Crédito: matteostaltari

Gracias a la globalización y a los procesos de mayor integración latinoamericana, hoy en día muchos grupos de amigos, compañeros o parejas incluyen a hispanohablantes y a brasileñ@s.
Lo cierto es que, hasta que uno domine el idioma del otro, se generan muchos momentos chistosos debido a la mala interpretación de algunas palabras de la lengua ajena. Una de las cosas más complicadas tiene que ver con términos de fonética similar en ambos idiomas, ¡pero con significados distintos! (los llamados “falsos amigos”). La siguiente lista no es exhaustiva, así que los invitamos a agregar sus propios ejemplos en los comentarios.

 

1. ¿Cuál es tu apellido?

Es posible que el día que conozcas a un nuevo amigo o amiga de Brasil, te pregunten cuál es tu apellido. Cuando tú -que te llamas Andrés- respondes “Serrano”, tu nuevo amigo se quedará sorprendido y quizás te diga que esperaba que tu respuesta sea “Andy”. “Apelido” es la palabra en portugués para “apodo”. No quiero imaginar las confusiones que se arman en aquellas regiones donde existen muchos apodos para una misma persona… “flaco – pan triste – canario – Gonzáles… ¿cuál de todos mis apelidos quieres?”.

 

2. Ella es mi novia.

Dios mío, ¿ya nos vamos a casar? Para una brasileña, ser presentada a los familiares como la novia sin antes ser pedida en matrimonio es un susto, ya que “noiva” en portugués solo es utilizado cuando ya está acordado el matrimonio. Tengan cuidado de no comprometerse demasiado rápido y sin darse cuenta…

 

3. ¡Te extraño!

¡Una muestra de cariño más destruida por la barrera de la lengua! Extrañar, en portugués, es solamente sentirse incomodado pela extrañeza de algo, y no es ni bueno ni malo. Pero, queridos lectores, no desistan: ¡algún día los brasileros comprenderán su afecto!

 

4. ¡Qué rico! ¡Exquisito!

Una brasileña o un brasileño no van a sentirse felices si tú dices “¡Exquisito!” después de probar el almuerzo que cocinaron para ti. Así como la palabra extraño, “exquisito” en portugués también refiere a algo fuera de la normalidad. Puede tratarse de algo ni bueno ni malo, o directamente ser algo malo.
Decir “¡Qué rico!” tampoco sirve porque “rico” es únicamente la persona que tiene mucho dinero. ¡Mejor decir que la comida está muy sabrosa!

 

5. Estoy enojado.

Para los brasileños, “enojarse” suena como “tener asco”, ya que “asco” es “nojo” en portugués. O sea, ¡mejor regálale a tu amigo – pareja – compañero brasilero un diccionario antes de empezar la pelea!

 

6. Si te invitan a dançar, di que si…

Si una brasileña te hace esa invitación, no es la sucesora de Pina Bausch ni se trata de una profesional del ballet ruso. Sólo es una persona a quien le gusta bailar como a cualquier mortal. “Danzar” en portugués es lo mismo que “bailar” en español: no hay motivo para entrar en pánico, ¿o si?

 

7. ¡Estás borracha!

Si le dices eso a tu amiga brasilera, ella va a pensar que está tan fuera de sí… que se transformó en una persona hecha de goma de borrar.

 

8. ¿Clase o aula?

No importa cuántos años lleve un brasilero viviendo en un país de habla hispana, ¡siempre confundirá estas palabras! Para los que nacimos en Brasil, las clases son donde ocurren las aulas y no a la inversa.

 

9. ¿Cartera o billetera?

Si alguna vez le preguntó a su novia que habla portugués “Mi vida, ¿puedes poner mi teléfono en tu cartera?”, seguramente escuchó un incomprensible NO como respuesta. Sepa que ella pensó que usted quería poner su teléfono en su carteira, es decir, su billetera, donde seguramente no hay espacio para un teléfono sino sólo para el dinero y las tarjetas de crédito.

 

10. Cuidado con cancelar…

En algunos países de habla hispana, “cancelar” no sólo significa “anular una cita”. En Ecuador, por ejemplo, un enamorado puede regalarle la cena a su novia y decir “pide lo que quieras, que yo voy a cancelar todo” (es decir, pagar o saldar la deuda). En Brasil, en cambio, cancelar significa exclusivamente anular o deshacer, así que una frase como la anterior va a generar “enojo” o desconcierto para los pares brasileñ@s.

 

11. Y sobre todo, cuidado con buseta.

La recomendación es… ¡nunca jamás –never ever– digas esta palabra en Brasil! Es uno de los peores nombres que se le puede dar a esa parte del cuerpo que las mujeres tienen y los hombres no. Así que… si vas a volver de tu trabajo en un pequeño autobús, mejor di “microbus”. Es más seguro que te entiendan, y nadie va a mirarte asustado. ¡Tip de oro!

 

12. ¿Latido de perro, de cachorro o de corazón?

Mientras que en varios países hispanohablantes el latido del corazón se acelera cuando la persona amada está cerca, en Brasil las cosas son muy distintas. El latido es como los perros “hablan” y nada más. Además, en portugués los “cachorros” son todos los perros, y los “filhotes” son los pequeños cachorritos. El corazón, por su parte, “bate” <3

 

13. ¡Te quiero!

Para finalizar, no le digas a tu pareja que la quieres. Para los brasileños, decir eso no tiene tanto sentimiento ni fuerza como para los hispanohablantes. Sé valiente y di “¡Te amo!”.