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1. Creernos súper héroes y reservar vuelos con cuatro escalas… por ahorrarnos veinte euros.

Y es que no hay nada con menos sentido que ponerle precio a tu tiempo y más en un viaje. Aunque eso deberían recordárnoslo justo cuando estamos metiendo el número de nuestra tarjeta de crédito para comprar ese vuelo maldito…

2. Llegar a un país y no conocer su moneda ni su cambio.

Si total al final qué más da un euro más o menos…Lo que tenías que ahorrar para este viaje ya lo ahorraste en el vuelo con cuatro escalas, ¿no?

3. Comer cualquier cosa, sea lo que sea y venga de donde venga.

No hay nada peor para un viajero que tener que estar unos días tumbado en la cama, o sentado en el baño por haber comido algo inapropiado. ¿De verdad vas a decirme que aquel pincho tenía buena pinta cuando lo compraste?

4. No revisar el pasaporte con tiempo.

Y darte cuenta a dos días del viaje que sólo tiene una página en blanco o peor aún, que ha caducado hace dos meses…¡Ay!

5. Comprar una máscara gigante de seis kilos cuando te quedan aún 2 meses de viaje.

“¡Fue amor a primera vista!”. No hay más explicación que valga…

6. Meter ese champú de más de 100ml que tanto te gusta en el equipaje de mano.

Lo sabías. Está prohibido. Pero ¿quién se va a preocupar por un inofensivo champú hoy en día?

7. Estrenar unas botas preciosas de trekking.

No hace falta que te expliquemos cómo puede acabar esto, ¿verdad?

8. No negociar el precio del tuk tuk…

… y acabar pagando lo mismo que si hubieses cogido un taxi.

9. Pretender visitar tres países en quince días.

¿Quién puede levantar la mano y afirmar que no ha querido ver todo lo habido y por haber en el menor tiempo posible, incluso a costa de no disfrutarlo?

10. No tener en cuenta las festividades locales.

Imagínate llegar a China en plena celebración del Año Nuevo. Prepárate para no encontrar alojamiento ni transporte y vivir un colapso total prácticamente en todo el país.

11. No acordarte de desactivar el roaming.

Aunque a día de hoy podemos decir que estamos a un paso de que esto ya no sea un error viajero: La itinerancia de datos está a puntito de desaparecer (¡Gracias a Dios!).

12. Preguntarte “¿Para qué quiero yo un seguro?”.

Eso mismo acabarás preguntándote cuando estés en la cama con 39 de fiebre y no sepas qué te pasa ni cuánto durará.

13. Cargar con 10 mudas para 30 días.

El temido por si acaso siempre acabará llamando a tu puerta, por muy Gran Viajero que te creas que eres…

14. Planear cada segundo del viaje.

No hay nada como llevar una idea bastante amplia del lugar que vamos a visitar, ¿pero crees que hace falta llevarlo todo tan planificado? Da rienda suelta al viaje, seguro que lo disfrutas mucho más.

15. Llevar ropa de verano, cuando en el destino la temperatura alcanza los tres grados bajo cero.

Agosto en Islandia: Chanclas, bermudas, un par de camisetas de manga corta ¡y un bañador por si la guesthouse tiene piscina! ¿De verdad que no te dió por mirar el tiempo antes de hacer la maleta? No todos los veranos son iguales…

16. No llevar tarjeta de crédito.

Sobretodo cuando en el viaje estás planeando alquilar un coche. No llevar una tarjeta de crédito es igual a no poder alquilar. Estás avisado.

17. Dormir 15 horas antes de coger un vuelo nocturno.

No hay nada peor que pasar un vuelo nocturno con los ojos como platos mientras ves (y escuchas) como el resto del pasaje está durmiendo.

18. No comparar precios y acabar pagando el doble de lo normal.

Está claro que muchas veces el tiempo vale dinero, ¿pero tanto como para no emplear dos minutos en comparar precios?

19. Comer en el restaurante más céntrico de la ciudad.

Sobretodo cuando no has mirado la carta y probablemente el precio sea tres veces más elevado que en cualquier restaurante local.

20. Pretender que tu familia y amigos vean las 283424872834 fotos que has hecho.

Tienes que comprender que te quieren, pero no hace falta que abuses de esta circunstancia y les hagas pasar este martirio chino.