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1. Lo que está en esa colina, ¿es un ángel?

En primer lugar, no es un ángel: es la Virgen de Quito. Y en segundo lugar, más respeto con esa “colina”: es El Panecillo, que divide al sur y el norte de la ciudad y nos permite ubicarnos dentro de la ciudad.

 

2. ¿Qué contiene la “sal quiteña”?

“La sal quiteña” no es algo que se le pone a la comida, y lo que contiene es… ¡el buen humor y encanto de los Quiteños! Tranquilo, no te traerá problemas de presión arterial (excepto que te resientas cuando te «hueviamos»).

 

3. El ceviche… ¿no se supone que es solo de mariscos?

Generalmente, pero en Quito también comemos ceviche de chochos, una delicia que no puedes dejar de probar. Cosa que me lleva al siguiente punto…

 

4. ¿Por qué le estás echando palomitas de maíz a mi plato?

Primero, nada de “palomitas de maíz”: se llama canguil. Y segundo, ¡ya llegará el momento en que no concibas tus sopas y tus ceviches sin canguil!

 

5. Qué bien, a ese señor le acaban de construir un hogar… ¿no es así?

Probablemente, lo que acabas de escuchar es: ¡A ese man le hicieron la casita!, lo cual no es una buena noticia “ni cagando”. Significa que le vieron la cara, lo timaron, lo engañaron o lo sapearon.

 

6. ¿Quiénes son “los agachaditos”?

La pregunta no es “quiénes son” sino “dónde están”. Los agachaditos son esos pequeños puestos de comida callejera, donde uno puede alimentarse de manera abundante y muy económica.

 

7. ¿Cómo, te dan puntos por ser guapo?

No es que creamos que una persona se ve atractiva con una carta en la frente… Y nada de «juego extraño»: es el muy divertido «cuarenta». Te da puntos por guapo, te castiga por shunsho y te «limpia» si te descuidas. Y aquel dicho de que «baba de mudo pega como engrudo» deja de ser un mito cuando alguien coloca la carta en su frente, porque con esa es con la que seguro te caerá.

 

8. Hace mucho frío… ¿vamos por ese tecito de canela que dicen que es tan bueno?

Ese tecito que dices que «te quitará el frío», en realidad te puede quitar los diablos y hasta borrar la memoria si tomas de más. El canelazo no es precisamente un té: es una bebida mágica que tiene el poder de animar fiestas, siempre y cuando «la seño» sea generosa con el piquete.

 

9. ¿Es “L” la inicial de algún personaje importante o de algún apodo?

Probablemente lo que escuchaste fue “Elé”. Se trata de una expresión muy común ocupada (usada) por los quiteños para denotar que algo o alguien acaba de aparecer.

 

10. ¿No es un poco peligroso vivir rodeados de volcanes?

«Pana, somos unos temerarios, unos arrechos…”. Y no, no escuchamos la historia de Pompeya en Italia. Para los quiteños, Pompeya es un barrio cerca de Quito y el nombre de una Virgen.

 

11. ¿Es tu madrina de bautismo o de confirmación?

Aunque tenemos madrinas y padrinos según las ceremonias católicas, usualmente nos referimos a otra clase de “madri”. Se trata de esa señora cuyo puesto de feria o tienda de comida es nuestro favorito, y que nos alimenta casi como si nos hubiera parido (pero a cambio de unos dolaritos).

 

12. ¿No hay terapeutas del habla en Quito? Parece haber una disfunción generalizada que hace que pronuncien las palabras con una “F” al final…

Normalf. Es la manera en los quiteños ponemos énfasis en nuestras palabras y/o/u expresiones, y también la forma más rápida en la que nos identificamos como quiteños. Si quieres que no te hagan precio de gringo al tomar un taxi, dirígete al conductor diciendo: “Jefe, dé llevando a La Ronda, pondráfff taxímetrofff ”.

 

13. ¿No que el Ecuador está en el trópico, y en el trópico hace calor?

Si, y no. Es correcto que el territorio se ubica en pleno trópico, pero en Quito estamos a 2800 metros sobre el nivel del mar, por lo que aquí puedes tener desde solazos hasta frío tenaz (por cierto, deberás decir “achachay” para expresar que tienes frío).

 

14. No entiendo: ¿me está pidiendo un favor o se está disculpando?

Lo que pasa es que nuestra dosis de amabilidad es un poquito exagerada. Si alguno de nosotros te dice:“No seas malito”, “tenga la bondad”, “disculpe la molestia”, “tenga la fineza”, etc., probablemente estamos haciendo la introducción para pedir atentamente un favor.

 

15. Google Maps dice que estamos a 3 kilómetros y que aproximadamente llegamos en 10 minutos.

Olvídalo. Con suerte, usar Google Maps en Quito te ayuda a ver la ruta. Pero, los tiempos con respecto a las distancias, no son reales. Esta inteligencia artificial está todavía lejos de comprender nuestro “tráfico”.