Foto por Tarrice Love, vía facebook.com/MartinSensmeier

Las prácticas sexuales de los pueblos prehispánicos eran muy variadas. Así encontramos que en Tenochtitlan la sexualidad estaba muy ligada a lo religioso y espiritual, y se castigaba duramente lo que no estuviera dentro de lo permitido. Las tribus del norte, por otro lado, vivían su sexualidad de manera más libre. Con la llegada de los españoles y la religión católica, la sexualidad nativa se convirtió en un tema tabú y se prohibieron muchas de las prácticas antes permitidas. De igual forma, se hizo del placer carnal un pecado, concepto desconocido por los pobladores originarios. A continuación, te presento algunos datos curiosos sobre este tema:

1.

La unión sexual entre homosexuales no era tolerada entre los mexicas y se penaba con la muerte. Sin embargo, al homosexual pasivo se lo afeminaba y se le asignaba un rol femenino (se lo llamaba berdache). La ley mexica castigaba la sodomía con el empalamiento para el homosexual activo, la extracción de las entrañas por el orificio anal para el homosexual pasivo y la muerte por garrote para las lesbianas.

2.

Según las crónicas de los españoles, entre los los totonacas y los pueblos del Norte estaba socialmente aceptada la pederastía. Entre ellos, también la homosexualidad era vivida con mayor libertad.

3.

Es sabido que muchos pueblos prehispánicos comparaban la fertilidad humana con la de la Tierra, y con este fin los mayas practicaban la “masturbación ritual”, que era una ofrenda masculina a la tierra.

4.

También los mayas fabricaban instrumentos de madera, conocidos hoy como consoladores, para procurar el placer sexual femenino.

5.

Hay pocos registros de relaciones homosexuales entre los mayas, aunque se cree que eran parte de los ritos de paso de los jóvenes. Sí sabemos que su ley castigaba la homosexualidad con la muerte en un horno ardiente.

6.

La prostitución, en general, era una práctica aceptada y no había castigos judiciales contra las mujeres que la ejercían. Sin embargo, y como sucede en la actualidad, la prostituta sí era estigmatizada socialmente.

7.

La unión sexual entre individuos de distintas etnias estaba mal vista en general, pues cada sociedad tenía en muy alta estima su origen divino y por ello no era algo honorable mezclar su sangre con la de otro pueblo.

8.

En Tenochtitlan sí existía la poligamia: Solo la primera concubina era considerada esposa y, las demás, solo eran concubinas para el placer.

9.

Para los pueblos prehispánicos, los senos femeninos no tenían una connotación sexual tan marcada como la que tienen hoy en día, o la que tenían para los españoles, sino que eran simplemente características biológicas.

10.

Mientras las mujeres en Tenochtitlan debían ser sumisas a sus esposos, las mujeres totonacas y otomíes eran temidas, iban a la guerra y podían elegir al marido de su preferencia.

11.

El adulterio no estaba permitido entre los mexicas, y las sanciones iban desde la estigmatización moral hasta la pena de muerte. El castigo tenía una razón, pues se creía que el adulterio producía un desequilibrios entre la comunidad y el Cosmos, y que la presencia del trasgresor provocaba desgracias, como la pérdida de cosechas o la muerte de niños.

12.

Los mexicas veían en el placer sexual un don divino, tan necesario como el alimento, la alegría, el vigor vital y el reposo cotidiano. Para disfrutarlo se debía moderar, como cualquier otro regalo que los dioses le habían hecho al hombre.

13.

Era tal la relación de la sexualidad con la religión, que el huey-tlatoani de Tenochtitlan Motecuhzoma ordenó destruir una casa de prostitución porque estaba convencido de que, debido a sus transgresiones públicas, su pueblo había sido castigado con la llegada de los españoles.