El otro día iba caminando por los pasillos del súper y me encontré unas máscaras que llamaban mucho la atención. No eran las típicas máscaras de Halloween. Eran máscaras de catrinas, uno de los íconos que más se relacionan con el Día de Muertos. Todo bien, pensé. ¡Las tradiciones mexicanas están buscando nuevas oportunidades de competir con la arrolladora popularidad del Halloween! Después leí la etiqueta, “Noche de Halloween. ¡Dale vida a tu Día de Muertos!”. De pronto me cayó el veinte de algo que ha sido bastante evidente desde hace algún tiempo. Estas fiestas no se están combinando tan sólo a través de la parafernalia de látex, esto es un símbolo de un nuevo sincretismo que puede terminar por generar una nueva celebración. Un Día de Muertos más global y mucho más festivo.

Photo: Rulo Luna

Máscara de Halloween para Día de Muertos

El día de muertos ha cambiado mucho en mi tiempo de vida, y el gran fenómeno internacional en el que se ha convertido en años recientes podría estar jugando un rol importante en este asunto. Cuando era pequeño, consideraba que el Día de Muertos era una fiesta muy personal, casi privada. En mi caso, se trataba de preparar la ofrenda con mi familia, pensando en todos los elementos que debían estar presentes y a quién iba a estar dedicada, para finalizar con una cena con pan de muerto en la que los difuntos se hacían presentes a través del aroma de las veladoras, el cempasúchil y el incienso. Por todo México la gente celebra —¿celebraba?— de la misma manera. Algunos en sus hogares, mientras que otros participan en vigilias colectivas en algún panteón.

Por otro lado estaba el famoso Halloween. De niño, esta era la parte más divertida de estas fechas. Pedir calaverita, las fiestas de disfraces, los programas especiales en la tele y la variedad de dulces de temporada hacían que esta celebración fuera de mis favoritas. Pero no recuerdo nunca haber mezclado el Halloween con el Día de Muertos. ¿Cómo podría? ¿Cómo cualquiera podría hacerlo? Las dos cosas parecían diametralmente distintas en su esencia. Y claro, sé que Halloween tiene raíces profundas si uno está dispuesto a buscarlas y entenderlas, pero como una celebración comercial —que es la única forma como se entiende en México— no significa mucho más que dulces, disfraces, fiestas y productos de temporada con sabor a calabaza.

Hoy en día, el Día de Muertos se siente muy distinto a las celebraciones de mi infancia. Las catrinas se han superpuesto a las ofrendas como el emblema de la celebración, se organizan desfiles y procesiones en ciudades y pueblos de todo México y la popularidad de lugares como Mixquic, Michoacán y Oaxaca atraen a miles de turistas de todo el mundo. La celebración se ha vuelto mucho más pública y con esto ha perdido una parte esencial. El recordar a nuestros muertos y el sentimiento agridulce que esto conlleva son elementos que están ausente en los desfiles y concursos de disfraces, y es mucho más difícil encontrarlos en panteones donde hay más turistas y vendedores de ocasión que gente velando las tumbas. No es que Halloween se esté apropiando del Día de Muertos, es que el Día de Muertos se parece más a Halloween con cada año que pasa.

Photo: Diana Guzmán

Esta confundida ofrenda te desea feliz Halloween.

La desafortunada etiqueta de la máscara del súper y el altar del Oxxo que se muestra arriba no son la fuente del problema, son meros síntomas. Síntomas de una celebración que está cambiando noches en vela junto a nuestros difuntos por pan de muerto todo el año y la melancolía por los desfiles. El viejo Día de Muertos aún se puede encontrar en la mayoría de los hogares mexicanos donde los altares se siguen montando con el respeto y el cuidado necesarios. Tal vez podamos mantener las cosas así, pero la tendencia indica que esta parte personal e introspectiva de la fiesta cada vez se aleja más de ser el núcleo de la tradición. Sólo el tiempo dirá si podemos mantener la integridad de una de nuestras mayores fiestas o si ésta se convertirá en una excusa más para comprar el producto alegórico de moda.

El Día de Muertos siempre ha sido una fiesta con significados profundos. Se trata de reconocer nuestra mortalidad y de recordar a los que ya no están. Tal vez esto no suene tan divertido, pero es de gran ayuda para aprender sobre el desapego y entender que nuestro papel en este mundo es transitorio. Este tipo de entendimiento no lo podemos encontrar en fiestas de disfraces ni en desfiles.

Feliz Día de Muertos y feliz Halloween. ¡Continuemos celebrando ambas fiestas hasta que el cuerpo aguante!