Pablo Figueroa recorre Nepal desde Los Palacios de Durbar Square en Katmandú al al Campamento Base del Everest.

LA PISTA de aterrizaje estaba prácticamente en el centro de la ciudad. Vistos desde la ventanilla del avión, los edificios de Katmandú parecían al alcance de la mano. Precarias construcciones de chapa rodeaban el insólito aeropuerto y más allá, una densa capa de smog cubría el contorno del valle circundante, ocultándolo. Al salir, el zumbido apagado de las motos me produjo una sensación de letargo, como si estuviera observando una película en cámara lenta.

Era el 2008 y la inestabilidad política se respiraba en las calles de lo que alguna vez fue un hermético reinado. Las fuerzas revolucionarias maoístas pisaban fuerte en varias regiones del país, reclamando por su inclusión efectiva en el gobierno. Faltaban pocos días para las elecciones. Subirse a cualquier vehículo significaba atascarse en el tráfico durante horas. La forma más rápida de llegar a cualquier lugar era caminando.

Pero justamente, no hay mejor forma de conocer Nepal que a pie, perdiéndose entre sus múltiples mercados o recorriendo las empinadas laderas que atraviesan esta parte de la cordillera del Himalaya.

1. Palacios de Durbar Square en Katmandú, el conglomerado urbano más grande de Nepal. Con un rico legado budista e hinduista, esta sección de la ciudad vieja tiene una historia que puede rastrearse hasta el siglo III A.D.

2. Con una población de un millón de personas, que el tráfico de Katmandú sea caótico no es sorpresa. Compensando la lentitud de los autobuses de línea, una red de minivans se mueve frenéticamente a través de las angostas y serpenteantes calles.

3. El ajetreo caracteriza la floreciente ciudad metropolitana de Patan, en el sudoeste del Valle de Katmandú. Además de albergar templos budistas nombrados como Patrimonio de la Humanidad, Patan es además un importante centro cultural y económico.

4. Especias y vegetales en un mercado de Katmandú. Según estadísticas, cerca del 90% de la fuerza de trabajo de Nepal se clasifica como economía doméstica, donde los mercados callejeros juegan un rol importante a la hora de generar ingresos para las familias.

5. Atardece en el lago Phewa de Pokhara, un sereno enclave que funciona como puerta de entrada y salida para los trekkings en la región de Annapurna.

6. A diferencia de otros lugares del mundo, los caminos de montaña en Nepal están intensamente habitados, con poblaciones que se distancian entre sí por apenas una hora de caminata. Los “tea houses” o “lodges” son omnipresentes, y muchos de ellos están atendidos por mujeres que se ocupan de la cocina y la administración mientras sus maridos trabajan fuera.

7. Terrazas de cultivo en el camino hacia el Campamento Base del Annapurna.

8. Trekkers en las cercanías del Campamento Base del Annapurna, uno de las caminatas más populares en Nepal.

9. Panorama desde Gokyo Ri. A 5357m, este pico ofrece imponentes vistas de los gigantes himaláyicos Everest, Lothse, Cho-Oyu, Makalu y Kangchenjunga.

10. Albergues en Lobuje, en el camino hacia el Campo Base del Everest. Los hostales de esta población se caracterizan por el hacinamiento y por precios exorbitantes.

11. Carpas en el Campamento Base del Everest. Asentado de manera precaria sobre un glaciar, el CBE no es un sitio específico, sino una amplia zona donde las expediciones se van ubicando a medida que llegan.

12. Banderas de plegarias budistas con inscripciones de mantras y detrás, la cumbre del Everest. Según la creencia tibetana, el viento diseminará la bondad y la pasión de las inscripciones por el universo circundante.