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Tomar mate.

El mate es, para los argentinos, el gran ritual de la amistad. Se sientan en círculo y el mate va pasando de mano en mano mientras fluye la charla. Ah, ¡qué perfecto!

 

Andar por la vida sin tantos filtros.

Hasta el mismísimo Papa Francisco dijo, al asumir su cargo: ¡Vamos a hacer lío! Los argentinos están acostumbrados a ser directos y a hablar con la verdad. Si algo les molesta lo comunican enseguida. Te encaran, odian las vueltas para decir algo y eso, para mí, es digno de admiración.

 

Comer ñoquis los 29 de cada mes.

Mmmm…una deliciosa masa casera que se acompaña con salsa de tomate bañada en queso rallado. Se dice que poner un billete debajo del plato trae abundancia y buena suerte. ¡Me encanta!

 

Leer compulsivamente.

Los argentinos están leyendo todo el tiempo: En el colectivo, en el subte, en los parques bajo el sol, esperando en algún café, incluso en los hospitales… ¡Me fascina verlos sumergidos en las letras!

 

Pedir helado por teléfono.

El helado solo ya nos hace felices a todos los seres humanos, claro. ¿Pero te imaginas poder pedirlo desde la comodidad de tu cama y que, unos minutos más tarde, ya esté en la puerta de tu casa? Los argentinos han encontrado la mejor receta para combatir la mala onda.

 

Tener la mejor vida nocturna del planeta.

A las diez de la noche apenas están cenando, a las dos de la mañana se reúnen los amigos y a las cuatro de la mañana la diversión está en todo su apogeo. En Argentina se celebra hasta que las velas no ardan. Si ya podremos dormir cuando estemos muertos, ¿no?

 

Y ser fiesteros de corazón.

Las bodas o las fiestas de quince años se inician a las nueve de la noche y terminan a las seis de la mañana, con café, churros y pizza. Esta es una de mis costumbres favoritas: Entrar de noche a la fiesta y salir de día ¡Ellos sí saben sacarle jugo a la renta del salón!

 

Tener retas de pádel.

Los amigos se reúnen para jugar pádel, una variante del tenis en donde se utilizan palas. Si bien en México se conoce este deporte, no es muy famoso y es una lástima, porque es muy divertido. ¡Las retas de Pádel son a muerte súbita!

 

El asado.

El mexicano será muy chingón para hacer tacos, pero la carne asada que tira a la parrilla -aceptémoslo, compatriotas-, no se compara con el asado argentino. Ser un buen asador es un arte que se traspasa de generación en generación y un buen asado argentino, de cocción perfecta, es simplemente glorioso.

 

Cuidar mucho la salud.

La mayoría de los argentinos que conozco cuida mucho su alimentación, hace ejercicio y consulta al nutricionista seguido. ¡Ellos no esperan los lunes para empezar la dieta!

 

Tomar vino.

El vino argentino es delicioso y consumirlo ayuda a la economía del país. Recuerden consumirlo con precaución, que a nadie le hace mal el vino si se bebe con tino ¡Salud! ¡Y chin chin!