Si lo tuyo es el turismo paleontológico, tienes que conocer la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, que fue declarada Área natural protegida (1998) y Patrimonio Mixto de la Humanidad por la UNESCO (2018), ubicada al sur de Puebla y al noroeste de Oaxaca.

Tu aventura comenzará por caminos de terracería y parajes desérticos poblados por “bosques de cactus” y fauna nativa. Los habitantes originarios se han ido convenciendo -muy lentamente- de la importancia de acabar con la venta ilegal de cactáceas, animales y fósiles, y que hoy -comprometidos con el medio ambiente-, han comenzado a desarrollar proyectos de turismo comunitario.

Puebla comparte con Oaxaca las 490.086 (20 son municipios poblanos y 30 oaxaqueños). Dentro de la flora y fauna protegidas por decreto presidencial hay por lo menos 33 especies animales que incluyen el jaguar y el puma, el venado cola blanca y serpientes como la víbora de cascabel. Además, es territorio de anidación del águila real y de la guacamaya verde.

En cuanto a la flora, hay al menos 700 especies diferentes, siendo endémicas un once por ciento.

Tras la declaratoria por parte de la UNESCO, el turismo se ha incrementado 100 por ciento, del cual un 60 por ciento proviene de Europa, un 10 por ciento de Estados Unidos y el resto son mexicanos.

Si andas de visita en Puebla, lánzate a Tehuacan y conoce estas dos localidades; te aseguro que tu viaje dará un giro genial.

San Juan Raya

Esta comunidad, ubicada a 35 kilómetros al suroeste de Tehuacán, se encuentra inmersa en el área natural protegida. El nombre de San Juan es en homenaje a su santo patrono, San Juan Bautista. Lo de raya hace referencia a que está en los límites de los estados de Puebla y Oaxaca.

Sus pobladores han tenido que aprender a vivir con las restricciones para cultivar y pastorear a sus animales, pero buscan ser reconocidos como un destino turístico. A través de cursos y talleres impartidos en su mayoría por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), han entendido que el cuidado de su entorno es su derecho y su responsabilidad.

En 1836 se descubrieron los primeros fósiles de caracoles marinos y, durante la segunda mitad del siglo XX, investigadores nacionales y extranjeros ya realizaban trabajo de campo.

A partir de 1990, los científicos de la UNAM comenzaron a ofrecer pláticas a fin de concientizar a la población sobre la importancia de evitar que su riqueza natural fuera saqueada.

En 1994, los pobladores lograron poner en funcionamiento el Museo Comunitario Paleontológico, que cuenta con una amplia exhibición de fósiles marinos, madera petrificada y piezas de cerámica popoloca.

En los últimos años los habitantes se han organizado y hoy ofrecen actividades de ecoturismo y recorridos a pie y a caballo. Los jóvenes se encargan de la promoción y los campesinos se han convertido en guías que proveen al visitante de información verídica acerca de su medio ambiente y sobre sus profundas tradiciones popolocas.

Las mujeres de todas las edades ofrecen productos tejidos con palma: aretes, adornos de mesa, dinosaurios miniaturas, sombreros, anillos, tenates, copias de biznagas y animales, también turritelas en yeso (caracoles fósiles). Esta es una actividad que ha sido realizada por generaciones. Antes de tejer las artesanías se raja la palma, se humedece y se tiñe.

Los recorridos son variados y a buen precio: durante tu caminata, vas a observar grandes biznagas en forma de piña (endémica de la región y en peligro de extinción) de unos 40 años de vida.

Los sotolines, también conocidos como patas de elefante, llegan a medir 16 metros de altura y a pesar una tonelada. Muchos tienen una antigüedad de 450 a 500 años.

Hay recorridos para observar las huellas de dinosaurios carnívoros, de reptiles voladores del cretácico inferior, los pterosaurios o pisadas de saurópodos, dinosaurios de enormes proporciones con cuello largo, cabeza pequeña y patas gruesas. Son visibles unas 100 huellas que miden entre 30 y 60 centímetros de largo y ancho, algunas de las cuales tienen hasta 15 centímetros de profundidad.

Paso a paso en este increíble recorrido encontrarás también nerineidos, unas conchas grandes en forma de espiral. La declaratoria de la UNESCO llegó luego de años de investigaciones paleontológicas que certificaron que las huellas halladas eran de dinosaurios y aves de entre 65 y 110 millones de años.

El Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, demostró que el hoy árido lugar fue antes un mar de poca profundidad, nombrado Mar de Tethys (que es la diosa griega del mar), con arrecifes de corales y una gran variedad de animales marinos como esponjas, ostras, moluscos y crustáceos.

Zapotitlán de las Salinas

Helia Bravo Hollis, nombrado así en honor a la científica mexicana que inició las investigaciones en esta zona de la ahora Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán.

Entre los servicios que da a los turistas hay senderos, atención a grupos, guías especializados y servicios turísticos, como área de campamento y cabañas. Podrás admirar más de 2500 especies de plantas, entre las que destacan: cactáceas, pitayos, garambullos y biznagas. Además hay una diversidad de agaves, suculentas, pata de elefante, cazahuates, mezquites y yucas.

En Zapotitlán de las Salinas se produce sal orgánica de forma artesanal.

Crédito: Joey L. para @lavazzaofficial

Desgraciadamente, a diferencia de San Juan Raya, los comuneros y ejidatarios se han inconformado ante las nuevas prohibiciones que vienen con las declaratorias, y que les impiden explotar sus propias tierras.

Por ejemplo, en Tehuacán y los municipios aledaños, uno de sus platillos típicos es el mole de caderas, que se cocina con chivos que solían pastar en lo que ahora es la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, esperando la fecha del ritual étnico de la matanza (foto) que se lleva a cabo cada mes de octubre. Ahora, el pastoreo ha tenido que realizarse en las tierras de estados vecinos como Veracruz o Oaxaca, encareciendo todo el proceso.

Como seguro vas a terminar con mucha hambre y sed, te recomiendo visitar el restaurante Itandehui Flor del Cielo donde debes pedir una deliciosa agua fresca de garambullo, en lo que te atreves a probar sus exóticos platillos como el arroz con palmitos, cacallas al natural, pechuga rellena de tetecha, pollo en pipián de saleita, los gusanos cuchama al ajillo (foto) y el flan de anís. ¡Todo delicioso!

Aquí puedes consultar el sitio oficial de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán. ¡Ojalá puedas visitarla pronto!