1.

Es la única ciudad del mundo en la que sus habitantes le dieron nombre a las esquinas del casco histórico, y lo hacían basados en sus propias anécdotas y creencias. Aunque fue en la época de la colonia, aún las esquinas mantienen esos nombres y no hubo ley alguna que pudiera cambiar eso.

2.

Las primeras escaleras mecánicas de la ciudad eran de madera y siguen estando en el Pasaje Zingg (aunque ya no funcionan mecánicamente).

3.

Las torres de Parque Central fueron, en un momento, las más altas de América Latina, con sus 225 metros y 56 pisos. Sin embargo, un incendio en el 2004 consumió casi 10 pisos de la torre este y aún no se han recuperado. Fueron superadas por una serie de torres inauguradas en Panamá entre 2010 y 2012, y por la Torre Costanera, con sus 300 metros de altura en Santiago de Chile (año 2014).

Crédito: angelrravelor

4.

Tres datos curiosos sobre la Plaza Francia: 1) solía llamarse “Plaza Altamira”, pero su nombre cambió debido a un acuerdo entre Francia y Venezuela… de manera recíproca, los franceses tienen una “Plaza Venezuela” en París. 2) El obelisco de la Plaza Francia fue construido con piedras traídas del cerro El Ávila… o al menos eso es lo que se dice. Y 3) la razón por la que no puedes dejar de ir a Plaza Francia / Altamira no tiene nada que ver con los primeros dos datos… es porque en sus alrededores se comen los mejores «asquerositos». ¡Impelables!, al igual que los de las plazas Venezuela y Las Mercedes.

Izquierda: rufino_uribe.
Derecha: La compañía venezolana Danzata, haciendo «Tambores de agua» en la plaza, por toboeh.

5.

En el Museo del Transporte está el coche que pertenecía a Isidoro Cabrera, el último cochero de Caracas, quién inspiró la canción de Billo Frometa llamada “Epa, Isidoro”.


6.

La avenida Francisco de Miranda es la más larga de la ciudad (con casi 7 kilómetros) y se extiende desde Chacaíto hasta Petare; mientras que la avenida Bolívar es la más larga en línea recta (2 kilómetros).

Intersección de la avenida Francisco de Miranda con la avenida Luis Roche, un día cualquiera. Crédito: ctam.

7.

La tienda de sombreros Tudela abrió en 1932 y era conocida por diseñar a la medida los sombreros de los presidentes del país. Aún sigue allí, en la esquina de San Jacinto a Traposos, diagonal a la casa natal de Simón Bolívar, diseñando sombreros para quien desee usarlos, aunque ya no los pide oficialmente ningún mandatario.

8.

Caracas ha recibido muchos apodos, algunos de ellos contradictorios entre sí. Recientemente le dicen “la ciudad de la furia”, porque a pesar de tantas cosas hermosas que tiene, entramos en las estadísticas como una de las ciudades más violentas del mundo. Sin embargo, desde la década de los 50s también es “la sucursal del cielo”, por su arquitectura. Caracas solía ser conocida como “la de los techos rojos”, porque ese era el color que predominaba en las casas cuando no existían edificios. Por último, hasta el fin de sus días será “la sultana de El Ávila”, por la presencia de este cerro que atraviesa la ciudad y nos ayuda siempre a saber dónde está el norte.

Centro Simón Bolívar, por el arquitecto Cipriano J. Domínguez (1948 – 1954). Crédito: juliocesarmesa

Crédito imagen de portada: ferjflores.