Cada año, desde principios de enero, en las calles de Barranquilla se respira Carnaval. Faltan apenas algunos días para que formalmente empiece el pre-carnaval de 2017. Y más allá de todo lo que el Carnaval ha cambiado y evolucionado desde las celebraciones de la época colonial de Cartagena de Indias, es importante conocer las historias de algunas danzas antes de salir a bailar.

La presencia de los negros en la historia del Carnaval de Barranquilla es invaluable, y hace que los bailes estén llenos de sensualidad, simbolismo, creatividad y fuerza corporal.

 

Danza del Congo

Su origen se da en los cabildos de negros esclavos de la Cartagena colonial. Entonces, a los esclavos africanos les otorgaban “licencia para festejar” las celebraciones religiosas con sus propios bailes y músicas.

Los negros, a su vez, se organizaban entre sí según sus naciones de origen. Estos grupos eran los “cabildos”. Uno de esos grupos era el de los negros congoleses (traídos de la región del antiguo Congo Belga).

La danza es considerada la más importante por su antigüedad (año 1874), y representa ese momento «libre» que los negros esclavos tenían para danzar y hacer música. Incluyen animales como significado de la selva congolesa. Al comienzo de la danza, los hombres se disfrazaban de mujer, los cuales danzaban junto a los Congos, pero tiempo después la ley prohibió que se disfrazaran de mujer y entonces las mujeres se unieron al ritual.

 

Danza de Son de Negro

“Ae, Ae, la rama de tamarindo…” dice la canción que distingue a esta danza nacida en las riberas del río Magdalena. Los bailarines usan pintura negra sobre su cuerpo -en representación de los integrantes de la etnia africana- y utilizan la burla (hacia los colonizadores) como elemento principal. Esa es la razón por la cual, mientras danzan, utilizan expresiones faciales y corporales exageradas.

A photo posted by Daniyal Qamar (@dqamar2) on

 

Danza del Garabato

El garabato es un gancho de madera que el campesino costeño usa como herramienta de trabajo en sus faenas campestres, mientras machetea la maleza. Esta danza simboliza la vida y la muerte. A través de la misma, los esclavos de las bananeras no sólo se burlaban de sus amos, sino de su propia desgracia y de todo lo que encontraban a su paso.

La vida es interpretada por un hombre llamado “el caporal” que, armado de machete, trata de defender a su gente. La muerte está representada por un bailarín disfrazado de esqueleto que lleva un largo garabato con el que ataca a sus víctimas. Durante el desarrollo de la danza, la muerte y la vida se enfrentan continuamente mientras que los demás bailan a su alrededor.

 

Danza del Mapalé

El Mapalé tiene un significado doble. Por un lado, se refiere a una especie de pez, el Mapalé, que se capturaba en ciertas épocas del año y cuyos movimientos rápidos y fuertes al ser sacados del agua eran imitados por quienes lo pescaban.

Por el otro, el Mapalé también es el nombre de un tambor de dos parches (instrumento de percusión) con el que se interpreta la danza.

A video posted by Damián Hong (@dubabba) on

 

Cumbiamba

Juepa juepa ¡juepajeee! es lo que escuchamos o decimos al bailar la cumbia. Esta danza integra la elegancia y el porte de los españoles, el movimiento de los pies de los indios y ese movimiento de cadera de los negros. En otras palabras, la cumbiamba es el resultado del largo e intenso mestizaje entre estas culturas durante la época de la Conquista y la Colonia.

Tradicionalmente, el hombre invita con velas encendidas a la mujer a bailar, ella las recibe y allí se inicia el coqueteo que permanece durante el baile, donde el movimiento de la falda indica rechazo o aceptación. Además, todos los giros y vueltas son en el sentido contrario de las manecillas del reloj (algo tomado de los bailes españoles, que hace a esta danza única entre el resto de las mencionadas).  

 

Crédito imagen de portada: @javigaucho