Dime de qué país eres y te diré cómo celebras la Navidad. En el caso de que seas español o extranjero en tierra del Quijote, apuesto que será más o menos así. No obstante, de muchas de estas tradiciones España ya no tiene la exclusividad… pasó mucha de su herencia cultural a América Latina, donde cada país le ha dado su toque nacional.

 

Jugar a la Lotería.

No importa cuánto hayamos aborrecido ese año el sentimentaloide u hortera anuncio de la Lotería de Navidad (calvo de la Lotería de Navidad, ¡vuelve! ¡Te echamos de menos!). Da igual que seamos plenamente consciente de que “las loterías son un impuestos del gobierno al desconocimiento de las matemática”. Todo español que viva en España acabará mínimo con un boleto de lotería de Navidad en el bolsillo (cada boleto cuesta 20 euros, esto es, casi 25 dólares). Jugamos en grupo o en solitario. El número del trabajo, el de los amigos, el del bar… Y aunque no nos toque nada, el año que viene lo volveremos a jugar porque nunca se sabe lo que puede pasar.

 

Montar el belén, con un toque personal.

¿Por qué conformarse con un pino solitario pudiendo tener un belén entero? En España, se llama belén a la maqueta que tiene por escena principal el nacimiento del niño Jesús. Sus ‘personajes básicos’, Jesús, María y José, suelen estar colocados sobre un pesebre de paja junto a una mula y un buey. Después, depende de cada uno hacer más grande o más pequeño su belén. La estrella fugaz y los tres Reyes Magos (con camellos y pajes), pastores con rebaños, pescadores, lavanderas… Una montaña, una pradera, una playa, un río… Cada uno puede construir su belén como le venga en gana y colocarlo donde le apetezca. Encontrarás belenes en casas particulares, iglesias, colegios, tiendas, etc. Cualquier sitio vale para colocar uno.

 

Ir a Cortilandia.

Cortilandia es una institución en las grandes y medianas ciudades de España. En ellas, todos casi sin excepción se acercan a ver este espectáculo de muñecos navideños que cada año coloca una de las cadenas comerciales más importantes del país. Su música es peligrosamente pegadiza: “Cortilandia, Cortilandia, vamos todos a cantar. Alegría en estas fiestas porque ya es Navidad”.

 

Ver el discurso del Rey. 

Hasta al más republicano le llena de orgullo y satisfacción ver el discurso de Nochebuena del rey de España. O igual no, pero se lo traga de todos modos porque lo echan en todos los canales de televisión a la vez. Es imposible escapar de él.

 

Comer una única cosa como plato principal en el día de Navidad.

Muchos pueden ser los entrantes, pero solo uno el plato principal: el cordero. En el caso de las familias españolas la estrella de la comida de Navidad. Lo precede un festival de pâtés, mariscos, embutidos, aceitunas, fritos, etc. pero una vez en la mesa, el cordero suele estar únicamente acompañado por una verde ensalada. La sopa de pescado también es algo típico de estos días, especialmente en las zonas de costa, y puede servirse indistintamente en la comida de Navidad (como entrante) o en la cena de Nochebuena.

 

Tomar dulce como si no hubiera un mañana.

Turrón, peladillas, polvorones, frutas escarchadas, bombones de licor, mazapanes, figuritas de chocolate, roscón, trufas… La lista de dulces que puede zamparse un español durante las navidades es interminable. Más aún, cuando cree que la ha terminado, aparece su abuela con una bandeja de torrijas. Lo del dulce en Navidad es un no parar.

 

Tratar de identificar las bromas por los inocentes… ¡Y también gastarlas!

El 28 de diciembre se celebra en España el día de los Santos Inocentes. Durante esta jornada, que hunde sus raíces en un sangriento capítulo de la historia judío-cristiana, unos a otros se gastan bromas. Los periódicos publican noticias falsas, y también los noticiarios de radios y telediario informan de hechos más o menos verosímiles pero ficticios. Nadie dice ese día ‘ey, hoy son los inocentes’, uno tiene que darse cuenta antes de que le hagan una ‘inocentada’… Normalmente, la pista es que el mundo dice más cosas raras de lo normal.

 

Despedir el año comiendo 12 uvas.

Casi todos los españoles despiden el año en familia, comiendo 12 uvas de la suerte alrededor de un televisor mientras suenan otras tantas campanadas. Cada cadena de televisión pone a sus mejores presentadores y/o actores en un balcón que da al reloj de la Puerta del Sol de Madrid, justo encima del kilómetro cero, epicentro de la nochevieja española (en los últimos años se han variado un poco las ubicaciones, pero lo tradicional es tomar las 12 uvas viendo la puerta del sol, a poder ser con Anne Igartiburu y Ramón García –dos míticos presentadores–). Si uno consigue sobrevivir a la ingesta de uvas (es muy recomendable haberles quitado la piel) dice ‘¡feliz año nuevo!” y comienza a abrazar y besar a toda su familia.

 

Llevar algo rojo en nochevieja.

Los españoles suelen llevar una prenda roja en nochevieja, con frecuencia la ropa interior. Se supone que el este color atrae la buena suerte. Curiosamente, esta tradición es italiana y no española. Los italianos son los que pusieron de moda llevar una prenda roja la última noche del año. Su función, además de atraer fortuna, era recordar a Julio César, el mítico general romano que convirtió el día 1 de enero en el primero del calendario.

 

Dejar los zapatos para los que traen regalos de verdad

Aunque la tradición de los regalos no es en todas las regiones igual y Papá Noel se deja ver cada vez más a menudo, los encargados de traer regalos a niños y mayores son los tres Reyes Magos. Si quieres recoger una buena cosecha de presentes a) pórtate bien durante todo el año, y b) deja unos zapatos bien limpios debajo del árbol la noche entre el 5 y el 6 de enero. Si has sido bueno cuando despiertes encontrarás un montón de sorpresas… si te portaste mal tan solo carbón hallarás.