Crédito: santoposmoderno

 

1. El chileno es bueno “pa’ tirar la talla”.

Crédito: Chilean Way

 

2. ¡Y no respeta ni a su polola o pololo!

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3. Estamos llenos de modismos… y nos reímos de ti los entiendas o no.

Es sencillo: si el loco no se “avispa”, se pierde. Si se pierde “no cacha ni una” y es “pollo”. Si es “pollo”, entonces no es “Vivaldi” y es entero “Pavarotti”.
Hay grandes exponentes que hicieron del uso de modismos su marca registrada, como lo son Edo Caroe, Dinamita Show, Natalia Valdebenito e incluso el mismísimo Kramer.

 

4. ¡No podemos evitar encontrar el lado “Cochinón” a las cosas!

No es que seamos ordinarios, pero el chileno se caracteriza por encontrarle el doble sentido a todo, si, a T O D O. Puede que nos hagamos los tontos, pero por dentro sabemos que nos encanta la cochinada. No se te ocurra mencionar palabras como… “remojar el cochayuyo”, “me cortaron el agua”, y mucho menos decir que “se te quemó el arroz”.

 

5. No es que seamos groseros, pero… somos buenos pal’ garabato.

Si visitas Chile, quizás te sientas ofendido al principio, ya que usamos palabrotas y no tenemos pelos en la lengua. Nos encanta “agarrar pal’ hueveo” a los demás: de hecho, mientras más confianza más pesados somos. Y cuidado… usamos el humor como herramienta de conquista:

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6. El humor chileno no olvida.

¿Se han puesto a pensar cuánto ha pasado desde el día de furia de Rosa Espinoza? ¿o de cuando nuestro ex presidente Sebastián Piñera le dijo “marepoto” a un maremoto? ¿Y qué hay de la caída de “El Tarro”, por ejemplo? ¿Cómo olvidar el penal de Caszelly, la caída de “Luli” o hasta el “Qué sucede” del gran Gary Medel?

Sin importar si pasaron 5 años o 2 semanas, tenemos esos y muchos otros episodios grabados a fuego en nuestra memoria, listos para ser rememorados cuando la ocasión se presenta. Es que cuando alguien la embarra, aquí en Chile podemos hacer bromas por décadas.

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7. El humor chileno es como el amor de madre…

Si, incondicional. Siempre puedes contar con que vamos a estar ahí molestando, de manera detallista, y casi sin saber por qué… Está en nuestra crianza y naturaleza.

 

8. Además, en Chile el humor es el mejor condimento.

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No hay nada como compartir una comida o un asado acompañado de una buena dosis de bromas o tallas que tiren los comensales. Nada de seriedad en la mesa… aquí nos gusta que te cueste decidir si te ríes o te deleitas con los platos típicos.

 

9. Por aquí, rescatamos algo gracioso de todas las cosas, casi de manera patológica.

No sé si alguien ha estudiado nuestra constante necesidad de decir bromas, quizás se trate de una forma de hacerle frente a la realidad. Lo cierto es que no importa si te caíste de la silla o te quedaste sin trabajo: el chileno hace bromas de igual manera. Siempre va a ser sin ánimos de ofender, claramente todo es parte del espíritu alegre que no deja a nadie indiferente. Algunos chilenos han intentado tomar algo en serio, pero cada intento ha sido un fracaso 😉

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