De entre las pocas reliquias del México prehispánico que sobrevivieron al transcurso del tiempo, hay cuatro escudos de auténticos soldados mexica que durante los últimos 500 años no hemos podido apreciar en museos de México. ¿Pero qué crees? ¡Ahora podremos ver de cerca uno de ellos!

Se trata de una frágil pieza que permaneció bajo condiciones especiales de cuidado en el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec. Sin embargo, gracias al buen trabajo de conservación, será ahora exhibido en el mismo museo, junto con otros 300 objetos entre los que se encuentran piezas arqueológicas, óleos, armas, litografías y documentos muy diversos sobre la historia de México.

Los escudos del ejército mexica eran, como los de todo soldado, una parte muy importante para la guerra, pero también eran insignias de un rango que dejaban ver la importancia de quien lo portaba. Esto podía notarse en la forma en que estaba adornado, los grabados que llevaba, el tipo de plumas con que se le había confeccionado e incluso si tenía incrustaciones de piedras preciosas.

En el idioma náhuatl, los escudos son llamados chimali. Estaban hechos de tablillas de madera, caña o fibras endurecidas de maguey y se decoraban en la parte externa con jade, plumas, algodón, perlas, placas de plata, oro y hasta bronce. De cada chamali colgaban algunas tiras de cuero que protegían las piernas del soldado.

Por la parte interna, para poder sostenerlo, contaban con asas de fibras de maguey o cuero, dependiendo del tipo de escudo pues los había en dos versiones:

  • Yaochimali (escudo de guerra)
  • Mahuizohchimali (escudo insignia)
  • El yao chimali era un aditamento del soldado, con las especificaciones requeridas para soportar los embates de los proyectiles y golpes enemigos. El mahuizo chimali era otorgado como reconocimiento a los soldados por sus actos heroicos en las campañas militares.

    De estas piezas hoy solo existen cuatro en el mundo: uno en Viena, dos en Alemania y uno en México, que será el que podemos disfrutar.

    La exposición de la que formará parte recibe el nombre de “Chimali, el tesoro de Moctezuma” y es un verdadero logro, pues es una de las pocas piezas que el gobierno mexicano ha logrado recuperar del extranjero. El escudo salió de México en el siglo XVI y regresó en el siglo XIX.

    Según Diego Prieto, director general del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), esta exhibición celebrará los 80 años de la institución y, al mismo tiempo, conmemorará los 500 años del choque entre Europa y América.

    ¿Pero por qué solo hay cuatro escudos?

    Bueno, con la llegada de los españoles y la derrota de los ejércitos de los grandes imperios, el siguiente paso era desarmar a los posibles insurrectos, así que procedieron a destruir la mayor cantidad de armas posibles.

    Debido a la fragilidad de los escudos de guerra, con el tiempo todos seguramente sufrieron los estragos y terminaron por destruirse solos sin el correcto cuidado.

    En cuanto a los que quedaron, fueron únicamente cuatro y se han conservado por el hecho de estar elaborados con mayor cuidado por ser escudos insignias de los altos rangos del ejército.

    El que se exhibe en Chapultepec, al igual que los demás, partió rumbo a Europa inmediatamente después de la caída de Tenochtitlan, aproximadamente en 1524. Durante un ir y venir entre museos, terminó en la Casa de Austria, a la que pertenecía Maximiliano de Habsburgo, quien en 1865 y al ser nombrado emperador de México, realizó las gestiones necesarias para devolverlo a nuestro país.

    Bueno, ahora ya conoces un poco de la historia detrás de ésta emblemática pieza mexica, así que no te pierdas la oportunidad de visitarlo. ¡Apresúrate! La exhibición permanecerá solo hasta finales del mes de mayo de 2019.