Te das cuentas de que no tenías muy claro el concepto de frío.

Apenas pisas la ciudad de Bogotá, te das cuenta de que el “frío” de las brisas de Diciembre de la Costa no se compara con el frío esta ciudad.

Así que le cambias el nombre a la ciudad…

Dado que el clima es totalmente contrario, muchas veces para indicar “Bogotá” un costeño dice “Estoy en la nevera” o “voy para la nevera” y el interlocutor sabe exactamente a qué te refieres.

Además, sientes las cuatro estaciones en un día.

Sí, muchas veces en Bogotá sales por la mañana, te encuentras con el cipote de sol deslumbrante y llegas a creer que estás en primavera. Todo muy bonito hasta que empiezas a sentir cule calor durante la mitad del día… pero al pasar las horas llega la lluvia en la tarde y con ella llega el frío, y esto pasa tanto que la sombrilla se convierte en una extensión del cuerpo. Las noches, con suerte, son el momento de sentir el fresco otoño.

Conoces los fritos con arroz.

Te antojas de un frito mientras vas caminando y preciso, observas un chuzo de venta de fritos. ¡Sorpresa! Aquí, las empanadas o arepa e’ huevo vienen rellenas con arroz.

Te decepcionas un poco con las salchipapas…

Como costeño, al comprar una Salchipapa esperas que sea como las que estás acostumbrado a comer, es decir, con papas fritas, salchichas, lechuga, queso, salsa, papitas, más queso, y en muchos casos tocineta, pollo, carne y demás. Pero cuando la pides en Bogotá, le hace falta un dieciséis, ya que es un plato con papas fritas, salchichas y un poquito de queso, nada más.

La buena noticia es que últimamente han abierto establecimientos donde venden salchipapas costeñas en la ciudad capital.

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Te pones a adivinar de dónde es la gente.

Bogotá es una ciudad muy multicultural. A esto se debe la mezcla que existe entre las personas que observas en sus calles, así que es normal cuestionarse ¿De donde será? o pensar “ese no parece colombiano”. Sin embargo… hay algo en lo que no dudas (ver el siguiente punto).

Te das cuenta de lo fácil que resulta reconocer a un costeño.

Escuchas un “nojoda” o un “ajoooooo” y tu sabes que ajá . Eso no es común escucharlo fuera de la Costa, así que indudablemente te encuentras con un compatriota costeño a tu lado.

Te parece bien una changua en la mañana.

Por lo general, no hay hora exacta para este plato típico de la capital: se toma como de desayuno o como almuerzo. Y aunque te parezca extraño al principio beberla de desayuno, quedas amañado. Nada como una sopita caliente para empezar el día en la nevera.

Y ni hablar del delicioso Ajiaco…

Frente al frío, este platillo también se convierte en un manjar a cualquier hora de la melona. De seguro lo acompañas con plato de arroz y un delicioso aguacate.

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Quedas encantado con su Centro histórico.

Pasa que empiezas a caminar por el centro histórico y te maravillas con el arte que está plasmado en sus murales, además de encontrar plazas, parques, museos y la majestuosa vista de la ciudad desde Monserrate.

Te dan ganas de transportarte en bicicleta siempre.

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Dicen por ahí que Bogotá es la ciudad con más kilómetros en ciclovías del país. Compruebas que es verdad cuando observas a muchos ciudadanos usando la bicicleta como medio de transporte, además de que es una buena alternativa para evadir el tráfico. Simplemente, te antojas y te unes, aprovechando que tienes vía solo para bicis. Quedas tan picado con lo chévere que es andar en bicicleta, que hasta quizás pasa que te prometes a ti mismo que cuando regreses a la Costa, vas a proponer al alcalde de hacer un ciclovía que conecte los diversos lugares de interés.