José José, el Príncipe de la Canción, es parte fundamental de la historia contemporánea de México y de su inconsciente —sonoro— colectivo. En México decimos estar tristes por su muerte y ya empezamos a planear una fiesta para celebrar la tristeza. ¿Qué nos dice como sociedad que amemos a José José? ¿Que nos gusta la borrachera, el drama, lo épico, lo  virtuoso, lo que (no) podemos cantar?, ¿que la tristeza y la violencia son parte de nuestros dolores más arraigados y defendidos?, ¿que muerte, celebración y tristeza son íconos de nuestra cultura de masas? Esta es un recuento de la vida de José José y de la influencia que sus canciones han tenido sobre el México contemporáneo. 

 

Los orígenes de José José

En 1948 se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se inventó el LP y murió Antonin Artaud, precursor marginal del teatro de la crueldad y admirador de la cultura rarámuri. Ese mismo año en México ocurrieron dos nacimientos icónicos: el 3 de abril nació Carlos Salinas de Gortari, quien sería presidente del país, y el 17 de febrero nació José Rómulo Sosa Ortiz en los límites de la delegación industrial de Azcapotzalco, al norte de la Ciudad de México.

 

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José Rómulo vivió en la colonia Clavería, lugar que alberga el famoso parque de La China, que a su vez alberga una estatua en honor a su personaje, José José. Su madre fue pianista concertista clásica y su padre fue cantante de ópera. La música popular estaba tajantemente prohibida en su casa y no fue sino hasta que su padre se fue de casa que pudo incursionar en música popular como el jazz, los boleros y las rancheras. Esta temprana fusión marcó su infancia y adolescencia, sustentando las bases de su característico sonido a futuro.

José grabó su primer sencillo, El mundo, a los 17 años. Este tema fue etiquetado por la RCA (SONY Music) como música “muy fina”, por lo que esta disquera no se interesó en promoverlo. En este mismo año, el top musical en México lo disputaban canciones como La pollera colorá (cumbia) de Carmen Rivero; Sombras (bolero ranchero) de Javier Solís y Es Lupe (un cover de rock and roll) de Los Johnny Jets.

Hacia finales del año de 1967 Pepe Sosa, como ya era conocido, se convirtió en contrabajista y cantante de Los PEG con quienes grabó cuatro canciones en formato de trío (piano, bajo y batería), fusionando jazz, bossa-nova y bolero romántico. En este EP se encontraba Tristeza, una canción nostálgica que parece haber sido una especie de mantra que sostuvo todo su estilo musical, acuñado con profundidad melodramática y tensión sonora. Este estilo sería el que José José desarrollaría para crear grandes odas al dolor, la melancolía, la añoranza y el amor desesperado.

 

El nacimiento de el Príncipe  

La década de los setenta marca el nacimiento oficial de José José. La explosión mediática se dio cuando obtuvo el tercer lugar en el Segundo Festival de la Canción Latina —festival precedente de la OTI. Esta derrota fue un escándalo pues su interpretación de “El triste”, compuesta por Roberto Cantoral, con arreglos para orquestación clásica y dirigida por José Sabre Marroquín (pionero de la Asociación Mexicana de compositores en México), fue sencillamente inolvidable.

En esta interpretación —vista en televisión a blanco y negro por la mayoría de los mexicanos— se aprecia la sutil coincidencia de un José cantando de frente con su espectacular voz de tenor y barítono y otro José de espaldas dirigiendo a la orquesta. El resultado es una potente fusión de música clásica, jazz (con doble batería), el beat de un pandero que recuerda la cadencia del bolero y la presencia de una línea de bajo protagónica.

La explosión de popularidad fue masiva. La balada romántica de José José le dio vida al jazz latino romántico que vivía en paralelo a la salsa jazz en Nueva York. Se podría decir que José José se dedicó al jazz romántico durante toda la década de los setenta, música con la que surgió como el Príncipe de la Canción. 

 

La consolidación pop de José José

José José expresaba en sus canciones toda su masculinidad amorosa y desbordada. En 1983 estrena Secretos, su álbum más exitoso, que contiene grandes himnos de la cultura mexicana como Lo dudo o He renunciado a ti. José José se consolidó como un ícono capaz de hacer de lo fino, algo popular.  

