, e ir a restaurantes (un tanto “fancy”, y con precio acorde a la ubicación preferencial).

 

10. Descubre los rincones nocturnos del Centro Histórico.

Este barrio de noche te enamorará. Las callecitas angostas, los edificios bellamente iluminados, los lugares donde comer y tomar… el sitio es muy recomendable. Nota: Existe alta presencia policial en las noches, sin embargo procura llevar pocas cosas de valor.

 

11. Una vez en el centro histórico… ve por unas buenas cervezas a Sirka.

Se trata de cerveza artesanal elaborada con ingredientes locales, en una casa restaurada y medio surrealista. Además, Sirka ofrece música en vivo casi todas las noches de la semana. Es un sitio perfecto para relajarse y conversar.

 

12. Haz un tour gastronómico en La Ronda, el barrio de las empanadas.

No por “noveleros” ni por obsecuentes, pero no hay visitante que haya salido de la Ronda sin probar una empanada. Son realmente deliciosas. Prueba una de morocho (rellenas de carne) y las gigantescas empanadas de viento (fritas y con queso dentro).

Para acompañar, tienes varias opciones: canelazo (virgen o con puntas), chocolate caliente, colada morada (bebida típica a base de frutos rojos), vinos hervidos, etc.

 

13. Decide cuál es tu salsoteca favorita.

Para algunos, el premio indiscutido es de Salsoteca Lavoe. Otros prefieren lugares menos masivos, como el Café Libro. Lo cierto es que Quito tiene una gran movida de salsa, y no puedes decir que has visitado la ciudad si no has ido a bailar en ella.

 

14. Visita el Parque La Carolina un domingo por la mañana y conoce la diversidad cultural de Quito.

Verás a ecuatorianos practicando fútbol, ecuavoley, y “pelota nacional” -un juego ecuatoriano con raquetas enormes y pelotas-, así como expats jugando baseball y rugby. Para completar la experiencia, prueba un “cevichocho”.

 

15. Enamórate del paisaje nocturno de Quito.

Lo mejor es ir para la hora del atardecer, y observar cómo las luces de la ciudad se van prendiendo de a poco. Café Mosaico es un buen lugar (aunque sus precios son bastante elevados)… pero lo cierto es que hay varios.

 

16. Conviértete en un verdadero “foodie” en las Menestras de la Almagro.

Los platos de Las Menestras de la Almagro son gigantes y representan bien algunos de los sabores más ecuatorianos. Su menú, basado en lentejas y fréjol, se ha convertido en un favorito tanto para los quiteños como para los extranjeros. Si sientes que has comido mucho… hay muchos lugares donde ir a bailar y quemar calorías en este barrio.