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1. Más es la bulla que la cabuya.

La palabra bulla se asocia con ruido y la cabuya es un cordel; pues a alguien se le ocurrió de esto sacar una expresión metaforizando acerca de muchas conversaciones y poca acción. Es nuestra versión de “mucho ruido y pocas nueces”, que a veces es reemplazada por “mucha bomba y poco chicle”. Esta última también la usas con personas que se lucen mucho pero que no llegan a nada.

 

2. Es bueno el cilantro pero no tanto.

Usamos el cilantro (o culantro) para darle un toque especial a nuestras comidas: es una hierba con sabor peculiar y notorio, de manera que la cantidad a usar debe ser en su justa medida (ni tanto ni tan poco). Si “no exageres” es una expresión demasiado simple para ti, también puedes decir «ni tan calvo, ni con dos pelucas”.

 

3. Echarse los palos.

Dicen que esto viene de la época de Simón Bolívar (nuestro Libertador), cuando a los peones se les pagaba su jornada con unos palillos con el sello de su finca. En muchos casos, los peones no cambiaban esos palitos por víveres sino por ron, aguardiente o caña. Y pedían un “palito de miche”: de allí deriva la expresión. Así que cuando en un grupo de amigos decidan ir a tomar una bebida alcohólica, escucharás que dicen “vamos a echarnos unos palos”.

 

4. Ni lava ni presta la batea.

No lavas, es decir no haces nada, pero tampoco dejas que el otro lo haga. También funciona “ni raja ni presta el hacha” o, en una palabra, un venezolano podría decir que cierta persona es un “encaletado”. Seguro que has conocido a alguien que “no come ni deja comer”…

 

5. ¿Y cómo sabes tú que La Guaira es lejos?

La Guaira es una ciudad de Venezuela, cercana a Caracas. Aunque actualmente hay vías de comunicación, antes solo había una carretera difícil de transitar. Cuando te hagan esta pregunta, lo que en realidad quieren saber es cómo puedes dar muchos detalles de un sitio o de algo que supuestamente no conoces. O quizás no quieran saberlo… sino solo informarte que no confían mucho en tu opinión.

 

6. Niño que nace barrigón, ni que lo fajen de chiquito.

Frase políticamente incorrectísima, asume que las cosas no cambiarán, por mucho esfuerzo que hagas. Si uno desea ser más diplomático, puede decir “Árbol que nace doblado, jamás su tronco endereza”.

 

7. Más lejos que cuadra llanera.

Es decir, «por el carajo viejo», «por donde el diablo dejó el zapato», “más largo que suspiro de culebra” (¿cuán largo es el suspiro de una culebra? ¿cómo es eso?).

Esta frase alude a que la percepción de las distancias es relativa: para un llanero, la distancia de “una cuadra” sea probablemente mucho más larga que para un citadino.

 

8. Se quedó como la guayabera.

Las guayaberas son prendas de vestir masculinas muy usadas por los latinos. Su significado tiene que ver con que la guayabera siempre va por fuera. Como quedarás tú, si no te invitan a la próxima fiesta, por ejemplo.

 

9. Dando más vuelta que mamón en boca de vieja.

El mamón (mamoncillo en otros países) es una fruta muy apreciada en Venezuela, que suele comprarse a vendedores ambulantes. Para disfrutar su sabor, debe romperse y chupar la pulpa que se encuentra adherida a la semilla. Uno termina llevando la fruta en la boca por un rato, lo que nos lleva a la analogía de la frase: estás dando muchas vueltas sin necesidad, o “das más vueltas que un trompo”.

 

10. Como Canaima, cada quien trae su vaina.

Asumiremos que sabes que los venezolanos usamos “vaina” para referirnos a casi cualquier cosa. Canaima, por su parte, es un hermoso lugar de Venezuela que se encuentra en el estado de Bolívar. Allí no hay muchas facilidades, solo naturaleza, por tanto cada quién debe llevar sus cosas. Si hay una fiesta “Canaima” prepárate, pues deberás llevar tu aporte.

 

11. En grado treinta y tres.

No, no tiene que ver con el clima caluroso, ni con que te han mandado “pal carajo” y te fuiste a la latitud 33. Si malinterpretas esta frase, probablemente termines “meando fuera del perol”. En grado treinta y tres significa “en secreto”, que no se lo puedes decir a nadie. Proviene de la masonería, una orden secreta cuyo grado máximo es el treinta y tres.

 

12. Como vaya viniendo, vamos viendo.

Clarísimo, ¿no? Se puso de moda por una novela hace muchos años y denota una característica típica del venezolano: la falta de planificación. Puede también implicar la actitud de “dejar las cosas al destino o en las manos de Dios” y la capacidad de adaptarse a la situación.