Hasta este momento, 140 países tienen casos reportados de COVID-19. Este nuevo virus fue declarado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo de este año. Desde ese momento, muchos países han cerrado fronteras y presentado medidas de emergencia para contener o mitigar la propagación de esta nueva enfermedad. Contrario a lo que muchas veces sucede con los problemas de índole global, en el caso de una epidemia como la que estamos enfrentando, existen medidas efectivas que cada uno de nosotros puede tomar para aminorar el daño de forma muy significativa. La principal de estas medidas es el distanciamiento social. Aquí te explicamos qué es y por qué es una medida fundamental para controlar ésta y muchas otras enfermedades. 

 

¿Qué es el distanciamiento social?

El distanciamiento social es la vía no farmacéutica más importante para reducir o detener el avance de algunas enfermedades contagiosas como el COVID-19. Al reducir el contacto entre personas, se reduce la posibilidad de entrar en contacto con la enfermedad o de transmitirla —si es que nosotros ya nos encontramos infectados y no lo sabemos. En el caso de la actual pandemia de coronavirus, la Organización Mundial de la Salud recomienda mantener una distancia de al menos un metro con otras personas. Hay dos medidas que podemos tomar para volver el distanciamiento social mucho más efectivo: evitar multitudes y limitar movernos largas distancias. 

El COVID-19 es una enfermedad que se contagia —al igual que la influenza— al entrar en contacto con la saliva de personas infectadas o con superficies sobre las que se haya depositado el virus. El distanciamiento social es SUMAMENTE EFECTIVO para prevenir la transmisión de este tipo de virus y deberíamos practicarlo, en medida de lo posible, incluso si no se han anunciado medidas oficiales en nuestra ciudad o país. Mientras más distanciados nos mantengamos durante esta crisis, más contribuímos a que sus efectos sean menos problemáticos en nuestra localidad. 

Los gobiernos de muchos países ya están llevando a cabo medidas para mantener el distanciamiento social y hacer más llevadera la crisis del COVID-19. El cierre de escuelas, la cancelación de eventos masivos y limitar actividades no esenciales en los sectores público y privado, ya son normas universales en los países en los que la epidemia se encuentra más avanzada; sin embargo, todo esto debe verse apoyado por el esfuerzo individual de cada uno de nosotros: no asistamos a lugares en donde no podamos mantener una distancia de al menos un metro con el resto de las personas, no hagamos viajes innecesarios y evitemos toda actividad social que no sea de naturaleza esencial.

 

Para qué sirve el distanciamiento social

El COVID-19 fue declarado como pandemia el 11 de marzo pasado. Esto quiere decir que esta nueva enfermedad ya se encuentra prácticamente en todo el mundo. De seguir patrones de infección similares a los de otras enfermedades respiratorias como la influenza H1N1, muchos de nosotros entraremos en contacto con el COVID-19 en algún momento de nuestras vidas, probablemente de forma recurrente, como sucede con otras enfermedades infecciosas que afectan a la población global. Si el coronavirus llegó para quedarse, ¿cuál es el punto del distanciamiento social? 

El distanciamiento social no busca “eliminar a la enfermedad”, pues la extensión actual de la epidemia ya ha imposibilitado esa acción. El fin de esta medida es hacer que la tasa de contagios no se acelere fuera del control de los sistemas de salud y de las autoridades sanitarias. La enfermedad causada por el coronavirus tiene una tasa de mortalidad muy baja, pero los casos más graves —un 16% aproximadamente— requieren de instalaciones médicas especializadas. Controlar la velocidad a la que se dan los contagios es fundamental para poder atender a todos los enfermos de COVID-2019 de forma efectiva. 

Epidemias como la del COVID-19 siguen una tasa de crecimiento exponencial. Cada persona contagiada tiene la capacidad de contagiar a muchas más y esto efecto se acumula rápidamente creando un escenario como el que estamos viviendo actualmente. En Corea del Sur, una sola persona —el llamado paciente 31— fue responsable del aumento de casos en el país después de asistir a reuniones multitudinarias. Cada uno de nosotros —como se muestra de manera muy sencilla en la infografía de aquí abajo— tiene la capacidad de infectar a muchísima gente. El distanciamiento social sirve para reducir o incluso eliminar nuestra contribución a la epidemia y esto puede marcar una gran diferencia en nuestra comunidad.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Gary Warshaw (@garywarshaw) on

¿Y si yo no me siento mal?

