Expresiones como “¡Aiba la hostia!”, una fuerte palmada que casi te tira al suelo mientras te saluda con “¿Qué pasa, chaval?”, o el poteo de los sábados aunque esté cayendo la gran “txaparrada”, son las primeras señales de que los vascos y las vascas somos unas personas con aguante, fuertes y tozudas. Pero por si eso fuera poco, los vascos hemos llevado a la práctica los “Herri Kirolak”. Se trata de actividades tradicionales del medio rural vasco convertidas en deportes, que en cualquier otro país serían -como mínimo- calificadas como extrañas y “brutas”. Y aquí en el País Vasco las transformamos en competencias, ¡tanto para hombres como para mujeres!

 

1. Levantamiento de piedra (harri-jasoketa)

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Resulta que a los vascos no nos vale con ir levantado piedras menudas poco a poco, lo que realmente nos va es levantar una piedra de 200 kilos de una sola tirada desde el suelo hasta el hombro. Los “harrijasotzailes” o levantadores de piedras hacen honor a los agricultores, que antiguamente tenían que construir sus caseríos de piedra con las manos.
Dos competidores se enfrentan por ver quién levanta las piedras más cantidad de veces. Hay dos hombres que se destacan por sus hazañas: Mieltxo Saralegi, que tiene récord a la piedra más pesada desde el año 2001 (329 kg), e Iñaki Perurena, quien en 1999 llegó a 1000 levantamientos continuos de una piedra de 100 kilogramos (en 5 horas apróximadamente).

 

2. Aizkolaritza o corte de troncos


Somos duros por naturaleza: nunca subestimes la resistencia de un euskaldun. Si se trata de una apuesta, haremos lo imposible por ganarla. Y eso es lo que pasa con el corte de troncos. Los participantes se dejarán la piel para ser los más rápidos en cortar con un hacha (aizkora) un tronco puesto en horizontal o vertical.

 

3. Transporte de txingas

Seguro que muchos os estáis preguntando qué son las txingas, y seguro que muchos también os estáis imaginando algo que no es. Pues, terminemos con la intriga:


Las txingas, en el País Vasc,o son dos pesas que se transportan cada una en una mano. El juego consiste en aguantar el máximo tiempo y recorrer la mayor distancia posible con ellas encima. Porque a nosotros no nos podéis decir “¿A que no hay hue…?”. Antes de acabar la frase, ya habremos agarrado las txingas. Y es que a los vascos nos gusta el sufrimiento. Cuanto más, mejor.

 

4. Sokatira

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A los vascos nos motiva un desafío más que a un niño una gominola. ¿Y qué mejor que ponerse a prueba entre cuadrillas? En la sokatira, el elemento principal es una cuerda de por lo menos 35 metros de longitud de la que deberá tirar cada grupo en sentido contrario. Gana quien consiga arrastrar al otro equipo hasta su campo.

 

5. Recogida de mazorcas

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Como mujer vasca, no esperes que un vasco te saque a bailar o te regale un ramo de flores para conquistarte. Un buen vasco recolectará el mayor número de mazorcas por ti en el menor tiempo posible. Las mazorcas se colocan en filas, a más de un metro de distancia, y gana quien las recoja y las meta en la cesta lo más rápido que pueda. La tradición está inspirada en la rivalidad por demostrar la habilidad y la resistencia recogiendo la cosecha de maíz.

Todos estos deportes están muy bien y nos dan una idea de lo en serio que nos tomamos los vascos nuestra tradición. Pero si hay un deporte que nos motive de verdad a los euskaldunes, ese es, sin duda, el poteo. Nos vuelve locos ir de bar en bar tomando nuestros “txikitos” con la cuadrilla, y ¡ojo! No te puedes saltar ninguna taberna, si no, estarás automáticamente fuera del grupo. Y es que para practicar este deporte hace falta mucho entrenamiento, ¡solo un buen vasco puede aguantar tantos vinos seguidos sin terminar por el suelo!

 

Acércate a cualquier fiesta de cualquier pueblo euskaldun y verás cómo nos las apañamos aquí. ¿A que no hay hue…? 

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