Foto: Rene Stevens/Shutterstock

14 cosas que le pasan a un porteño cuando se junta con un cordobés

Córdoba Ciudad de Buenos Aires
by Silvana Spinelli 4 May 2016

1. Te agarra una crisis de identidad.

Los cordobeses somos tan generosos que lo primero que te regalamos es un apodo: al principio sólo serás «el porteño». Cuando te agarremos confianza pasarás a ser «pichón de mamut», «jeringa de hospital» o «muñeca arrastrada arriba del techo».

 

2. Conocés la poesía.

Pronto vas a incorporar a tu conversación el uso de la metáfora a través de expresiones tales como: «te chifla el moño», «fino como canapé de polenta», «falso como besito de suegra». Y ampliás tu vocabulario adoptando nuestro diccionario: «chomazo», «pulenta», «choncaco», “moquero” y el célebre «culiao».

 

3. Te hacés adicto al fernet con coca.

Al principio le vas a sentir un gustito amargo y una sensación de que se te queman los pelitos de las fosas nasales. Después no vas a parar hasta preparar el «fernando perfecto»: 70/30 y a remover con el dedo. Vas a desear que los chicles, el helado y el Multi O vengan sabor fernet con coca.

 

4. Te Enamorás.

Los hombres y las mujeres de Córdoba somos casi los más lindos del país. «Casi» porque ya están los porteños para creerse que son los más lindos. Nuestra gracia y simpatía le despiertan una sonrisa a cualquiera. Pronto estarás enviando un mensaje de voz que diga «Lo veamo’ y lo beeesemo’ braian».

 

5. Nos imitás.

Empezás a arrastrar una sílaba de cada palabra: «Volvés» sería «Vooolvé» Sí, porque esas eses que a vos te sobran, «vistes», a nosotros nos faltan. Probablemente también empieces a reemplazar el final de las palabras en «s» por una «i» Ej: ¿Qué agitás? por ¿Qué agitai?. También empezás a llamar a la gente con un artículo por delante. Ej: «La» Jesi, que para los porteños se pronuncia «Shesi», y para los cordobeses «La Iesi», deriva en un híbrido «La Yesi».

 

6. Engordás.

Para demostrarte nuestro afecto los cordobeses te vamos a invitar a asados, choripaneadas, cabrito, empanadas, salame, queso y pan casero. Ya no se tratará sólo de comer, sino de «hacer daño». Suben el colesterol y el ácido úrico, pero también las endorfinas. Y capaz que te vivas cagando… de risa.

 

7. Te enojás.

Los cordobeses les «cargamos el asco» a los porteños y viceversa. Lo primero que vamos a hacer es «agarrarte para la cagada», te convertís en el blanco de las burlas, el chico de los mandados, carne de cañón.

 

8. Te reís.

Por más enojado que estés, los cordobeses tenemos nuestra chispa, y será inevitable sucumbir a nuestro encanto. Cuando te estemos cagando a pedos, te vas a reír; cuando te pidamos plata, nos vas a prestar; y cuando nos vayamos, nos vas a extrañar.

 

9. Te amigás.

Descubrís que el cordobés es el mejor compañero y el amigo más generoso que vas a tener. Lo tuyo es mío, lo mío es tuyo, lo suyo es nuestro; y así hasta swingers no paramos.

 

10. Ampliás tu visión de mundo.

Existe un país más allá de la 9 de julio, existen otros equipos además de River y Boca; sí se puede jugar en la B y ser un campeón, jugar en el Argentino A y tener la hinchada más grande, jugar en la canchita del barrio y ser feliz.

 

11. Te enamorás de la joda.

Salís una noche con un cordobés y querés seguirla para toda la vida. En la variedad está el gusto y en Córdoba hay de todo: baile, peña, boliche, after. Vas a bailar cuarteto hasta que te duelan los callos, reír hasta que te duela la panza y «chapar» hasta que te duelan los labios. Capaz te duela el bolsillo también, pero… ¿Quién te quita lo bailado?

 

12. Te volvés exagerado.

Ej.: No es «linda mina», sino «treeemendo miiinón». Pero como porteño, ya eras bastante agrandado, así que te potenciás (pa la bosta). Y así, ya no dirás «ganamos el partido», sino «les rompimos el or…gullo».

 

13. Te volvés a enojar.

La exageración realimenta la competencia.
Porteño: -Nosotros tenemos la avenida más ancha, el río más ancho, la costa más larga, Mar del Plata, el Obelisco y el biri biri.
Cordobés: -Y nosotros somos la Docta, tenemos las sierras, Carlos Paz, Mar Chiquita, el Cucú y el pipí cucú.

 

14. Te volvés a amigar.

Si en el fondo nos queremos…
Porteño: – Nosotros tenemos a Charly García, loco. ¡Say no more!
Cordobés: – Y nosotros tenemos a Charly La Mona Jiménez ¡Bien ahí!
Porteño: – ¿Y quién se ha tomado todo el vino?
Cordobés: – Yo, argeeeentino.
:D

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