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Los venezolanos somos personas muy alegres y sociales… pero eso no significa que jamás nos enojemos. Cuando despiertan nuestro lado oscuro, los venezolanos tenemos nuestras propias técnicas del manejo de la ira a niveles de Freud siglo XXI, que incluyen respuestas como las que se explican a continuación.

 

Girrrrrrda, Abigaiiiilllll.

En Venezuela, las telenovelas son parte de nuestra idiosincrasia. En los 80s y 90s, “Como tú ninguna” (cuyo personaje principal es Gilda) y “Abigail” fueron dos telenovelas con una duración muy extensa… para no decir interminable. Por ello es que cuando una persona fastidia mucho a la otra, de manera que no la deja vivir en paz, la persona enojada emplea todas sus cuerdas vocales en dejarle saber su enojo diciendo ¡¿Giiiirrrrrrdaaaa vas a seguir?! El nombre es “Gilda”, pero en Venezuela empleamos y “afincamos” la R para enfatizar el enojo.

Pequeña nota de color: estas dos tiras televisivas ayudaron a popularizar a actrices que luego migraron y se hicieron su camino en otros países latinoamericanos. Para los amigos mexicanos, Gilda fue interpretada por Gabriela Spanic, y para los amigos argentinos, Abigail fue estelarizada por Catherine Fulop.

 

¡Me saca la piedra!

No se trata de piedras en el hígado, ni de piedras preciosas, ni a rocas pesadas: esta expresión tiene su origen en el juego de dominó. A veces sucede que tienes la estrategia para ganar el juego y tienes la piedra fija con la cual ganarías, pero viene otro y coloca una ficha que te hace sacar la piedra… por lo tanto no solo no ganas el juego, sino que también te enojas. En Venezuela, llevamos la metáfora a la vida diaria para situaciones en las que alguien nos desajusta lo planificado y nos hace trabajar demás. Es que este chamo me saca la piedra…

 

Ya vas a ver, te espero en la bajaita.

A pesar del gran enojo que podamos sentir en el momento, esta frase nos recuerda que la venganza es un plato que se sirve mejor frío. O en el caso de Venezuela, en la bajaita… Cuidado.

 

Anda a freír monos.

Esta expresión es la manera más sofisticada de un venezolano de mandar a otro a la m*. Sencillo: nadie quiere ir a freír monos, ¿no?

 

Si eres ladilla, vale.

La ladilla es el nombre popular del Pthirus pubis, un insecto que produce una comezón insoportable y en partes particularmente molestas. Así que la expresión la usamos para una persona fastidiosa que no te deja en paz y te hace enojar

 

Anda pa’que tu madre…

Pobre las madres venezolanas, que tantas cosas buenas nos enseñaron. Si te mandamos a ver a tu progenitora, es porque necesitas una dosis extra de lecciones para no generar discordia o embarrar las situaciones. Y bueno, tú sabes que si tu madre se entera, estás fregado.

 

(Cállate la boca) Chacho’e mierda.

A veces, la paciencia con personas menores de edad se va al caño. Olvidamos quién está alrededor y/o cualquier regla de civilidad oratoria… y dejamos fluir esa expresión liberadora. Existe una variante en “muchacho del carajo”. Si, sería mejor contar hasta diez, pero…

 

Cuando tú vas, yo vengo.

La oficina del trabajo o sitios similares no son aptos para expresiones eufóricas como la anterior. Allí debemos mantener la compostura y la clase. Entonces, pondremos en su lugar a la persona que nos hizo enojar con esta metáfora espacio-temporal. Para enfatizar, mueve tus manos y agrégale un “Mira mijo” al principio de la frase.

 

Me tienes arrecho, nojoda.

En Venezuela, “arrecho” es sinónimo de enojo, y la frase es una de las más venezolanas. Aplica para toda clase de emociones negativas: cuando estamos enojados, cuando alguien nos cae mal o nos incomoda, cuando alguien está fastidioso o siendo particularmente inoportuno. Para una máxima eficacia, esta expresión debe ser vocalizada con decibeles bien altos y con la mano señalando la cara de la persona en cuestión.

Ahora, venezolanos fuera del país: tengan cuidado con lo que dicen. Para algunos hermanos latinoamericanos (como los dominicanos), esta sería una oración llena de vulgaridad. “Arrecho”, en algunos países, significa excitación sexual. Controlen su ira (o por lo menos cómo la manifiestan).