Sabemos muchísimo de los grandes hombres del México nativo, como Cuauhtémoc, Cuitlahuac, Tlacaélel o Tenamaxtle y, sin embargo, muy poco se habla de las grandes mujeres que forjaron esa parte tan importante de nuestra historia. Aquí te presento a estas verdaderas heroínas que forjaron nuestra historia.

1- ATOTOZTLI

Según la historia oficial, ninguna mujer ocupó el trono de Tenochtitlán. Sin embargo, es muy posible que a Moctezuma Ilhuicamina le sucediera su hija, Atotoztli II.

No son pocas las fuentes que la señalan como la sucesora del padre y huey tlatoani de Tenochtitlán. En Los anales de Tula (Van Zantwijk, 1979), así como en las memorias registradas del fraile franciscano Motolinía, se menciona que esta mujer actuó como regente durante al menos seis años (de 1466 a 1472), después de Moctezuma Ilhuicamina y antes de su hijo Axayácatl.

Alvarado Tezozómoc y López de Gómara, entre otros, la confirman como reina y este último, con una referencia muy reveladora: “A Motecuhzoma le sucedió en el reino una hija suya llamada Atotoztli, ya que no había heredero más cercano, la cual casó con un pariente llamado Tezozomoctli, hijo de Itzcoatl, y parió de él muchos hijos, de los cuales fueron reyes de México tres; uno tras otro como lo habían sido los hijos de Acamapich (…) Axayácatl fue rey después de su madre y dejó un hijo que llamó Motecuhzoma por amor a su abuelo”.

 

2. TOMIYAHUATL (FLOR MENUDITA DE MAÍZ)

Tomiyahuatl, la flor menudita de maíz, era descendiente de una gran estirpe de Reino Huasteco y, desde muy joven, mostró sencillez y humildad. Educada con grandes valores de pulcritud, cuando heredó el reino huasteco supo gobernar sin distinción y con justicia. Al ver que su pueblo era constantemente atacado por los aguerridos y belicosos Chichimecas comandados por el temible Xólotl, actúo con inteligencia y sacrificio para lograr su matrimonio con el guerrero, lo que finalmente le trajo paz a su pueblo. Tuvieron una gran familia y emigraron a Tenayuca, donde convirtieron este lugar en un gran centro político.

Como esposa fue noble, pero no sumisa. Procreó tres hijos: Nopaltzin, Cihuaxochitl y Cuetlaxochitl, quienes fueron grandes personajes de la alcurnia prehispánica. Cuando murió Xólotl, Tomiyahuatl retornó a su terruño para seguir gobernando hasta su vejez. Su poder jerárquico fue respetado hasta su muerte.

 

3. TECUICHPO IXCAXOCHITZIN

Tecuichpo, Copo de algodón, era hija de Motecuhzoma Xocoyotzin. Hernán Cortés la bautizó como Isabel Moctezuma, supuestamente porque el mismísimo Huey-Tlatoani se lo encomendó.

Fue la fundadora del Hospital de San Juan de Dios (hoy Museo Franz Mayer), donde se le daba asilo a los indígenas. A Tecuichpo se le cita en múltiples fuentes documentales —Bernal Díaz del Castillo, entre otros— por su belleza, su bondad y su inteligencia como mediadora, ya que “puso término a muchas dificultades entre españoles e indígenas” (Artemio de Valle Arizpe).

Su testamento, cuyo original se encontró en 1996 en el Archivo General de la Nación, dice: «Quiero y mando, y es mi voluntad, que todos los esclavos, indios e indias naturales de esta tierra, que el dicho Juan Cano mi marido y yo tenemos por nuestros propios, por la parte que a mí me toca sean libres de todos servicios, servidumbre y cautiverios, y que como personas libres hagan de sí su voluntad, porque yo no los tengo como esclavos, y en caso de que lo sean, quiero y mando que sean libres”.

 

4. ERÉNDIRA IKIKUNARI

Eréndira significa risueña, llamada así pues su constante sonrisa denotaba malicia y burla. Muchos guerreros codiciaban a esa hermosa doncella, más ninguno conseguía de ella más que una sarcástica sonrisa. Uno entre ellos, Nanuma, el jefe de todos los ejércitos, estaba enamorado de ella, no sólo porque fuera bella, sino por su gran inteligencia e ingenio.

Pero Eréndira no amaba a nadie y esto era debido a que tenía un amor más grande que cualquier otro: Ella amaba los llanos, amaba las montañas de su Michoacán, amaba su aire y su cielo, sus lagos y sus campos.

Eréndira se encargó de infundir valor a las princesas y a los capitanes del ejército, burlándose de los españoles. Sembraba en cada persona que la escuchaba el patriotismo que ardía en su ser.

 

5. MACUILXOCHITL

Hija de Tlacaélel, Cinco Flor llevó ese apodo en honor a Xochipilli, la deidad de la poesía, de los juegos y de la danza.

Ella contempló los últimos días de esplendor de Tenochtitlan y fue una magnífica muestra del ingenio, la fuerza y la ternura de la mujer mexica. Cultivó la poesía, conocía el arte del telar y los bordados así como la exquisita variedad de artes, oficios y profesiones de ese tiempo.

 

6. TZAKBU AJAW o AHPO-HEL

Mejor conocida como la Reina Roja y esposa de Pakal II, fue quien inspiró la construcción del Templo de las inscripciones, que la albergó tras su muerte, en el año 672.

 

7. MALINTZIN TENEPATL (HIERBA QUE HABLA CON ENTUSIASMO Y FLUIDEZ)

Nacida con el nombre de Malinali (hierba que habla con entusiasmo y fluidez), era hija de un cacique vasallo de la nación mexica. El tratamiento reverencial que recibía convertía su nombre en Malintzin, que a través de la deformación castellana devino en Malinche.

Malinche fue vendida por sus padres a un cacique de Tabasco, donde aprendió la lengua maya propia del territorio. Cuando Hernán Cortés llegó a la zona, recibió como presente veinte jóvenes esclavas, entre las cuales se encontraba quien, pese a que fue bautizada como Marina, pasaría a ser más conocida como Malinche.

Las jóvenes fueron repartidas entre los hombres de Cortés, resultando Malinche asignada a Alonso Hernández Portocarrero, quien hubo de marchar a España comisionado por aquél, en julio de 1519. Desde entonces, Malinche se convirtió en la amante de Cortés así como en su intérprete y consejera. Ella le advirtió a Cortés de las costumbres y creencias de los pueblos nativos. Hay que tener claro que ella no traicionó a nadie, ya que puso a salvo su propia integridad.