Foto por Felicia Wong

Si bien el inglés es mi lengua materna, aprendí chino mandarín y chino cantonés cuando era niña. Después, en la escuela secundaria, aprendí un poco de francés y recientemente he podido conversar en español durante mis viajes por Sudamérica. A lo largo de los años, he dado con las siguientes estrategias para acelerar el aprendizaje de una lengua.

1. La inmersión es clave

Es casi imposible aprender un anueva lengua, o al menos aprenderla rápidamente, si no empiezas a pensar en ese idioma. Pero ¿cómo empezar a pensar en un idioma que aún no puedes hablar? La respuesta es simple: inmersión. Mientras estés viajando vas a escuchar todo el tiempo los sonidos, los ritmos y las inflecciones de la nueva lengua. Naturalmente, tu mente comenzará a procesar e interpretar el idioma.

Y aún mejor que simplemente viajar es verse forzado a “operar” en una nueva lengua, a través de la participación en un programa de voluntariado, por ejemplo, o trabajando por un tiempo en el extranjero. Lo mejor es buscar la inmersión total, vivir con una familia local y en un lugar el que no haya nadie que hable tu idioma.

Sea que estés de paso o que decidas instalarte, interactúa con la gente y con la comunidad. Involúcrate en actividades culturales, deportivas, políticas y familiares. Conviértete en parte de la comunidad y ya habrás recorrido la mitad del camino.

2. No traduzcas ¡Piensa como un bebé!

¿Cómo aprenden una lengua los bebés? A través de la imitación, la repetición de sonidos y, sobre todo, sin ninguna timidez.

¿Qué pasa si tu pronunciación no es perfecta? ¿O si no estás usando la conjugación correcta? Es muy simple: empieza a hablar, aún si parece que estás balbuceando. La resistencia a tratar de traducir absolutamente todo es el atajo principal para lograr hablar otra lengua.

En lugar de memorizar una frase hecha para ordenar tu almuerzo, presta atención a la manera en que lo hacen los lugareños y luego trata de imitarlos lo mejor que puedas. El mismo consejo vale para la manera de saludar y para la conversación superficial. Observa las expresiones cuando dicen las diferentes palabras y estudia la manera en que mueven la boca al hablar.

Imita estas expresiones y sonidos como lo haría un bebé. Ya sea que entiendas su significado o no, eventualmente vas a empezar a usar esos sonidos, frases y palabras en las situaciones apropiadas. Van a aparecer en tu mente como por arte de magia. Esta es la puerta de entrada a empezar a pensar en otro idioma.

3. ¿Cómo se dice?

Si hay una frase que sí deberías memorizar y tener siempre a mano es “¿Cómo se dice?/¿Qué es?”.

Al ser un viajero curioso, que siempre tiene preguntas para hacer, te será más fácil hacer amigos. Las interacciones diarias con la gente son tus mejores maestros: ponte la meta de tener un número equis de interacciones por día, preguntando sobre las cosas que te interesan y que no sabes cómo se dicen. Aunque no puedas terminar la conversación, ¡vas por buen camino!

4. Escríbelo

Después de mantener una conversación, escribe las cosas que escuchaste pero que no lograste entender del todo. Esto puede tener un valor doble si además estás tomando notas para tu blog.

Usa tu diccionario, busca las palabras, recrea la conversación en tu cabeza. Y la próxima vez que converses con alguien, usa lo que aprendiste.

5. Usa cognados y relaciona las palabras

¿Ya has notado que hay palabras que se escriben casi exactamente igual en varias lenguas? Se llaman “cognados”. Descifrar los cognados suma cientos de palabras a tu vocabulario. Por ejemplo, la mayoría de las palabras que terminan en “ción” en español, terminan con “tion” en inglés (información/information; nación/nation).

Asimismo, hay palabras que, si bien pertenecen a distintas lenguas, comparten la misma raíz. Así que el usar la información que ya tienes va simplificar tu aprendizaje (por ejemplo, queso es fromage en francés y fromaggio en italiano). Hay estudios que demuestran que una vez que logras comunicarte con fluidez en una segunda lengua, tu mente se vuelve más flexible para aprender otras.

6. Televisión, filmes, música

Mira películas, escucha música, canta y busca artículos en los periódicos o las revistas. Es divertido y te ayuda a mejorar la compresión y la pronunciación.

Logré mejorar mi francés mirando películas sin subtítulos y mi español le está muy agradecido a todas las películas de acción dobladas que vi durante mis largos viajes en autobús por Sudamérica.

Y les debo a mis clases de salsa el poder identificar la “derecha” de la “izquierda”.

7. Comunicación no verbal

Más allá de las palabras, observa a los lugareños cuando hablan. Ya sea que se trate del ceño fruncido, las manos en alto o de una suave inclinación de cabeza, el combinar el lenguaje corporal con el verbal te resultará de mucha ayuda.

Esto es válido especialmente en las culturas en las que el lenguaje verbal es inseparable de los gestos. Por ejemplo, el hacer una reverencia y saludar con las palabras apropiadas en Japón, así como los gestos de las manos y la entonación en Tailandia. El incorporar la comunicación no verbal le dio otra dimensión a mis interacciones con los tailandeses, mientras aprendía que mis saludos debían estar acompañados por una inclinación de cabeza y de un profundo wai (la unión de las palmas de las manos).

8. ¡Emociónate!

Las experiencias emocionales dejan impresiones fuertes en la memoria. Integra tus emociones -tu vergüenza, las situaciones graciosas, las que te producen enojo-, al aprendizaje de la nueva lengua.

Lamentablemente, aprendí la importancia de letra “ñ” en el castellano al decir “tengo 24 anos”, en lugar de “24 años”.

No hay necesidad de decir que la vergüenza que me produjo esta confusión hizo que no volviera a cometer jamás el mismo error. Así también, el negociar con los taxistas malintencionados o con los vendedores callejeros va a hacerte aprender los números rápidamente, si es que no quieres perder todo tu dinero.

9. Primero un millón de amigos. Después, viajar solo

Mientras las clases individuales pueden ser altamente beneficiosas, las clases grupales también tienen sus pros. Es divertido compartir el aprendizaje de un nuevo idioma con tus amigos y también puedes aprender de los errores que otros cometen.

Pero a la hora de viajar, lo mejor es aventurarte solo y verte forzado a hablar con los lugareños. También vas a evitar caer en la tentación de dejar que un amigo que hable el idioma mejor que tú lo haga todo por los dos.

10. Practica el idioma cada vez que puedas, antes y después de tu viaje

¿Alguna vez has sentido que tu segunda lengua está un poquito oxidada? Las lenguas están vivas y hay que usarlas. Encuentra ocasiones de practicarla.

No tengo muchas oportunidades de hablar en francés en mi vida diaria, por ejemplo, así que encontré un amigo por correspondencia con el que intercambiamos emails. También trato de mantenerme en contacto con la gente que conocí en Francia y hablo con cuanto viajero francés se cruce en mi camino.