El día 12 de Diciembre se celebra en México a la Virgen de Guadalupe, conmemorando una supuesta advocación que tuvo su aparición en el cerro del Tepeyac en las cercanías de Tenochtitlan, diez años después de su caída. Pero, ¿qué tan real es esta historia? A continuación te presento algunos datos que tal vez desconocías y que te responderán (o te crearán) muchas dudas.

Crédito: archivalladolid

1.

Durante el período posterior a la conquista existieron múltiples cronistas que se encargaron de documentar lo sucedido antes de la llegada de los europeos, lo sucedido durante la invasión y lo que aconteció después de ésta. Los cuatro cronistas más importantes fueron Toribio de Benavente Motolinia (el padre de los indios, llamado así por los mismos nativos en agradecimiento a su bondad), Andrés de Olmos, Bernardino de Sahagùn y Gerónimo de Mendoza, todos ellos frailes pertenecientes a la Orden de los Franciscanos y encargados de convertir a los nativos a la fe católica.

2.

De acuerdo con la Iglesia, Cuauhtlatoatzin (el águila que habla) o Juan Diego nació en 1474, fue evangelizado en 1528 y murió en 1548. Las apariciones de la Virgen habrían ocurrido entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531.

3.

Dice la leyenda que Juan Diego se encontró varias veces con la Virgen de Guadalupe durante esas fechas y que, cuando fue a ver a Fray Juan de Zumarraga para relatarle estos encuentros, se le cayeron las rosas que traía en el ayate y, al mirar al mismo, apareció impresa esta imagen de la Virgen:

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Sin embargo, Zumarraga jamás escribió nada sobre estos hechos. Ninguno de los cuatro cronistas mencionados en el punto uno relató nada acerca de los acontecimientos guadalupanos y no existe documento alguno de la Iglesia entre 1531 y 1548 que relate las apariciones de la Virgen ante Juan Diego.

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1548 es, según las crónicas de la Iglesia, el año en que murieron Juan Diego y Fray Juan de Zumarraga. Claro que este dato menor no prueba ni niega los acontecimientos, pero ¿es posible que un Arzobispo, habiendo sido testigo de tal hallazgo, se llevara una información tan importante a la tumba?

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La primera mención a la aparición de la Virgen data de 1649, y se encuentra en el libro Nican Mopohua, que está contenido en un libro más amplio, el Huei Tlamahuizoltica o “El Gran Suceso”, cuyo autor es Antonio Valeriano. Allí se menciona que “Por un gran milagro apareció la Reina Celestial, nuestra preciosa madre Santa María de Guadalupe, cerca del gran Altépetl de México, ahí donde llaman Tepeyacac”.

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Según Luis Lasso de la Vega, el editor del Nican Mopohua, el autor de la obra dijo haber escrito este libro mientras escuchaba el relato de las apariciones de la boca del propio Juan Diego, aunque se desconoce cuándo ocurrió esto. También se desconoce la relación entre el autor del Nican Mopohua y su editor.

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Por otra parte Zumarraga -supuesto testigo ocular del milagro de las flores-, se pronunció en contra de la creencia de los milagros en 1547, 16 años después de las supuesta apariciones: “Ya no quiere el Redentor del mundo que se hagan milagros, porque no son menester, pues esta nueva fe tan fundada en tantos millares de milagros como tenemos en el testamento nuevo. Lo que pide y quiere es vidas milagrosas” (Catecismo “Regla Cristiana breve”, 1547).

9.

La primera misa en honor a la Virgen de Guadalupe fue oficiada el 6 de septiembre de 1556 por Fray Alonso de Montúfar. Es decir, 25 veinticinco años después de la aparición.

10.

La comisión de Bartolache que se creó para determinar la veracidad del ayate guadalupano en 1787 encontró varias irregularidades: la pintura tenía varias manos y no se trataba de un ayate, sino una fina manta de palma que estaba pegada sobre un bastidor de madera y se estaba descascarando. En 1895 el padre Plancarte ordenó fuese sustituida por una imagen que estaba en el convento de las capuchinas en la ciudad de México, pero la imagen original de la Virgen tenía un corona en la cabeza, así que, como la nueva imagen que suplantó a la anterior no contaba con ese detalle, Plancarte convenció a los fieles que fue un milagro que la corona desapareciera. Años más tarde, la virgen apareció con un ángel tricolor en los pies. Y eso que la bandera mexicana no existía en 1531…

Crédito: esparta.

11.

La Virgen de Guadalupe es originaria de Extremadura, España, y es considerada patrona de la evangelización del nuevo mundo, ya que Cristóbal Colón recibió en el Monasterio de Guadalupe el decreto de los Reyes Católicos que le permitió emprender el viaje a la América actual.

12.

Hernán Cortés era un gran devoto de la Virgen de Guadalupe y llegó a América con un estandarte de aquella Virgen, ya desde entonces morena, que sostiene al niño Jesús sobre el brazo izquierdo y que tiene en su mano derecha un cetro de cristal. Bajo sus pies había una media luna humillada (símbolo del Islam).

13.

Esta imagen fue instalada en el Tepeyac, al norte de la Ciudad de México, donde anteriormente se encontraba un adoratorio a Tonantzin. ¿Por qué se instaló esta imagen en el mismo sitio? Porque los nativos seguían adorando a Tonantzin y los españoles querían evitarlo.

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El mismo Bernardino de Sahagún lo corroboró: “Ahí en Tepeaca, donde ahora está la iglesia que usted mandó construir, hacían muchos sacrificios a honra de una diosa de nombre Tonantzin y venían de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas, de todas las comarcas de México, y traían muchas ofrendas. Venían hombres y mujeres, y mozos y mozas a estas fiestas, era grande el concurso de gente en estos días, y todos decían “vamos a la fiesta de Tonantzin”. Y ahora que está allí edificada la iglesia de Guadalupe, también la llaman Tonantzin…De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto. Que el vocablo venga de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua es cosa que se debía remediar porque el propio nombre de la madre de Dios y Señora Nuestra no es Tonantzin…Y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, de tan lejos como antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay iglesias de Nuestra Señora y no van a ellas…”.

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La Iglesia les dio a los nativos lo que necesitaban: una Virgen morena que les recordara a su amada Tonantzin. Con el tiempo se logró el objetivo y el culto a Tonantzin fue reemplazado completamente por el culto a Nuestra Señora de Guadalupe.

Como se puede apreciar, la historia del ayate guadalupano tiene dos formas distintas de interpretación: aquella que se entiende con la fe y la que se entiende con las pruebas históricas documentadas. Ambas tan ciertas como el nivel de creencia o de investigación del lector.

Fuente: Guadarrama Collado Antonio, Coatl: El misterio de la serpiente, 2008. Títulos de la misma trilogía de libros: Balam: La senda del jaguar y Cuauhtli: La revelación del águila.