Si estás planeando tu primer viaje al Caribe, aquí tienes un par de consejos para no cometer estos errores de novato 😉

No usar repelente sobre la ropa.

Te preparaste para los mosquitos, vas armado con el mejor repelente que encontraste en el mercado, sientes que ya ganaste la batalla… pero luego te aplicas sólo en las áreas expuestas y no sobre la ropa… Y es la receta del desastre.

Crédito: conifer

Esto lo viví en Jamaica, en el año 2016, cuando usé repelente en todas partes menos sobre el pantalón. ¿El resultado? Más de 30 picaduras de mosquitos en las piernas, reacción alérgica violenta y una cuenta médica que superaba los mil dólares, que hubiera hecho llorar hasta al viajero más rudo, lo que nos lleva al siguiente punto…

Viajar sin seguro.

“¿Seguro? Nooo a mi nunca me pasa nada, voy a estar en una perfecta playa tomando sol, mi salud es perfecta, soy invencible, además no voy a regalarle mi dinero a esas compañías”. La verdad es que no te pasa hasta que te pasa… menos mal que no tuve que pagar esos mil dólares, o hasta ahí llegaban mis vacaciones en el Caribe.

Investiga además si el lugar donde vas lo exige. Para Cuba, por ejemplo, tener seguro es requisito obligatorio para entrar al país.

Pagar un “todo incluido” y pasarte los días en excursiones.

Error común. Estando allá te das cuenta de que los lugares que quieres conocer demandan que estés fuera entre las 8 de la mañana y las 7 de la tarde, y entonces sientes que estás derrochando tu dinero pagando un “todo incluido” que no disfrutas.

¿La solución? Si te gusta este tipo de hoteles te recomiendo la filosofía “haz todo, haz nada”. Es una solución que probé personalmente. Busca un alojamiento barato y central para pasar la noche los primeros días mientras lo conoces todo, y los últimos 3 ó 4 días te vas al “todo incluido” a relajarte tirado en una hamaca con tu piña colada al son de los ritmos caribeños.

Evitar el agua de la llave, pero no reparar en los hielos.

Ya sabes que no debes tomar agua de la canilla y hasta te lavas los dientes con agua embotellada, pero ¿pensaste en los hielos? En muchos lugares no usan agua filtrada, si no de la llave y ahí te pasarás tus próximos días en el Caribe mirando las palmeras desde el WC. ¡Ups!

¿Quieres evitar este desastre? Simplemente pregunta cómo hacen los hielos.

Ahorrarte el aire acondicionado.

Vas en modo ahorro estricto y te ahorras 5 dólares eligiendo un alojamiento sin aire acondicionado. A media noche te das cuenta de que no puedes dormir, inmerso en una sopa de tu propia transpiración… ahí llegas a la conclusión de que mejor te ahorrabas un par de piñas coladas y no el aire acondicionado, mientras te sientes en el mismísimo infierno…

Crédito: inkblot

Usar tu playera favorita de camuflaje.

Vas a salir a conocer y te pones esa playera o esas bermudas que te encantan con estampado de camuflaje. Terminas conociendo la cárcel, pero desde el interior. “A golpes” aprendes que en varias islas del Caribe usar estos estampados está prohibido por ley, y que tu ignorancia acaba de terminar con tus vacaciones de la peor manera. Barbados, Antigua y Barbuda son algunos de estas islas.

Crédito: slipstreamjc

Subestimar el sol.

Dices “nah, si no está tan fuerte” y te pones poco bloqueador creyendote un caribeño más. Como consecuencia, al final del día 1 de tus vacaciones luces como Don Cangrejo y no resistes ni el roce de las sábanas. ¡Auch!

No escatimes en ponerte bloqueador cada vez que puedas y disfrutarás tus vacaciones sin arriesgar tu salud. Recuerda que el daño del sol en la piel es acumulativo.

“¿Ven esos hombros fucsia? Horas después no podía ponerme ropa”. Crédito: Fran Norero.

Empacar de más.

Te llevas la maleta llena de shorts, sandalias, vestidos y demases, y en el Caribe te das cuenta de que sólo necesitabas 2 trajes de baño, algo para ponerte encima mientras te trasladas de un lugar a otro, bloqueador y repelente. Todo lo demás está de más…

No preguntar por los impuestos.

Te metes a una tienda de souvenirs, todo tiene descuentos y ¡es baratísimo! Llenas un carro, llevando recuerdos hasta para el chofer del bus que te lleva al trabajo.
Al llegar a pagar te dan el total y recién entonces te enteras de que el precio que viste no incluye el impuesto y que este puede llegar incluso al 30%… Ahí te empieza un dolor agudo de billetera que ni el seguro médico de viaje te puede solucionar. Antes de enloquecer comprando, pregunta.

Comprar cosas que no podemos llevar a nuestro país de origen.

Te entusiasmaste con un condimento, una artesanía o una comida, y quieres llevarla de vuelta a tu casa, pero ni bien pones un pie en el aeropuerto de tu país de vuelta, te toman tus cosas y van directo a la basura.
En Grenada, conocida como “la isla de las especias”, daban ganas de traerlo todo: nuez moscada, canela, clavo de olor, todo en muy lindas presentaciones. Lamentablemente sabía que en Chile, mi país de origen, me exponía a multas al entrar, así que abandoné rápidamente la idea.

Caer en modas que destruyen nuestro ecosistema.

Nadar con delfines, posar con un tucán al hombro, traerte una caracola o un pez globo de adorno o la reciente moda de coleccionar arena de las playas que se visitan constituyen maltrato animal y daños acumulativos a nuestro ecosistema. Llevarse esos “recuerdos” constituyen además delitos federales en varios países -México es uno de ellos-.

Mira a estas criaturas: definitivamente están mejor en el mar que en el living de tu casa. Al comprar estos “recuerdos”, validas este tipo de comercio y el daño se sigue perpetuando. Crédito de la imagen: Fran Norero.

Procura ser un viajero responsable: no dejes nada más que tus pisadas en las playas que visitas, ni te lleves nada más que tus fotos y recuerdos no dañinos. Lee más sobre cómo ser un viajero responsable y cómo evitar actividades turísticas reñidas con la ética.

Caer en la trampa.

El Caribe no está exento de engaños para los viajeros y hay dos que son particularmente comunes:

– El acceso VIP gratis que se convierte en la pesadilla del tiempo compartido. Te invitan a un desayuno y charla de apenas 2 horas (según ellos) luego de lo cual te regalarán acceso VIP a las instalaciones del hotel por lo que resta de tu estadía. Tentador, ¿no es cierto? La trampa es que para ir debes llevar, extrañamente, una tarjeta de crédito. Estando ahí harán lo imposible por que compres un plan de “tiempo compartido” de la cadena hotelera, primero de forma amable y luego de forma insistente y agresiva. ¡Una pesadilla!

– El collar/amuleto gratis. Paseando por una feria artesanal, un muy amable vendedor te dice que te va a regalar un collar con un pequeño tótem de madera que será tu amuleto de la suerte. Preguntará de dónde eres, seguro mencionará cosas de tu país y luego te darás cuenta de que el amuleto no es gratis y que mínimo se quedará con 10 dólares por la hazaña. La misma noche, en algún restaurante o bar, mientras llevas tu collar al cuello observas que has pasado a formar parte del selecto grupo de los engañados, mientras ves a otros 10 viajeros con el “amuleto” colgando (sin importar su nacionalidad, todos los amuletos lucen igual). No sé si “nada es gratis en la vida”, pero sí sé que definitivamente los collares en el Caribe no lo son.

Crédito imagen de portada: ian_a_gratton