¿Por qué casi no hay jugadores o técnicos abiertamente homosexuales? ¿Por qué el fútbol femenino todavía no es profesional en muchos países? ¿Por qué el mayor insulto en el fútbol es ser homosexual?

Todo esto y mucho más nos preguntamos cuando pensamos en el deporte desde una perspectiva de género.

Estamos viviendo uno de los meses más mediáticos del deporte mundial. La Copa del Mundo del fútbol masculino modifica la vida cotidiana de muchas maneras y en todos los países clasificados: reuniones canceladas, clases suspendidas, faltas en el trabajo. Aprovechamos esta oportunidad para hablar de un tema todavía muy vacante: desigualdades y violencias que existen en el mundo del deporte.

En primer lugar, tenemos que entender que los géneros son construcciones socio-culturales que indican formas “correctas” o esperables del ser varón, del ser mujer y de otras formas posibles de vivir el género. La masculinidad hegemónica es el conjunto de características que un varón debe tener para ser tal según los cánones más tradicionales. La masculinidad hegemónica en los países hispanoparlantes suele significar: haber nacido biológicamente varón (tener genitales masculinos), ser heterosexual, ser fuerte, ser el proveedor de la familia, no demostrar sentimientos, nunca ser vulnerable… y que le gusten los deportes.

Cualquier característica que se salga de la norma, pone en juego la pertenencia al género. Si a un niño no le interesa el deporte, se lo imponen; si es demasiado sensible, se lo “endurece”; si quiere hacer danza, que sea una masculina (quizás hip-hop, pero no clásica).

Los cambios sociales que estamos viviendo respecto de las cuestiones de género son muchos, pero en el mundo del deporte hay cosas que, todavía, no cambiaron. Aquí las listamos, para poder reconocerlas y modificarlas.

1. En el mundo del deporte, se legitiman violencias de todo tipo.

El deporte, como espacio cultural, es uno espacios privilegiados desde donde se construyen las masculinidades hegemónicas. La violencia y la agresividad son dos características que están asociadas a los varones y que, si bien en algunos espacios sociales se condenan, en el deporte están permitidas. Veamos algunas formas:

  • Al equipo rival siempre se lo insulta diciendo que son homosexuales, se le pide al propio equipo “poner huevo” como demostración de su hombría directamente asociada al ganar. Todas las canciones de cancha incluyen metáforas sobre el sometimiento sexual, siempre asociado al ser mujer o ser homosexual como rasgos negativos o que denotan debilidad.
  • Las hinchadas son casi siempre espacios de violencia física. En la mayoría de los países con mucha historia futbolera hay casos de víctimas fatales, y enfrentamientos entre hinchadas, entre otros fenómenos de “barrabravas”.
  • Específicamente en el fútbol, la violencia está también muy difundida en su versión no profesional. Se dan casos de partidos entre amigos que terminan en golpes y/o insultos, por ejemplo.
  • Crédito: Mitch Rosen

    2. Se construyen modelos de masculinidad tóxicos.

    Ningún varón nace “con la pelota abajo del brazo”, sino que desde el comienzo de sus vidas alguna de las personas adultas que tienen en sus entorno tomará la responsabilidad de asignarle un cuadro de fútbol, regalarle pelotas, enseñarle a patear y a hinchar por su equipo. La pasión se construye, pelota a pelota. La masculinidad también.

    En el deporte se exacerban algunas características que son consideradas necesarias para ser “bueno” en el juego. Por ejemplo, la competitividad.

    Crédito: chuttersnap

    También, muchas veces se muestra a los ídolos deportivos de forma individual, incluso en los deportes de equipo. Esto fomenta una idea individualista de los triunfos. Se muestra a los ídolos deportivos como dioses y se fomentan ideales que no son realistas. Mientras que se muestran estas características como deseables, se prohíben otras: mostrar debilidad o vulnerabilidad, ser pasivos o demostrar cualquier tipo de sentimiento que no sea la “pasión por la camiseta”.

    Todas estas valoraciones tienen efectos en la forma en que los niñxs aprenden a relacionarse, en los modelos que imitan y en sus aspiraciones… tanto dentro del mundo del deporte como en la vida en general.

    Por eso decimos que el deporte es un espacio de “educación” de los géneros, desde donde se construye qué es ser varón, y en contraposición, todo lo que no es.

    3. Deportes como el fútbol son, todavía, considerados sólo para varones.

    Así como se construye aquello que es ser varón, también se construye lo que es ser mujer. ¿Qué pasa si una niña quiere jugar al rugby? Probablemente, si la dejan, la catalogarán como “machona”.

    Crédito: Kirstyn Paynter

    El deporte históricamente fue un espacio que las mujeres tuvieron que conquistar mediante luchas. En los Juegos Olímpicos, el mayor evento de deporte mundial, todavía no se ha alcanzado una participación igualitaria de hombres y mujeres: en los JJOO de Río 2016, las mujeres latinoamericanas representaron solamente el 38% del total de deportistas de la región.

