Crédito: Mabel Flores

 

1. Comer sándwiches con ingredientes que desbordan

No se cual es el origen de esta fijación, pero todos nuestros sandwiches (defínase como un pan con un “algo” adentro) siempre tienen la tendencia al desborde. Y nos encanta. Ya sea un completo, un barros luco, un lomito italiano, un chacarero… Todo lo que desborda siempre es mas rico. En Chile, a nadie le importa cuanto te ensucies comiendo.

 

2. Tener sensibilidad por los aromas

Para los chilenos la limpieza es muy importante, y a diferencia de otros países, en Chile uno se baña todos los días, sin excepción. Todos los chilenos somos super sensibles a los olores tipo «sopapopihue», especialmente en la micro o el metro. Nadie quiere ser el hediondo cochino, o el “francés”.

 

3. Hablar de weón a weón

Los chilenos usamos el «weón» como si no tuviera connotación negativa alguna. Todos nos tratamos de weones en el día a día y no pasa nada, no hay ofensa. Eso sí, ojo que un chileno siempre va a saber cuando ese «weón» es «de verdad» (un insulto): todo está en las sutilezas de la entonación.

 

4. Adorar la geografía de nuestro país larguirucho…

Porque es la razón de la diversidad ecológica que se haya en Chile. Podemos tener el desierto más seco del mundo, una columna hecha de montañas y volcanes, valles mediterráneos, bosques y glaciares. Además, claro, contamos con territorio en la Antártida y nuestra querida pero lejana Isla de Pascua. Tenemos de todo y somos de todo, y es algo que nos encanta presumir a donde vayamos (¡así que paciencia!)

 

5. Ser fanáticos de un baile que representa un gallo cortejando a una gallina

La cueca es el baile nacional de chile, y es la representación de un ritual de cortejo entre un gallo y una gallina. Es decir, de dos animales en celo que se siguen y persiguen. En la actualidad, la cueca ha vuelto a recobrar su popularidad de antaño, sobretodo entre la gente joven. Parece que el cortejo del gallo «funciona».

 

6. Tomar vino caliente, vino con helado, vino con frutas y vino con bebida

Los chilenos tenemos muchas particularidades, y siendo un país de vino este no podía estar ausente de esta lista. Nos gusta el vino, sí, y todas sus «variantes» -que en otros países serían una aberración-. ¿Qué pasaría en las juntas de la U si no hubiera una olla de vino navegao? ¿O cualquier celebración o 18 sin un terremoto? ¿O el clásico ponche que hacen los abuelos en su casa? ¿O el clásico jote cuando ya es fin de mes? O el vino blanco con yupi? El vino nos ayuda a ser «creativos»…

 

7. Usar animales en nuestro vocabulario

Los hispanohablantes no Chilenos por lo general no nos entienden nada. En parte, esto se debe a nuestra tendencia a agregar animales en todas nuestras frases. Acá todos hacemos una vaca, comemos como chanchos, hacemos perro muerto y lo pasamos chancho o caballo (si eres cuico). También solemos tener cabeza de pollo, no nos gusta la gente vaca ni la gente gallina, cuando juega la selección no nos gusta que sean ratones, y no cualquier gallo nos puede poner cara de pescao.

 

8. Centrar nuestra vida social en torno al mall

En Chile, todo el comercio tipo “mall” es de gusto general. Los malls en chile no son sólo tiendas de ropa y de calzado más un patio de comidas. En las ciudades chilenas, muchas más tiendas y servicios se construyen en torno a un mall, entonces al final éstos terminan siendo unos mega-centros en donde puedes encontrar literalmente de todo. Desde el correo, el mega supermercado, una clínica (hasta con pabellones), un centro de eventos, restaurantes top (adicionales al patio de comidas), bowling, juegos de niños, arcades, pistas de patinaje, música en vivo, concesionarias de autos, cines… la lista sigue. La vida social, en especial los fines de semana, gira en torno a los malls. Lo importante no es necesariamente comprar, sino las opciones variadas de entretenimiento que ofrece.

 

9. Nombrar reyes por doquier

En Chile nos encanta nombrar y auto-nombrarnos reyes y reinas. A lo largo de todo el país, siempre vas a encontrar algún “rey de las sopaipillas”, una “reina de las empanadas”, un “rey del mote con huesillo”, “un rey del completo”, una «reina del pastel de choclo”…en fin, Chile es un país de reyes.

 

10. Tener cariño por los quiltros

Si bien hay gente que compra perros o gatos “de marca”, lo usual en Chile es adoptar perritos/gatitos de la calle o de refugios. Si no se adoptan, se les da comida, se les cuida y se les hace cariño en la calle. Tenemos un corazón muy grande: hay muchos quiltros en nuestras calles que necesitan atención y se la damos 🙂