El 19 de septiembre de 1985, día del gran terremoto que destruyó parte del entonces Distrito Federal, se estrenó la película autobiográfica Gavilán o paloma, que incluía el soundtrack del mismo nombre. El Príncipe cantaba y actuaba su propia biografía entre escombros. El disco y sus canciones fueron un éxito colectivo, pero la película, en el contexto de destrucción de la ciudad, fue un gran fracaso. Este mismo año José José le cantó al pueblo de México damnificado e hizo un video bizarro donde cantaba Saliendo adelante: “Todo es mejor, vamos, se está reconstruyendo un México nuevo y mucho mejor. ¡Vamos!” El ídolo de la nostalgia, en medio de la tragedia real, intentaba levantar así los ánimos entristecidos.

Un año después, en 1986, José José y sus productores dejan ver el ingenio que se vislumbraba ya en el disco Secretos, sumado a su orquestación el sonido de sintetizadores, transformando el jazz orquestal setentero en una clara balada pop romántica. Este nuevo sonido fue el que dominó en el disco Siempre contigo, que fue nominado al Grammy como mejor álbum de pop latino. Pero como es bien sabido, de las nueve postulaciones que tuvo, José José no ganó ni una. En 2004 le otorgaron un Grammy honorífico a la excelencia musical. A estas alturas, seguía siendo uno de los perdedores más exitosos de Latinoamérica.

 

El príncipe del rock

En la década de 1990 gobernaba Salinas de Gortari y la industria musical tuvo otro gran acierto, produjo un disco tributo a José José (1998) con las bandas de rock más importantes del momento. Este disco tiene una gran portada que alude al personaje de Antoine de Saint-Exupéry, en traje blanco, pantalón acampanado, solapa setentera. La música de José José comenzó a cantarse en grandes conciertos de rock que apoyaban causas populares. La juventud mexicana revolucionaria comenzó a cantar de forma masiva y por iniciativa propia lo mejor del Príncipe. Lo que parecía un accidente cultural, escuchar a José José y su tristeza romántica, se volvió una decisión. Surgió así uno de los grandes rockstars de México.  

 

La modernidad de José José

El tránsito de siglo no fue fácil para José José. Entre los problemas de salud que enfrentó se encuentran una parálisis facial y casi haber perdido la voz. Tres décadas atrás, el mismo Frank Sinatra había apuntado, tras escuchar cantar al Príncipe, que éste tenía una mala técnica al cantar y que debía poner atención en ello. En 2007, con una potencia física muy desmejorada, José José compuso una de las canciones más peculiares de su carrera, entre las apenas ocho canciones que compuso el mismo. La canción es un dueto con su hija, Sarita, y se llama E-mail me. En esta canción el Príncipe alaba el internet y es una de las joyas más extrañas del final de su trayectoria.

 

José José en el México de hoy

La muerte de José José reactivará su música por algunos años más, la industria estirará su existencia, como intentó ya hacer con un segundo tributo realizado en 2013. Hacia finales de su carrera, José José incursionó lamentablemente en telecomedias, viviendo ya no de sus maravillosas capacidades interpretativas, sino de explotar al máximo su personaje. El Príncipe había perdido la corona pero no el cariño de un pueblo pendiente de referentes para cantar, aplaudir y sostener.

La muerte de José José no ha sido repentina. Es una consecuencia del paso del tiempo y de una vida repleta de éxitos y derrotas. Es un evento que abre la posibilidad de mirar medio siglo de romanticismo que puntea el claroscuro moral de la cultura mexicana. Medio siglo de canciones románticas que son, por momentos, la confesión de una violación, por presentar lo más extremo, hasta himnos a la melancolía. 

José José es una figura polémica que nos invita a preguntarnos ¿qué nos dice como sociedad que amemos a este Príncipe? ¿Que nos gusta la borrachera, el drama, lo épico, lo virtuoso, lo que podemos cantar? ¿Que la tristeza y la violencia son parte de nuestros dolores más arraigados?  

Sin duda alguna, varias de las canciones que interpretó José José están en las listas de canciones que los mexicanos le recomendarían a unextranjero interesado en la música mexicana. Podemos asegurar que no existe un solo fin de semana en el que en algún lugar de México no se escuche y no se cante a José José. Sus canciones son éxitos contundentes de cualquier karaoke.

 

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José José…  probablemente es muy aburrido para escuchar en soledad, aún con sus peculiares fusiones, pero es sin duda un lubricante para sentir colectivamente y celebrar popularmente en México. Y sí, su muerte abre una oportunidad para pensarnos y su música seguirá colándose en las celebraciones por un par de décadas más.    

 

Pido un aplauso para el amor. Un aplauso para José José, el príncipe triste. 

 

Aquí podrán una lista de reproducción con muchas de las canciones que aquí se nombran. Es una lista pensada para acompañar aleatoriamente la lectura o para manejar de la ahora CDMX a Acapulco.