México recibe muy bien a los inmigrantes y a los mexicanos nos agrada aprender sobre otras maneras de ser (y de comer). Por eso, más allá de las ricas arepas venezolanas, aquí presentamos una lista de algunas buenas costumbres venezolanas que haríamos bien en adoptar en México.

Hablar con extraños como si los conociéramos de toda la vida.

Para los venezolanos, es costumbre contar sus cosas a las personas en la calle, no lo pueden evitar. Creo que esto nos ayudaría a los mexicanos a ser más abiertos… Serviría a manera de desahogo al día a día que se vive. Así que, de ahora en adelante: ¡a cotorrear con los vecinos, con las personas en la parada del bus, en la carnicería, el súper! ¡Con todos y sin discriminar a nadie!

Reírnos mucho de nosotros mismos, especialmente de nuestras desgracias…

Los venezolanos son expertos en reírse de sus desgracias; seguramente se debe a que su situación en el país les enseñó a reír para no llorar. ¡De verdad son unos duros en esto! Para los mexicanos es difícil practicar esto. Es como hacer ‘auto bullying’ (exagerando, claro). Usar el humor para hablar de las desgracias no solo sería una buena manera de divertirnos, también es una forma de construir una coraza y no dejar que nadie más te moleste.

Decir las cosas en la cara.

No sé qué será lo que nos vuelve a los mexicanos un poco sumisos. Dejamos pasar muchas cosas. En cambio, esa manera tan peculiar que tienen los venezolanos de decir las cosas en la cara, es algo que debemos aplicar sin lugar a dudas. ¡Hay que perder el miedo a expresarnos!

Disfrutar de sabores sin tanto picante.

Esto es muy complicado de hacer para un mexicano, pero probar de vez en cuando los alimentos sin tanto chile te hará gozar algunos sabores de nuevas maneras. Por ejemplo, estando en Venezuela me han sorprendido el sabor de tamales, entomatadas, pozole y guacamole sin picante.

Tomar un vaso de Toddy por las tardes.

Para los que aún no han tenido la oportunidad de tomarlo, es como el Chocomilk… ¡pero otro nivel! El Toddy, frío o caliente, es algo delicioso. Si buscan, en el super lo pueden conseguir: aunque es un poco más costoso que otras bebidas achocolatadas (debido a que es un producto internacional -venezolano-), una vez que lo pruebes se convertirá es una adicción para ti.

Divertirnos en los parques.

A los venezolanos se les da muy bien esto de hacer planes en grupo de amigos o en familia para disfrutar de un buen fin de semana, y más si estando cerca hay lugares maravillosos como parques, playas o montañas. Para todos aquellos a los que el trabajo nos agota mucho, adoptar esta costumbre es una buena manera de pasarla a gusto y salir un poco de la rutina semanal.

Sentir que estás de vacaciones permanentes.

Aunque en Venezuela también se acostumbra a un trabajo fuerte de oficina o de campo, a ellos no se les da eso de vivir sofocados por el trabajo. Los venezolanos respetan sus horas de entrada y de salida, pero después del trabajo, las horas son “sagradas”. Así que aún cuando estás en días laborables y la carga de trabajo es fuerte, el venezolano sabe relajarse. Y me parece que ponerle un límite al trabajo es una buena manera para vivir más feliz.

Comer unas empanadas en el desayuno.

Aunque en muchos países de Latinoamérica hay personas que creen que las empanadas son sabrosas, la costumbre de comerlas en el desayuno es algo muy venezolano. Quizá es hora de dejar los chilaquiles picosos, las estrujadas y los huevos que siempre comemos por un rato, y probar una buena empanada con salsa verde -que al igual que la nuestra, es todo un arte-. Eso sí, las empanadas deben ser hechas con la masa con la que los venezolanos preparan las arepas: es lo que las convierte es algo excelente.
Y siguiendo con el tema de la comida, algo que si o si debemos adoptar es…

Levantarte después de una cruda y tomar sopa de mondongo.

Existen más opciones para la curar la resaca además de los chilaquiles y el chilposo. ¡La sopa de mondongo sirve para levantar hasta los muertos! En México también se consume, pero lo que no sabemos la mayoría de los mexicanos es que se trata del antídoto perfecto para aliviar esa cruda que se nos pega luego de una buena fiesta o reunión familiar. No hay como un mondongo ‘calientico’ el domingo en la mañana. Los venezolanos, además, tienen la costumbre de acompañar la sopa con una chela bien fría, lo cual es una combinación perfecta. ¡Deben probarlo!

NOTA: este artículo ha sido realizado por un grupo de amigos, algunos mexicanos, otros venezolanos. Si se nos escapa algo más y ustedes conocen otras costumbres que podríamos adoptar de los venezolanos, dejen sus comentarios a continuación.

Crédito imagen de portada: hini