Un estudio reciente afirma que hasta el 23% de las transmisiones del COVID-2019 en Shenzhen, China, se dieron durante las primeras fases de la enfermedad, cuando esta se mantiene asintomática. De forma similar, un estudio publicado esta semana en la revista Science, menciona que el 86% de las infecciones en Wuhan, China, pudieron haber pasado desapercibidas durante la cuarentena original y estos casos asintomáticos podrían haber sido la fuente de la mayoría de los casos registrados posteriormente. Estos datos demuestran algo sumamente importante: es muy probable que podamos transmitir el COVID-19 sin estar conscientes de que somos portadores. Como sucede con otras enfermedades, podemos presentar cuadros ligeros o incluso asintomáticos —en los que los síntomas de la enfermedad nunca se manifiestan— o estar en las primeras fases de infección —cuando los síntomas son tan leves que bien podríamos pasarlos por alto. 

El distanciamiento social no debe verse como una medida para reducir el riesgo de contagio a nivel individual; se trata de una forma de reducir las repercusiones colectivas de la pandemia. Este es un momento en el que debemos pensar en las limitantes de nuestros sistemas de salud locales y en el bienestar de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad. El punto principal del distanciamiento social no es evitar la enfermedad, es removernos como un vector potencial del virus dentro del entramado social. 

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Pictoline (@pictoline) on

Quedarnos en casa podría salvarle la vida a alguien más. Esto es algo que debemos mantener muy presente durante la duración de esta crisis internacional. 

 

¿Cuánto tiempo debemos mantener el distanciamiento?

Esta pregunta no tiene una respuesta clara, pero los expertos consideran que la crisis por el COVID-19 durará al menos un par de meses. La dinámica del nuevo virus es distinta en cada país, dependiendo de las medidas que los gobiernos junto con los ciudadanos hayan tomando para mitigarlo, pero en todos lados veremos un comportamiento más o menos similar de la epidemia: una fase inicial con un incremento gradual de contagios, una fase de aceleración, un pico en el número de contagios y, finalmente, una fase de disminución sostenida de casos. 

El distanciamiento social es esencial mientras el número de casos en nuestra localidad sigan en aumento constante y seguirá siendo de ayuda una vez pasado el pico de infecciones. Las cosas eventualmente volverán a la normalidad, pero mientras eso pasa, lo mejor que podemos hacer es mantener el distanciamiento social en medida de nuestras posibilidades y durante el mayor tiempo posible. 

 

¿Qué pasa si tengo que salir de casa?

Podemos mantenernos en guardia frente al COVID-19 aún si no podemos mantener un distanciamiento social absoluto. Para esto, debemos tener en cuenta algunas características del virus. El COVID-19 no se distribuye ni permanece en el aire, pero puede estar en las gotas de fluido exhaladas —mediante tos o estornudos— por alguien infectado; puede permanecer en superficies en donde se depositen estas gotas de fluido; y puede entrar al organismo a través de las mucosas, como ojos, nariz y boca. 

Como ya mencionamos, el comportamiento del virus se parece mucho al de una gripe, así que las medidas para mantenerlo a raya no nos deberían extrañarnos en lo más mínimo. Si tienes que salir de casa, sigue los siguientes consejos.

 

  • Lávate las manos
  • Cúbrete la cara al toser y estornudar
  • Usa cubrebocas si tienes alguna enfermedad respiratoria
  • Evita el uso de cubrebocas si estás sano
  • Evita saludos físicos
  • No te toques la cara con las manos

 

En la página de la Organización Mundial de la Salud existe una amplia sección enfocada en resolver tus dudas sobre esta nueva enfermedad. Consúltala si tienes cualquier duda.