    Crédito: Jeffrey Lin

    Específicamente en el fútbol, la situación de las ligas femeninas es extremadamente desventajosa respecto de las de los varones. A partir de 2017, países como Colombia, Venezuela y México anunciaron la creación de Ligas de Fútbol Femenino profesionales. Este deporte crece exponencialmente a nivel mundial y Latinoamérica se está sumando a la tendencia, pero aún persisten grandes desigualdades. Por ejemplo, en España, la Copa del Rey otorga un premio de 1 millón de euros al equipo ganador, mientras que la Copa de la Reina otorga un premio de… CERO euros al equipo ganador.

    Crédito: Dan Gold

    Del lado de los y las hinchas también hay discriminaciones hacia las mujeres. Todavía hay varones que no ven partidos con mujeres porque “dan mala suerte”, “no saben de fútbol”, “solamente quieren mirar a los jugadores”, entre otros argumentos sesgados.

    4. Hay muy pocos varones abiertamente homosexuales en el mundo del deporte.

    ¿Por qué hay tan pocos deportistas profesionales que se declaren abiertamente homosexuales? ¿Por qué hay ligas de fútbol sólo para personas LGBTI+?

    Como mencionamos en el punto 1, en el fútbol específicamente y en el deporte en general, tildar de “homosexual” es la principal forma de insultar. Los cánticos homofóbicos y las violencias entre hombres hacen que sea especialmente difícil para los deportistas asumir sexualidades distintas a la hetero. Algunos jugadores no-heteros experimentan miedo al rechazo de sus compañeros, a tirar su carrera por la borda, y/o a ser víctima de ataques.

    Por esto se han creado ligas específicamente LGBTI: porque no está socialmente aceptado que los deportistas se declaren abiertamente gais.

    5. Lamentablemente, el deporte sigue siendo un espacio marcadamente binario.

    Crédito: John Torcasio

    Esto quiere decir que se sigue separando entre deportes para mujeres y deportes para varones, como esas fueran las únicas dos formas posibles de vivir el género. Las personas transgénero, transexuales e intersexuales son víctimas de mucha discriminación en el ámbito del deporte.

    Las atletas mujeres trans son sometidas a análisis de niveles de testosterona, bajo la suposición que esta influye en el rendimiento deportivo. Esto se sigue realizando aunque haya estudios científicos que demuestran que no es así. La situación de los varones trans es distinta y ligeramente mejor: el comité olímpico internacional los deja competir en las ligas masculinas sin ninguna restricción. Nuevamente vemos cómo el deporte como espacio para las mujeres, tanto cis como trans, es constantemente cuestionado.

    6. Los medios de comunicación son sexistas al hablar de deportes.

    ¿Quiénes escriben sobre deporte? ¿De quiénes hablan? ¿Qué dicen sobre los y las deportistas? ¿Qué muestran las publicidades de deporte?

    Distintos estudios muestran cómo la cobertura de los eventos deportivos reproduce estereotipos sexistas. El Observatorio de Género de los Juegos Olímpicos de Río 2016 relevó los siguientes datos:

  • Solamente el 22% de las notas con autoría identificada fueron escritas por mujeres.
  • Fuera del período de Juegos Olímpicos, solamente el 4% de las notas relacionadas con el deporte hablan de mujeres, pero durante los juegos se alcanza un 39%.
  • El 70% de las notas que hacen foco en la apariencia de los/las deportistas, son sobre mujeres.
  • Datos como estos nos muestran que los medios de comunicación, a la hora de hablar de deportes, todavía son muy sexistas.

    Un caso paradigmático es el de Serena Williams, ganadora de 23 grand slam. El canal televisivo argentino TyC Sports anunció la vuelta de la famosa deportista con el siguiente zócalo “Serena Williams vuelve recibida de mujer”. Hechos como este muestran que, todavía, en sectores de la sociedad se piensa que el rol de las mujeres es principalmente la maternidad.

    Crédito: Edwin Martínea. Vía Wikipedia.

    También, los medios de comunicación fomentan masculinidades tóxicas en el deporte. Desde la representación de los deportistas, equipos, formas de vivir el deporte, los medios también son parte importante en la construcción de sentido alrededor del deporte. Por ejemplo, las tapas de diarios deportivos sobre la selección argentina son todas sobre Messi… ¿No era el fútbol un deporte de 11 personas? También han sido muy repudiadas tapas homofóbicas del mismo diario: la metáfora de “perder” como relación sexual homosexual sigue apareciendo constantemente.

    Las publicidades deportivas, el financiamiento a deportes de mujeres y de varones, los estereotipos sociales, los medios deportivos y sus periodistas, son algunas de las formas sociales que contribuyen a la reproducción de estos estereotipos. Como son construcciones sociales, pueden modificarse: de nosotrxs depende.

    Artículo realizado por Milena D’Atri para GROW: Género y Trabajo y Matador Network en español. Más información en MundialSinSexismo.com

    Crédito imagen de portada: Vanessa Bumbeers.