El Festivalito de La Palma es mucho más que un festival de cine. Es un festival de convivencia y creación cinematográfica único que no sabía ni que era posible, y mucho menos en Canarias. Aquí resumo mis impresiones en 7 aspectos que me llamaron la atención.

1. La isla

Porque si la llaman la isla bonita es por algo. Porque sus carreteras te zarandean de un lado a otro abofeteando tus retinas con paisajes que invitan a dejar volar la imaginación y al mismo tiempo, poner los pies en la tierra. Porque una sola isla tiene tantos tesoros que te permiten capturar las historias más opuestas, contrarias y diferentes en un sólo día sin moverte de ella.

2. La gente

Porque están los que están allí y los que van para allá. Porque unos trabajan para montar lo que otros disfrutan como enanos. Y los que llegan, vienen con una sonrisa bajo el pecho. Porque la organización no se cansa de gritar que jueguen juntos, cosa de la que los niños interiores de todos los aludidos se burlan tímidamente sabiendo que en el fondo tienen razón. Y lo intentan siempre que pueden. Porque los participantes son la prueba de que el talento no tiene por qué ir reñido con el buen clima. Porque te llueven oportunidades para sacar lo mejor de ti mismo como artista y sobre todo, como persona. Que viene a ser lo mismo.

3. Los cortos

Porque tienen todo tipo de formas y colores. Te pueden gustar, disgustar e incluso provocar burla pero el aplauso y el cariño está siempre presente. Porque te hacen compartir momentos con los tuyos de siempre y los tuyos de esa semana. Porque te hacen reír. Porque te hacen pensar. Porque te emocionan, te acojonan, te cautivan, te aburren, te inspiran, te dan pereza y te hacen reír. No me estoy repitiendo. En el Festivalito hay mucha risa.

4. Las noches


Las hay de muchos tipos pero en La Palma brillan más oscuras. Enmarcan las multitudinarias treguas de aquellos que terminaron de grabar y los rodajes de aquellos que huyen del sol. Porque invitan a intimar con el de al lado, a dormir como un tronco tras grabar sin parar, a comerte la cabeza pensando una idea. A charlar como eufemismo de conectar con gente nueva. A estar solo, que a veces también. Y a editar, que de día, sin prisas y con tiempo de sobra no es lo mismo. Porque el proyector quiere todo el protagonismo al ponerse en marcha. Porque es el hábitat natural de las películas. Porque el cine es una criatura que no pide más que silencio y atención para seducirte.

5. Los premios

Porque dan igual pero tampoco sobran. Porque son otra excusa para juntarse y festejar una pasión compartida. Porque ayudan a distinguir las ediciones. Porque uno ya debería llamarse Premio Lorenza a Mejor Actriz.

6. Las experiencias

Definitivamente porque son de todos y de ninguno en particular. Porque sales de tu cabeza y tal vez descubras que alguien es más de lo que parece. Porque disfrutas de un proceso creativo normalmente tan íntimo y personal como algo abierto y compartido. Porque vas a acabar reventado por fuera y con más energía que nunca por dentro.

7. Las ganas de volver

Porque parece mentira que esto pase sólo una vez al año. Porque un año tiene demasiados días para esperar a vivir esto de nuevo. Porque la moraleja es no dejarlo ahí, sino mantener vivo ese espíritu a diario. Porque el Festivalito se fue una vez, para volver más fuerte. Y que se quede por muchos años.