12 delicias que tienes que probar en Paraguaná, Venezuela

by Carlos Emmanuel Vivas Espejo 29 Oct 2015

¡Ah mundo!, tierra reseca que ves las nubes pasar,

se te secan las casimbas y no viene el vendaval

Paraguaná, Alí Primera

La península de Paragüaná es muchas cosas a la vez: tierra de indios y de extranjeros, cuna de la tribu caribe y caquetía, y sede del complejo refinador de petróleo más grande del mundo. Es un lugar de contrastes fascinantes. Cuando visites este territorio árido de clima fresco por las brisas marinas, disfrutarás de dos cosas con seguridad: el crujir de los cujisales y su gastronomía. Aquí les sugerimos una lista de delicias que todo visitante debería probar.

1. Arepa pelada con queso de cabra.

Es la arepa que a todos los abuelos les encanta comer: desde niños, es el desayuno principal de todo paraguanero.

La arepa pelada se diferencia de las arepas hechas con harinas refinadas porque el maíz con el que se prepara se pone a remojar con cal o ceniza, dándole un sabor paraguanero particular. El queso de cabra casero, por su parte, es de textura suave y bajo en sal. Al combinarse estos dos alimentos… sencillamente tendrás el sabor de Paraguaná en tu boca.

 

2. Dulce de leche de cabra.

El dulce de leche de cabra paraguanero tiene un sabor peculiar, ya que no se hace con azúcar ni papelón, sino con guarapo de caña, lo que le pronuncia aún más el color blanco y le da una textura más pastosa que los preparados en otros lugares. Tradicionalmente, las familias paraguaneras han preparado este dulce durante generaciones, así que si bien pueden conseguirse fácilmente en cualquier tienda de la región, los mejores son los hechos en casa por los abuelos. Las familias mantienen sus secretos de preparación bien guardados, al tiempo que gustosamente dan a probar el manjar a los invitados. Este dulce es el deleite de todo Falcón: aquellos que cuidan de su dieta temen cuando están cerca de una venta de dulce de leche de cabra, porque nadie se puede resistir a su aroma ni a su sabor: una vez que lo pruebas, ¡querrás comértelo todo sin compartir!

 

3. Café con Urupagüa.

La Urupagüa, también conocida como el fruto amargo paraguanero, es una fruta parecida a una nuez con barba que crece en lugares inclinados “donde caen los rayos”, según los ancianos que habitan la región. Es difícil de conseguir, ya que no es un árbol que se pueda sembrar, sino más bien un arbusto silvestre que crece en las laderas del Cerro de Santa Ana, monumento natural de la península y única elevación de la misma. Fuera de su concha, es blanda, color nácar y amarga… pero al combinarse con el dulzor del café negro, crea un sabor único que deja enamorado a quien lo prueba.

 

4. Arepa de millo.

Esta es la arepa que tiempo atrás se solía comer muy a menudo cuando la sequía ponía a todos en estado de emergencia. El millo es un cereal de grano pequeño proveniente de la planta del mismo nombre, pequeña y resistente a la falta de agua. Pese a que la planta es de origen asiático y fue traída a la península durante la colonia, se adaptó muy bien al clima local, ocupando el quinto lugar en las cosechas paraguaneras (las principales son Maíz, Patilla o sandía, Melón, sábila o Aloe).

 

5. Chivo salado.

El chivo salado es una de las recetas más antiguas de las tierras paraguaneras: la técnica de preparación fue desarrollada por los indígenas oriundos de la zona, quienes aprovechaban la sal de los pozos de las Cumaragüas (actualmente salinas comerciales) para conservar las carnes por largos períodos. A pesar del paso del tiempo y de las nuevas tecnologías (como los refrigeradores), muchas personas siguen salando las carnes. Recuerdo claramente a mi abuelito tendiendo la carne salada al sol antes de prepararla en aquellos calurosos veranos…

 

6. Chivo enterrado.

Otra técnica desarrollada por los indígenas de la zona: consiste en utilizar la tierra misma como un horno, cavando un hoyo, con una capa de madera seca de cardón o cují, una segunda capa de piedras, el chivo, una capa de palmas y sellado con tierra. Allí se deja alrededor de dos horas.

