Crédito: Rantes Aguirre

Tu abuelita dice “¡Ave María Purísima!”

Para expresar conmoción por un acontecimiento inesperado. El santo puede variar dependiendo de los favoritismos religiosos y la devoción de tu señora abuela, yendo desde San Martín de Porres hasta el Niñopa. Persignarse mientras se hace esta exclamación le agrega el toque -más- dramático. La chaviza suele sustituir esta expresión con el más profano “Ay güey”… y no se persignan.

 

Tu abuelita dice “Viejas argüenderas”

Para referirse al grupo de amigas con las que echa el chisme. Obviamente, ella no entra dentro de esa clasificación… ella es una simple víctima del argüende provocado por las susodichas viejas.

 

Tu abuelita dice “Había unos marihuanos en la esquina”

Para decirte que vio a un grupo de chavos perdiendo el tiempo y en atuendos que no le resultaron nada agradables. La vagancia y los atuendos impropios, como pantalones demasiado flojos o demasiado apretados, son características propias del marihuano moderno, y si alguno de ellos tenía perforaciones o tatuajes visibles, no se diga más: ¡marihuano seguro! Parecería que el juicio de tu abuelita no es del todo confiable a la hora de juzgar cosas relacionadas con sustancias ilegales. Sin embargo, esas yerbitas que guarda en una botella de alcohol para las reumas no son precisamente epazote…

 

Tu abuelita dice “Si dios nos da licencia”

Para cerrar cualquier frase en la que queden asentados planes a futuro. Es un recordatorio de que nadie tiene la vida comprada y de que todos estamos de paso por el mundo… pero ese nos está finamente posicionado en la frase para recordarte que tú tampoco vendes piñas.

 

Tu abuelita dice “El chiflón”

Para referirse a cualquier corriente de aire que pueda causar incomodidad. Salir a la calle inmediatamente después de comer puede provocar que se te enchueque la boca por intervención de el chiflón, por ejemplo. A veces el aire logra alojarse en el interior del cuerpo provocando varias dolencias; en estos casos, lo más conveniente es recurrir al famosos cucurucho en el oído, método sólo recomendado para abuelitas experimentadas.

 

Tu abuelita dice “¿Ya andas tomando vino?”

Para indagar si ya andas de pedo. Porque para ella todo lo que tiene alcohol es vino, sin importar origen, procesos ni grados de alcohol. Esto también te da opción de responder al interrogatorio de forma satisfactoria y sin tener que mentir. Claro que no abue… ya sabe que yo pura chela.

 

Tu abuelita dice “Debe ser por la Canícula”

Para explicar cualquier desventura que ocurra en los meses de calor. Claro que el calor tiene sus consecuencias nefastas, pero de eso a decir que el dolor de rodillas que la aqueja y la araña tan fea que el otro día se metió a su casa son consecuencia de la canícula, hay una gran distancia…

 

Tu abuelita dice “Jaletina”

Para referirse a la gelatina. Y según la RAE… ¡no está equivocada!

 

Tu abuelita dice “Ya es la hora de mi comedia”

Para informarte que está por comenzar su telenovela favorita y que no quiere que la vayas a estar chingando durante la próxima hora. Si decides quedarte a compartir el momento, te pondrá al tanto de todos los personajes y situaciones, aunque se queje de lo inverosímil del argumento y asegure que es la última novela que ve en su vida. Cuidado: quedarte a ver la novela con tu abuelita una vez puede fácilmente convertirse en ver la novela con tu abuelita siempre.

 

Tu abuelita dice “Se te va a derramar la bilis”

Para decirte que dejes de hacer muina, que no estés de corajudo, que te alivianes pues.

 

Tu abuelita dice “Ese niño está espantado”

Para expresar su ferviente deseo de ¡curarlo de espanto! O sea que lo va a untar de cuanto menjurje apestoso tenga en el cajón y le va a rezar unas cuantas oraciones, probablemente le va a prender una velita e incorporará algunos otros elementos que se le vayan ocurriendo. Si el niño estaba espantado, después del ritual estará al borde del pánico… pero que quieres hacer ¿Tratar de convencer a tu abuelita de que no existe tal cosa como el espanto? ¡Suerte con eso!

 

Tu abuelita dice “Ponte unos chiqueadores”

Para curarte ese dolor de cabeza, el mal humor o ese estrés que te cargas. Si los chiqueadores no lo solucionan o ponerte pedazos de plantas en las sienes no es lo tuyo, siempre puedes probar con el omnipotente té de árnica… ¡o le puedes pedir que te cure de espanto!

 

Tu abuelita dice “Ya se soltó la tromba”

Para decirte que dejes de estar perdiendo el tiempo en internet y vayas en chinga a bajar la ropa. ¡Córrele!