1. Visitar el pueblo mágico de Todos Santos

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Playas y atardeceres soñados, comida fresca del mar hacia tu mesa y una olas de lujo que hacen de este lugar un paraíso de los surfistas de todo el mundo… ¿Qué más necesitas para ser feliz?

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Si estás en un humor de cocinar tu propia comida, Punta Lobos es el lugar para ti. Puedes comprar pescado del día a los pescadores de la zona, y pasar una tarde relajándote con el sonido del mar de fondo.

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2. Avistamiento de ballenas en San Ignacio

Desde diciembre y hasta abril llegan a este santuario miles de ballenas para reproducirse y parir a sus crías en las cálidas aguas del Mar de Cortés. Es una costumbre para los turistas el dar un paseo en lancha para ver a estos hermosos animales e incluso acariciarlos, pues resultan ser bastante juguetones. Mirá si no me crees…

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3. Pasar un día en San Quintín (¡y probar los burritos de “Mamá Espinoza’s”!)

San Quintín es el lugar para hacer una parada obligatoria durante un viaje por Baja California. Mira qué bonito es:

Aunque la pesca deportiva no es el único atractivo de este pueblito… Llegando a la cima de la montaña (desde donde podrás disfrutar de una vista increíble), se encuentra una reserva de leones marinos y focas. ¡Qué lindo!


Y, si te quedas un par de días más en San Quintín, no dejes de probar el abulón y la almeja, típicos del lugar.

 

Probar los burritos de “Mamá Espinoza’s (El Rosario)

Un restaurante muy popular es el “Mamá Espinoza’s”. Te recomendamos los tacos y los burritos de langosta, acompañados por la cerveza de la casa.

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4. Relajarte en el Cañón de Guadalupe

Ubicado en la Sierra Cucapah, este bellísimo lugar nos regala sus aguas termales que harán que nuestro estrés se disuelva por completo en (como máximo) cinco minutos.

 

5. Comer un pan en “El Boleo” (Santa Rosalía)

Una vuelta por el centro histórico de Santa Rosalía debe incluir de manera obligatoria una parada en esta famosa panadería con su estructura de madera. Fue fundada por la compañía minera del mismo nombre, que se dedicaba a hacer pan para los franceses de la zona.

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Los hornos de piedra siguen siendo los mismos desde el día de su fundación en 1901 y le dan un increíble sabor a tradición al pan hecho exclusivamente con ingredientes mexicanos.

 

6. Caminar a través del agua para llegar al hongo de Balandra (La Paz)

Una de las playas más populares y bellas de La Paz es Balandra. Es una playa virgen donde no encontrarás comercios ni baños, pero la caminata en sus aguas cristalinas (que con marea alta no te pasa de la cintura) para llegar al hongo es memorable.

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Una vez que llegaste hasta esta formación rocosa de miles de años, no puedes perderte la mágica experiencia de subir al cerro para ver el atardecer en la bahía.

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7. Acampar en la Sierra de la Laguna

No debes dejar de visitar esta reserva natural que se encuentra a medio camino entre Todos Santos y Los Cabos.

Hay un arroyo para bañarse, una hermosa cascada y un valle en el cual montar tu casa de campaña. Si no tienes problemas con el aire frío y las largas caminatas sierra arriba, es el lugar ideal para pasar una noche al aire libre.

 

8. Visitar la Bufadora (Ensenada)

Cuenta la leyenda que, durante la migración de las ballenas, una muy joven se alejó de su madre y se perdió. Quedó atorada entre las rocas de Punta Banda, y comenzó a lanzar chorros de agua para pedir ayuda… Con el paso del tiempo, se convirtió en roca, fusionándose con las demás.

La ciencia dice, sin embargo, que el fenómeno de este géiser marino es ocasionado por el intenso oleaje que entra y sale de la cueva. La bufadora alcanza hasta los veintiocho metros sobre el nivel del mar y es considerada una de las más altas del continente.

 

9. Disfrutar una doble canalá en el bar Mundos (La Paz)

Una de las bebidas más populares de la Paz fue creada en este bar, cuando el aviador Toby Verdugo pidió en 2008 una entomatada (cerveza con clamato) y solicitó que le agregaran un poco de vodka para curarse la cruda. La bebida se volvió tan popular que, siete años después, los dueños la patentaron, y ahora no se puede decir que se ha estado en La Paz sin haber probado una doble canalá.

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10. Hacer snorkeling en la playa del amor (Cabo San Lucas)

Llamada así por la leyenda del marinero japonés, quien murió asesinado por el amor que le profesaba a una de las muchachas de la zona… La dama, tras enterarse de la muerte de su amado a manos de su padre, se dejó morir en la playa que fuera testigo de su amor.

Sus aguas cristalinas cuentan con una gran variedad de peces coloridos, mantas y leones marinos que se quedan a descansar en las rocas cercanas a la orilla convirtiéndola en un espectáculo digno de presenciar.

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Puedes comenzar con un tour al arco, que forma parte de las cuevas y formaciones rocosas de las playas Cannery y pedir a tu guía que te deje en alguna de las hermosas playas para pasar la tarde.

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11. Tomarte una foto en la cava de Santo Tomás (Ensenada)

Pasar por Ensenada y no haber visitado los viñedos y casas vitivinícolas, es como no haber ido del todo. Si eres un entusiasta del vino, debes hacer una parada en la famosa cava de Santo Tomás para catar sus delicias y disfrutarlas junto a alguno de los bellos paisajes de fondo.

 

12. Participar de las fiestas de San José (marzo)

Una vez al año San José del Cabo se viste de colores y tradición en honor al santo patrono que da nombre a la ciudad. Las celebraciones son famosas por la costumbre del Gobierno por aventar la casa por la ventana.

Las celebraciones comienzan con un desfile de carros alegóricos y la votación por la reina de las fiestas de San José. Esto seguido por conciertos de artistas traídos por el gobierno, y la feria llena de atracciones mecánicas, algodón de azúcar y juegos de carnaval. La fiesta se extiende alrededor de dos semanas, llena de bailables, juegos y diversión.

 

13. Sacarte una foto en la Misión San Francisco Javier de Viggé-Biaundó (Loreto)

Es la joya de las misiones de Baja California, por su bella arquitectura al estilo barroco y por su excelente estado de conservación. 

 

Crédito imagen de portada: nanpalmero