Este plato suele prepararse solo en ocasiones especiales y es considerado una de las comidas más exquisitas de Paraguaná.

 

7. Semerucos.

De nombre científico Malpighia emarginata, es un arbusto silvestre que crece en las zonas aledañas al cerro de Santa Ana. Se caracteriza por el parecido a la cereza, pero posee un sabor más amargo y ácido por el alto contenido de vitamina C: ¡casi 20 veces más que una naranja!. El árbol llega a crecer de 3 a 6 metros, y además del cují, es el más representativo de la península. En los hogares paraguaneros no es extraño dar jugo de semerucos a las personas cuando están resfriadas… Tampoco es raro ver niños trepando los árboles de semerucos para llenar sus recipientes del fruto… porque claro está, con probar uno no te conformas.

 

8. Datos y Lefarias.

Los datos y las lefarias son el fruto proveniente de los cardones (Cactus). Los datos son frutos esféricos cubiertos de espinas y cuyo centro es jugoso y dulce. Los abuelos de la región los llaman “los hijos del cardón macho”. Las lefarias tienen el mismo sabor, textura y color que los datos, pero no son esféricas sino que tienen una apariencia más parecida a una flor: son “las hijas del cardón hembra”. Ambos frutos poseen semillas diminutas distribuidas por todo su centro, con las cuales los pobladores le juegan bromas a los foráneos. Les dicen que para comerlos deben sacar las semillas primero (cosa que no es cierta) y se pasan un buen rato riendo al ver como la otra persona intenta sacar una a una las cientos de semilla que puede tener el fruto en su interior.

 

9. Buches.

Fruto de la planta del mismo nombre, el Melocactus curvispinus. Tan solo crece de 3 a 4 centímetros, y el fruto posee un exótico color rosado. Su centro tiene las mismas características que los datos y las lefarias. Los abuelitos de la zona suelen utilizar el hervido de esta planta para tratar problemas de tensión arterial y de glicemia alta.

 

10. Jugo de cují.

El árbol más abundante en Paraguaná sin duda es el cujisal: mide entre 2 y 10 metros de alto, de color verde castaño de ramas flexibles con espinas largas y fuertes. Su fruto, conocido como “chicle de burro”, es seco, amarillo y alargado. El lugar que prepara y vende de manera inigualable el jugo de cují… es un quiosquito ambulante que se para día tras día en la autopista intercomunal Alí Primera, a la altura del Hospital Calles Sierra de la ciudad de Punto fijo. ¡Lleva trabajando en el mismo lugar unos 30 años! Imperdible.

 

11. Papo e’ reina.

Es un molusco que se da solamente en Paraguaná, muy parecido a una ostra pero cuatro veces más grande. También es conocido como “Rompe chinchorro”… y (dicen que) sirve como afrodisiaco. Para aquellos interesados, se encuentra a mayormente en las costas occidentales de Paraguaná, específicamente en la bahía de Amuay y Villa marina.

 

12. Empanadas 8 cilindros.

La empanada es un alimento conocido y preparado en la mayoría de los países latinoamericanos. Paraguaná no es la excepción: tiene su propios tipos de empanadas, rellenas con queso de cabra, carne o pescado… La más emblemática, sin dudas, es la «8 cilindros». Es 5 veces más grande que las promedio (mide casi medio metro) y tiene 8 tipos distintos de relleno, en su mayoría productos del mar como el Cazón (tiburón pequeño), Mojito de raya (Manta raya desmenusada), chipichipi (Molusco parecido a una ostra de menor tamaño), camarones, Huevas (Huevos de pescado), ensalada (ensalada cocida), queso de cabra y plátano frito. No es algo que se deba comer todos los días si quieres tener un corazón sano, pero tiene un sabor que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo. Se vende en el corazón de Punto fijo, ciudad industrial de la península de Paraguaná, donde al menos dos veces por semana cada trabajador petrolero se lleva una para su almuerzo en el trabajo.

 

 

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