1. Aún con pocos recursos económicos, se preocupan mucho por la educación de los niños en situaciones vulnerables.

Rayastán o Rajastán es el mayor de los estados del noroeste de la India, y limita con Pakistán al oeste. Al contrario de lo que sucedía hace décadas, los padres en las zonas rurales se han dado cuenta de que la educación es importante para sus hijos. Así que muchos de ellos van a las escuelas que existen en su aldea o en otras aldeas cercanas, aunque tengan que andar durante muchos kilómetros para atender a las clases.

La organización sin fines de lucro Barefoot (que significa pies descalzos, en contacto con la tierra, en inglés) también provee colegios nocturnos en algunas zonas. Dictan clases entre las 6 y las 9 de la noche, para que puedan asistir niños que durante el día tienen que trabajar ayudando en casa con el ganado u otras labores. Aunque la vida de los niños trabajadores sea dura, se les abren muchas más posibilidades a futuro si cuentan con educación.

 

2. Además, una ONG local también se ocupa de capacitar en energía solar a mujeres de otros países en desarrollo.

La ONG Barefoot College lleva ayudando en las comunidades rurales indias más de cuarenta años. Proporcionan servicios y soluciones básicas (hospitales, educación, agua, entre otras), para hacer que los habitantes puedan ser autosuficientes y sostenibles.

El campus de Barefoot funciona completamente con energía solar. Allí estudian mujeres de zonas rurales de India, África, América Latina y Asia. Estas mujeres reciben becas de estudio para una estancia de 6 meses en el programa de ingeniería solar. Cuando regresan a sus países de origen, difunden la energía solar en sus comunidades y se aseguran de que se mantenga funcionando, como muestra el documental “Bring the sun home”.

 

3. Disfrutan sus comidas.

¿Comer un almuerzo frente a la computadora, en 15 minutos? No señor. Además, la “etiqueta” del lugar dicta que debe utilizarse la mano derecha para comer.

 

4. Y hay tiempo para beber té a todas horas.

 

5. Las mujeres se engalan a diario como si fuese fiesta, y no temen usar todos los colores del arco iris en su vestuario.

¿Por qué esperar a las ocasiones especiales para vernos bien?

 

6. Los hombres también llevan colores con orgullo en sus turbantes y pendientes.

 

7. Y hay una barbería en cada esquina…

Así que nada de andar desprolijo por el mundo.

 

8. Hasta los no-humanos visten muchos colores.

Es tradición embellecerlos para las ferias de ganado…

 

9. Ven más allá del binarismo hombre-mujer con la existencia de un tercer sexo “hijras”.

No son ni mujeres ni hombres, ni son transenxuales ni travestis. Llevan en la India desde la antiguedad y en la actualidad puede haber alrededor de 3 millones, aunque es difícil concretar un número exacto. En muchas ocasiones, se dedican al baile y al canto en bodas u otras celebraciones.

 

10. Se dedican a cocinar para dar de comer a los animales que no tienen dueño ni quien los alimente. Y además, tienen cariño por todo tipo de seres vivos, no sólo por perros y gatos.

 

11. En algunos lugares, consideran sagradas hasta a las ratas.

Dentro del templo de Karni Mata, las ratas son sagradas porque se cree que son la encarnación de una diosa y de sus seguidores. Este templo se encuentra en Deshnoke, a 30 kilómetros de la ciudad de Bikaner.

 

12. La India, incluso, cuenta con una ley de 1960 para la prevención de la crueldad animal.

En la comunidad de los Bishnoi no matan animal alguno, y los jainitas más radicales incluso cubren su boca para que no exista la posibilidad de “asesinar” a ningún mosquito ni bacteria al entrar en su boca y morir.

 

*Puedes encontrar más fotos del autor y de otros fotógrafos en la comunidad Souls of the World.