El misticismo y la magia emanan de cada rincón de Oaxaca. Un viaje por sus ciudades, pueblos, montañas y valles es todo un deleite para los sentidos. Los colores, sonidos, aromas y sabores de Oaxaca son herencia de una de las culturas prehispánicas más admirables de Mesoamérica: los zapotecas. Conoce a los antiguos habitantes de Oaxaca y el asombroso legado que aún sobrevive entre sus herederos.

 

Los habitantes de las nubes

Los zapotecos se llamaban a sí mismos ben zaa, traducido como “habitantes de las nubes”. Esto podría estar relacionado con su culto a Cocijo, dios de la lluvia, aunque también a su origen mitológico como descendientes directos de los dioses.

Lo cierto es que el nacimiento del pueblo zapoteco aún guarda muchos enigmas. Se sabe que sus primeras urbes fueron construidas a partir del siglo XV a.C. y que sus dominios llegaron hasta Guerrero en alianza con la nación mixteca. La historia prehispánica zapoteca abarca 1200 años, prácticamente hasta la llegada de los españoles a México.

 

La capital zapoteca

Photo: Eduardo Robles Pacheco

La ciudad de Monte Albán era el núcleo del poder zapoteca. Fue construida sobre una meseta y se le considera la primera urbe planificada del continente. También es una de los pocos sitios arqueológicos donde se aprecia el surgimiento del Estado como sistema de gobierno. En Monte Albán se pueden observar maravillas como un reloj solar con usos calendáricos, cinco juegos de pelota, grabados monumentales donde se narra la captura de gobernantes enemigos, espacios funerarios ricamente decorados, templos con influencia de la arquitectura teotihuacana y varias estelas donde se aprecia la complejidad de la escritura zapoteca.

 

El arte y la escritura

Photo: Jen Wilton

La habilidad de las manos zapotecas para trabajar sobre diferentes materiales los llevó a estar entre los mejores artistas y artesanos de Mesoamérica. La alfarería alcanzó un grado de belleza excepcional, lo cual puede constatarse en la decoración de sus urnas funerarias o en piezas de jade como la famosa máscara del dios murciélago. Incluso, se dice que algunos de los mejores orfebres prestaban sus servicios en Tenochtitlán para complacer al emperador Moctezuma.  

Otro mérito de esta cultura es que desarrolló uno de los sistemas de escritura y lectura del tiempo más antiguos y complejos de Mesoamérica. Su escritura era logo-fonética (donde cada caracter representa una sílaba) y utilizaban dos calendarios: el primero tenía 365 días divididos en 18 meses y señalaba la época de siembra y cosecha. El segundo calendario tenía 260 días divididos en 13 meses y era utilizado para nombrar a los recién nacidos.

 

Mitla o la obra maestra de la arquitectura zapoteca

Photo: Eduardo Robles Pacheco

Si hay un sitio donde se puede apreciar el refinamiento de la arquitectura zapoteca en todo su esplendor, ese lugar es Mitla. Esta antigua ciudad ubicada a una hora de la ciudad de Oaxaca, no sólo es admirable por la belleza de su trazo y decoración, sino porque nos habla del culto a la muerte en la religión zapoteca a través de las cámaras funerarias que se hallan debajo de la ciudad.

La decoración del palacio de Mitla también es una muestra del arte zapoteco aplicado a la suntuosidad, en donde la geometría alcanza una estética inusitada. Pero no todo queda en la mera apariencia del sitio, ya que Mitla es considerada la primer ciudad antisísmica de México, una prueba más de la ingeniería avanzada que practicaban los zapotecas.

 

Zaachila, la última capital del imperio zapoteco

Zaachila es una villa situada a media hora de la ciudad de Oaxaca. Aquí se localizan los restos de lo que fue la última capital zapoteca después de la decadencia de Monte Albán. La importancia de Zaachila es enorme y de eso dan cuenta los hallazgos arqueológicos en el sitio, entre los que se encuentran las tumbas de dos jerarcas zapotecas acompañados de sus sirvientes. Dentro de estas cámaras fueron rescatadas cerca de 125 piezas, entre las que destaca un pectoral de oro, una máscara de jade, una vasija con la imagen de un colibrí y muchos otros objetos que desafortunadamente han quedado en el abandono dentro de las bodegas del INAH.

Entrar en las cámaras funerarias de Zaachila es un experiencia energética poderosa, como si los zapotecas aún las custodiaran a través de la mirada penetrante de las lechuzas grabadas en sus paredes laterales y la imagen de un misterioso personaje que parece estar volando sobre el muro central.

 

Los zapotecas y la cultura de Oaxaca hoy en día

Photo: Victorfotomx
 

Aunque la conquista detuvo el progreso de las culturas mesoamericanas, muchos de los usos y costumbres prehispánicos de los zapotecos siguen vigentes en la cultura oaxaqueña. Una muestra de ello es que el zapoteco es la segunda lengua indígena más hablada de México, mientras que la Guelaguetza, cuyo origen reside en las fiestas en honor a la diosa del maíz, es considerada la festividad étnica más importante de América. También la gastronomía oaxaqueña sigue utilizando técnicas culinarias y recetas milenarias como el famoso tejate, los moles, los tamales o el caldo de piedra. Por si todo esto fuera poco, hay que recordar que México ya tuvo un presidente de origen zapoteca: Benito Juárez. ¿Se necesitan más razones para admirar a esta gran cultura?