Crédito: gpoo

 

1. Ya no aprovecho la hora del almuerzo para “hacer cosas”.

En Ecuador estamos acostumbrados a que a la hora del almuerzo tienes tiempo para ir al banco, a la farmacia, o para hacer cualquier tarea pendiente. En España, sin embargo, he tenido que aprender que de 2:00 a 5:00 pm todo, absolutamente todo, está cerrado. Así que uno tiene que planear hasta las tareas más pequeñas con tiempo.

 

2. Y comprendí que no en vano todo cierra de 2 a 5pm.

Olvídate de almorzar entre la 1:00 y las 2:00 de la tarde. Como bajito, ¡estarás almorzando a las 3:00 de la tarde! Y ni hablar de la cena… Ese pequeño descanso en la tarde, de 2:00 a 5:00, ayuda a llegar con más fuerzas a la cena de las 9-10 de la noche.

 

3. El cruce de cebra dejó de ser un adorno.

Es decir, ya no cruzo la calle al estilo “ecuatoriano”. En España, no sólo la mayoría de los peatones cruzan la calle por donde se debe, sino que los carros (o “coches”, como dicen aquí) frenan a raya para que las personas puedan cruzar la calle en paz. Así que basta de preocuparse por ser atropellado.

 

4. Dejé de usar el carro para todo.

En Ecuador, y especial en ciudades como Guayaquil, estamos acostumbrados a usar el carro hasta para ir a la casa de tu vecino a 5 minutos. Pero en ciudades como Madrid o Barcelona, hay metro y bus que funcionan a la perfección. Eso sí, a calentar las piernas porque toca caminar, ¡y bastante!

 

5. Me hice a la idea de que ya no veré películas en su idioma original.

¿Cuántas veces nos hemos burlado de las películas traducidas al “español de España”? ¿O de las traducciones de personajes como “ce-tres-pe-o” o “es-pi-der-man”? (léase con acento español). Pero, lastimosamente, si te quieres ver el estreno de “Los hombres equis”, ¡tendrás que verla en castellano!

 

6. Ahora, ¡un beso no es suficiente!

En tus primeros tiempos, ¡no faltará alguna vez que dejes a tus amigos españoles esperando por un segundo beso! (Y se genere un momento un tanto extraño y confuso). Tarde o temprano, sin embargo, terminarás acostumbrándote a que en España son dos besos para todos, sin distinción de edad o género.

 

7. Ya no voy a “las Marías”, voy a “los Chinos”.

Tu querida tienda de la esquina, más conocida por “Las Marías” pasará a ser “Los Chinos”. Hay uno en cada cuadra y ¡tienen de todo! Absolutamente todo. ¿Dónde consigo queso latino? Los Chinos. ¿Dónde encuentro tinto de verano a las 11:00 pm? Los Chinos. ¿Y qué hay de esa maleta extra que me falta, o del hilo y aguja que necesito? Ya adivinaste: los Chinos.

 

8. El jabón y el desodorante en barra son cosas del pasado.

Por alguna razón, aquí en España el jabón y el desodorante en barra no son populares o, mejor dicho, son casi inexistentes. No queda más que acostumbrarte a usar jabón líquido y desodorante en aerosol.

 

9. Ya no uso tantas fundas (ni digo “fundas”).

En Ecuador, cada vez que vas al súper, saldrás cargado de mil fundas plásticas. Acá, cada funda, (y mejor di bolsa para que te entiendan) ¡te la cobran! Así que a reciclar o llevar tu carrito de compras.

 

10. La meteorología dejó de ser un chiste.

El reporte del clima en Ecuador es igual de impredecible que el reporte de radio Disney: “Hoy va a llover, así que lleva un suéter, pero también bloqueador y gorra”. Me refiero especialmente al segmento del clima de la estación de radio en el que la gente llama y da el reporte de su ciudad… como es de esperarse, no es muy científico. En España aprendí que se puede creer en los meteorólogos: si dicen que va a llover, definitivamente llueve.

 

11. Ahora, Vale es más que un nombre propio.

Antes era: ¿Quieres ir al cine? ¡Dale! Pero ya no más. Aquí es “vale”, ¡¡y lo usan para todo!! Teniendo en cuenta que mi nombre es Valeria, es realmente confuso. ¡Siento que me llaman a cada segundo!

 

12. El chifle o arroz con todo pasó a ser pan o papas con todo.

Muy doloroso, pero cierto: ya no espero comer chifles o arroz con todo. En Madrid, por ejemplo, el chifle se encuentra sólo en tiendas latinas especializadas. Al comer afuera, ahora es pan con jamón serrano, pan con tomate, pan con queso, patatas bravas y hasta pan con papas.