Crédito: Juan Carlos Piña

Conoce las grutas de Xoxafi, en Hidalgo, de las más importantes en México

Hidalgo
by Juan Carlos Piña 24 Dec 2018

Primero fue la luz, luego el sonido, después la vida… El universo entero se fusionó en un rayo de luz, que mientras viajaba por el aire creo el trueno que cayó en la tierra irrumpiendo hasta lo más profundo de sus entrañas. Del interior de Xoxafi, “trueno que cae”, según la cosmogonía Ñhañhú, surgió el ser primigenio: el Otomí.

Hace 250 millones de años un elemento más, el agua, comenzó a filtrarse por la tierra caliza hasta labrar un complejo sistema de túneles, estalactitas y columnas único en el mundo.

Xoxafi (se pronuncia dzo-dza-fi), una de las grutas más importantes de México, es refugio de tres especies de murciélagos en peligro de extinción. Muy pocos conocen la importancia de estos pequeños e incomprendidos mamíferos; un solo murciélago insectívoro pueden devorar hasta 1200 mosquitos por hora. Una colonia entera puede controlar plagas de hasta 10 toneladas de insectos cada noche. Los murciélagos que se alimentan de fruta, polen y néctar son importantes polinizadores y gracias a ellos tenemos plantas como los agaves, ceibas, amates, ciruelas, zapotes, guayabas, capulines y pitayas. Sólo tres especies de las 138 que hay en México se alimentan de sangre y, para su tranquilidad, no habitan en Xoxafi.

En su interior Xoxafi tiene dos túneles: el primero desciende 80 metros bajo tierra en un recorrido de 600 metros y cuenta con una modalidad “extrema” en la que se hace rappel, se desciende hasta los 100 metros y el recorrido aumenta hasta 1 kilómetro y dos horas de duración. El segundo túnel contempla un rappel de hasta 45 metros y bastante más adrenalina.

Una peculiaridad que sólo se encuentra en Xoxafi, Hidalgo, y en Australia es la “piel de leopardo”. Como se ve en la imagen, es una cautivante textura natural formada por la combinación de óxido ferroso y salitre que tapiza paredes, techos y estalactitas.

Al interior de la gruta hay escaleras de hasta 20 metros que datan de épocas revolucionarias y que son la ruta de descenso entre los diferentes niveles. Nuestra travesía termina en la bóveda de las pinturas rupestres. No se conoce con precisión su origen y antigüedad, pero la emoción de atestiguar un vestigio milenario es inevitable.

La salida de la gruta es, al igual que el trayecto entero, un deleite de vericuetos y pasadizos que nos llevan hasta el inicio: la luz.

Xoxafi no sólo es un destino de una belleza natural envidiable, es también un loable proyecto ecoturístico de primer nivel, que genera ingresos para su comunidad evitando la migración de su gente, protege la flora y la fauna de la región, y es ejemplo vivo de una sana y sustentable relación entre el hombre y naturaleza.

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