Crédito: tharso

 

1.

Ser argentino no es fácil, pero es divertido. Cómo vamos a aburrirnos si nuestra vida es una montaña rusa, es una ensalada rusa y a veces… ¡Es una ruleta rusa! Al que le toca le toca y andá a cantarle a Gardel.

 

2.

Pero los argentinos, le ponemos el pecho a las balas porque desde que nacimos sabemos que en esta vida todo “es una lucha” y al que quiere celeste, que le cueste (o que mezcle azul y blanco).

 

3.

Una de cal y una de arena, pero no por eso somos unos duros. Al contrario, somos tan sensibles que un balotaje nos deja bipolares y con la grieta a la vista.

 

4.

Y hablando de mezcla, los argentinos debemos ser una cruza entre MacGyver y Harry Potter. Nos arreglamos con lo que haya, o lo atamos con alambre; y hacemos magia para llegar a fin de mes.

 

5.

Pero si la varita nos abandona y quedamos en la lona… un amigo es un amigo: -Che, haceme la gamba y prestame una gamba, aunque si es una luca, mejor, porque estoy en pampa y la vía.

 

6.

La mayoría no estamos como para andar tirando manteca al techo. Más bien, tirando, para no aflojar. Pero si sos un amigo y venís a casa, mejor vamos tirando toda la carne al asador.

 

7.

Porque en Argentina, el asado es un ritual que no distingue raza ni religión. Ya seas banquero, cartonero, ricotero, metalero, piquetero, gasolero, la carne nos tienta, con o sin dinero.

 

8.

Eso sí, para el argento si es “gratis”, es mejor: aunque sea una triste “muestra” de algo que nunca podremos comprar. O de algo que podríamos comprar, pero es mejor llevar una “muestra”: como la frazadita del avión o el shampoo del hotel, que aunque seas pelado, te seduce igual.

 

9.

Siempre buscándole el pelo al huevo. Pasa que los argentinos si tenemos lacio, queremos rulos, si tenemos rulos, queremos lacio; y si tenemos pesos queremos dólares.

 

10.

Del uno a uno venimos, y hacia el 1 a 15 vamos, aunque se nos suba la Mostaza, Merlo. Paso a paso, peso a peso; y beso a beso, me enamoré de ti. La base está, estamos motivados.

 

11.

Y ganas es lo que nos sobra. Será por eso que todo tiene doble sentido para nosotros, excepto la palabra “coger”. Aquí, nadie “coge” un libro, la taza o el peine, a menos que sea fetichista.

 

12.

¿Fetiche? Maradona o Messi. Todos queremos ser el 10. Hacer el pase, recibirla y meter el gol; ser El Gran DT y jugar en la selección.

 

13.

Claro que, los argentinos sabemos que para ganar, hay que transpirar la camiseta. Si todo nos sale bien, logramos hasta lo imposible: gol de media cancha, chilena y al ángulo, el Papa Francisco en el segundo palo contra Suiza, San Goyco y la mano de Dios.

 

14.

Pero cuando el partido se pone difícil o tenemos la hinchada en contra: ahí no queda otra que sacar chapa:
No me peguen, soy Giordano; no me tienten, soy humano; no me juzguen, metí el gol con la mano.

 

15.

Viveza criolla y a llorar al campito.