Durante años había escuchado hablar de Holbox, pero nunca le había prestado mucha atención: me sonaba a un lugar sobrevaluado, sin mucho más que ofrecer que otros destinos quintanaroenses que tanto me gustaban, como Mahahual. Pero créanme que estaba bien equivocado. Holbox es maravilloso, es una isla con una personalidad mágica.

Un dato interesante es que Holbox está casi en la frontera entre dos mares, pero está más del lado del Golfo de México que del Caribe. Por eso sus aguas son de un prístino verde claro que, a la distancia, se torna turquesa.
Cuando viajo solo prefiero no saber mucho del destino al que voy, simplemente llego y fluyo. El motivo de esa ignorancia premeditada es influenciarme lo menos posible por los hábitos, especialmente los fotográficos, de otros turistas. Eso me permite llegar con menor expectativa y registrar con mi cámara una mirada más limpia y auténtica.

Holbox es un lugar de descanso pero, al mismo tiempo, hay mucho por hacer y visitar. Les voy a mostrar algunas fotos de los lugares que más me llamaron la atención, desde mi perspectiva fotográfica personal.

Isla de la Pasión

Es un islote (pequeñas islas donde no habitan humanos) con un bonito mirador de madera. La verdad no sé cómo es que los lugareños venían a echar pasión aquí, pues los mosquitos son intolerables, incluso a plena luz del día.

El ejercicio fotográfico que hice aquí fue capturar el lugar desde el punto de vista tradicional, el de la lancha, y otra desde el aire con mi dron. Chequen la enorme diferencia.

Desde el aire. Crédito: Juan Carlos Piña

Isla de las Aves

Es otro islote aledaño con dos torres de observación. Aquí no usé mi dron por respeto a las colonias de aves que habitan el lugar. El ejercicio fotográfico fue documentar y lograr algún tiro interesante, sobre todo al atardecer, que es cuando las aves regresan a pasar la noche.


En este tiro a contraluz hay varias especies conviviendo: flamencos, fragatas, cormoranes, gaviotas y pelícanos.

Punta Cocos

Es la punta oeste de la isla. Un lugar bien bonito al que puedes llegar caminando por la orilla del mar (unos 40 minutos desde el pueblo), o bien por dentro de los manglares en una moto-taxi.

Aquí, como en otras playas de la isla, encuentras los tradicionales palos para colgar hamacas sobre el mar. Me pareció interesante incluirlos en la composición. Era un atardecer rosado y utilicé un filtro de densidad neutra para hacer un tiro de 5 segundos y barrer el agua, para que fuera más empática con la suavidad de los tonos del cielo.

Después del atardecer me quedé a esperar la noche para ver la bioluminisencia en el agua, que es padrísima, pero muy difícil de fotografiar. Me conformé con una probadita de vía láctea que se dejó ver entre las nubes. El resplandor de abajo a la izquierda es del puerto de Chiquilá, donde se toma el ferry para llegar a Holbox.


El tiburón ballena

Este es, quizás, el mayor atractivo, pues justo entre Holbox y Cancún (que está más cerca de lo que piensas) se encuentra una de las zonas de alimentación más abundantes que congrega anualmente, entre julio y agosto, a cientos de estos apacibles e imponentes gigantes de mar.

Un dato interesante es que los tiburones ballena no son tiburones, son peces, enormes pero peces al fin, por eso no comen humanos.

El ejercicio fotográfico aquí fue meterme con mi housing y un lente de 24mm sin domo corrector, eso dentro del agua equivale a un 50mm. Con esto no me cabe todo el pez en un solo tiro, pero me enfoqué en detalles de sus ojos y boca.

Parece que estoy muy cerca de él, pero en realidad no es así. Con la equivalencia de 50mm en realidad estoy como a 3 metros de distancia, respetando la zona de seguridad del animal y nunca poniéndome completamente de frente para cerrarle el paso mientras se alimenta.



Los atardeceres

Los atardeceres son lo más mágico de Holbox, sobre todo cuando hay nubes que obstruyen el sol. El truco para fotografiar este tipo de condiciones climáticas es esperar unos momentos después que se mete el sol en el horizonte y las nubes se pintan de colores.

El otro truco es usar ropa de maga larga y repelente, pues es la hora en que los mosquitos se ponen locos… Prepárate para donar sangrem, créeme que nunca has experimentado peor masacre que la que te dan en Holbox.



Ojo de agua Yalahau

Después de tanto mar y sal, nada como un chapuzón de agua dulce y fresca como la del ojo de agua Yalahau. A este lugar se llega en lancha, pues está del lado de la tierra (es decir, no está en la Isla). Te recomiendo llegar temprano porque después de las 11 de la mañana se empieza a atascar de turistas y te va a ser imposible lograr una foto como esta.

Aquí usé el dron para lograr una perspectiva diferente del mismo lugar.

Desde el aire. Crédito: Juan Carlos Piña

Así que cuando vayas a Holbox no olvides tu cámara. Espero estas imágenes te motiven a buscar tus propias buenas capturas.