Crédito: Federico Racchi

1. Sabes que el ceviche es el plato más exquisito de todo el mundo mundial.

Verdad indiscutida, casi un dogma. Hay limeños disidentes que son la excepción, aunque son pocos. Desde luego, el limeño destetado con ceviche no entiende que aquellas personas a la que no les gusta también merecen vivir.

 

2. Sabes que una buena causa… se come.

Hablamos, claro está, de la deliciosa y amada “causa limeña”, el otro plato bandera de Lima. Con una cerveza helada como obligatorio acompañamiento.

 

3. No sabes usar un paraguas.

No tienes por qué saberlo, claro, teniendo en cuenta el clima de nuestra ciudad, templado y sin extremos. Tampoco sabes usar sombrilla ni gorro, pero ese es otro tema.

 

4. Apenas ves asomar un rayito de sol te calateas.

El limeño nato, aquel que nunca ha salido de su ciudad de clima suave y cielo gris, no sabe que es posible que el sol brille sin que sea verano y que, de hecho, haga frío. Necesita experimentarlo en carne propia para entenderlo. Felizmente, como el limeño promedio se congela a los 14°C (57.4°F), aprende esto muy rápido (aunque a veces le cueste una bronquitis).

 

5. Sabes «pagar china».

Faltaría más. Si sólo vas a viajar diez cuadras, ¿para qué pagar tarifa completa? Y por supuesto, ¿a quién se le ocurre cansarse caminando diez cuadras si “pagando china” (0.50 céntimos) llegas en 5 minutos?

 

6. Tu muletilla favorita es «o sea».

Mejor dicho, “o seaaaaaaa”. Por ejemplo, “o seaaaaaaa, la reunión será en mi casa”. Punto.

 

7. No tienes amigos. Tienes “patas”.

“Patas”, “choches”, “yuntas”, “puntas”, “cuñaos”, “causas”, “bróders”, “locuaces”.

 

8. Sabes “meter floro”.

El limeño es muy diestro en el peruano arte del “floro” o “floreo”. Metemos floro para impresionar en una presentación (trabajo, colegio, universidad), metemos floro para vender de todo, metemos floro para enamorar y para seducir. Y para convencer de que “hoy mismo te deposito”.

 

9. Y que las chicas no son “guapas”.

Son “ricas” o son “fuertes”. Mientras más guapas, más ricas o más fuertes. Si están “riquísimas” son las más bellas, y si están “fuertotas”, son diosas.

 

10. Padeces del síndrome del ejecutivo: te encanta delegar cosas.

Así es, mi paisano limeño. Para las faenas de la casa tenemos “empleada”; para la compra hay “delivery” hasta tu puerta; para llevar a los chicos del colegio está la “movilidad escolar”; y claro, para cuidarlos en casa mientras tú trabajas, recurres a las abuelas y a las tías. Aunque, si eres “limeño pituco” obviamente tienes nana, para cuidar a los chicos hasta en la playa, mientras abuelas, tías y tú toman el sol.