¿Algunas vez te asustaron con un alarmante “¡Te va a llevar el coco!”? Seguramente sí, y déjame decirte que el Coco sí existe, aunque no es un monstruo, como lo imaginas, sino que es algo mucho peor que se llevó a más de veinte millones de personas.

Sucedió después de la invasión a Anáhuac por los europeos, cuando comenzaron a aparecer las epidemias causadas por las enfermedades llegadas de su mundo y que acabaron con más del cincuenta de la población nativa entre 1529 y 1570.

“Coco” proviene de la palabra náhuatl “cocoliztli” que significa enfermedad, mal, peste o epidemia. Sin embargo, este término dejó de usarse como la generalización de un padecimiento para hacer la referencia específica a las enfermedades traídas por los europeos.

Tristemente, fue esta el arma más letal de españoles contra los nativos, pues no tuvieron aquellos armas para defenderse. Entre las enfermedades traídas se encuentran la viruela, la peste bubónica, el sarampión, la fiebre tifoidea, la malaria y la rabia canina.

“A los europeos les gusta creer que fue su tecnología militar lo que les dio la victoria en América (…) De no haber sido por las enfermedades que trajeron, es posible que Cortés y todos quienes le sucedieron no hubieran tenido oportunidad”. (Neil De Grasse Tyson).

Tal fue el impacto de estos nuevos padecimientos en las poblaciones nativas que la viruela, como primera gran epidemia, recibió el nombre de “huey-cocoliztli”, que podría traducirse como “gran peste”.

Para que te des una idea, a principios del siglo XVI la población nativa rondaba entre los 25 millones de personas según Cook y Borah en su obra “Ensayos de población: México y el Caribe” (Ciudad de México: Siglo XXI). A causa de la viruela a mediados del año 1600, la población se redujo al 3%, es decir, solo 700 mil personas, población que se recuperaría hasta 1960. Esta disminución de la población no se dio continuamente, sino en 3 grandes epidemias entre 1518 y 1540 según la demógrafa mexicana Elsa Maldivo.

Incluso el autor David Noble Cook en su obra “Born to die, disease and new world conquest” nos cuenta:

“La llegada del europeo, aparte de las brutalidades que pudiera cometer más tarde, parece haber tenido únicamente un pequeño papel en la epopeya de un desastre de proporciones cósmicas. […] El número total de personas afectadas nunca podrá calcularse con fiabilidad, pero no es exagerado sugerir que, entre los pueblos indígenas del Nuevo Mundo, más de un noventa por ciento de las muertes fueron causadas por enfermedades contagiosas más que por crueldad”.

¿Crees que fue casualidad? Pues existen dos casos muy claros del conocimiento europeo sobre la guerra bacteriológica:

1. En el año 1343 la ciudad de Caffa fue sitiada por el ejército mongol, que utilizó cadáveres de cuerpos enfermos para catapultarlos hacia el interior de las murallas y así provocar una peste, lo cual le daría la ventaja de derrotar la ciudad por las buenas o las malas.

2. El militar Lord Jeffrey, representante de la corona Británica en los grandes lagos de EUA, al no poder contrarrestar las fuerzas nativas que constantemente asediaban sus asentamientos, optó por fingir un tratado de paz, obsequiando mantas infectadas con viruela, provocando así la muerte de poblados enteros en el año 1717.

Así que ten mucho cuidado con el Coco que, después de todo, es un monstruo mucho más espantoso que cualquiera conocido.

Bibliografía principal
Cook, Sherburne F. & Borah, Woodrow (1977). Ensayos de población: México y el Caribe. Ciudad de México: Siglo XXI. Traducción de Clementina Zamora.