El Mercado de la Merced es el mayor mercado al menudeo y de la Ciudad de México. Alberga una estación del metro capitalino y genera casi 500 toneladas de basura en un día. Con su gran diversidad de productos, satisface todas las necesidades del cliente nacional y extranjero. Si quieres ir empezando a planear tu visita, te cuento que abre todos los días desde 6 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Ahora, voy a contarte un poco de su historia.

En la época prehispánica, el auge comercial de la hoy Ciudad de México se centró inicialmente en la plaza principal de México-Tlatelolco, cuyo gran tianguis fue digno de la admiración de los conquistadores españoles:

“ …en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra, que demás de las que dicho, son tantas y de tantas calidades que, por la prolijidad y por no me ocurrir tantas a la memoria, y aun por no saber poner los nombres, no las expreso”.
Fuente: Hernán Cortés, Cartas de relación.

Después de la conquista, la actividad comercial al por mayor solo era realizada por los integrantes del llamado Consulado de Comerciantes de México, en el Mercado del Parián primero y, luego, desde el Mercado de la Plaza del Volador. Con la Independencia de México y la instauración de nuevas leyes, ese grupo perdió el control y resurgieron los mercados. Entre ellos, uno de los que hoy son más tradicionales, el Mercado de la Merced.

Está ubicado en el barrio del mismo nombre, en el lugar que se le otorgó originalmente en la recién fundada Ciudad de México.

Barrio y mercado toman su nombre por el Monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos (1594), que hoy es conocido como el Convento de la Merced.

Debido a que era un barrio muy popular y con numerosa población, el famoso Circo Orrin, cuyo dueño era el payaso mexicano Ricardo Bell (gran amigo de Porfirio Díaz), solía presentar varias temporadas al año muy cerca de este mercado.​

El jefe de gobierno Marcelo Ebrard nombró a la Merced como Barrio Mágico de la Ciudad en el 2011, principalmente porque en ese lugar se encuentra casi la mitad de los monumentos históricos del centro de la ciudad. 

En 1860, se decidió que en los terrenos del antiguo monasterio se ubicaran los dos edificios permanentes que conformarían el nuevo mercado, de 800 metros cuadrados. Se comenzó la construcción en 1863 y los locales estaban hacinados bajo un techo de fierro galvanizado.

Ya para la primera década del siglo XX, era considerado el principal mercado al mayoreo y menudeo de la Ciudad de México, especialmente de productos alimenticios, aun después de la Revolución Mexicana y hasta finales de la década de los cuarenta.

En 1950, el mercado ya resultaba insuficiente, tanto para los locatarios como los compradores, y se decidió empezar la remodelación, iniciando por demoler algunos espacios. En 1957 se inauguró la remodelación total, siendo el jefe del entonces Distrito Federal Don Ernesto P. Uruchurtu. Las dos recién remodeladas naves ocupaban un área de 88 mil metros cuadrados y tuvo un costo aproximado a los 75 millones de pesos.

Cómo será de grande este mercado, que hasta existe una línea del metro capitalino (metro Merced, línea 1), cuyas entradas principales, están dentro de una de sus naves.

El Mercado de la Merced está conformado por varios edificios unidos entre sí: una gran nave mayor en las que se acumulan los puestos de fruta, verdura y legumbres; una nave menor con locales de venta de abarrotes, carne y pescado.

Tiene un desnivel donde encontrarás los pasillos de cesterías y artesanías, así como los pasillos dedicados a los locales de talabartería y jarcieria.

Hay toda una sección dedicada a los juguetes, dulces, flores y plantas de ornato.

¡Y claro que no hay mercado que se respete que no tenga sus buenas loncherías y cocinas económicas!

En otros espacios anexos se venden artículos para el hogar, ropa, blancos y artículos de limpieza.

El movimiento de gente es constante y no hay día que no esté lleno a todas horas con camiones, vendedores, compradores y cargadores con su “diablito”.

En 1988 explotó un puesto que vendía fuegos artificiales. Murieron 61 personas. Casi 10 años después, otro incendio destruyó dos terceras partes de la nave principal del mercado, junto con 572 puestos; esta vez no hubo víctimas que lamentar.

En 2013 y 2014, dos incendios más casi acaban con él. La Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México y la Alcaldía Venustiano Carranza trabajan actualmente en un plan integral para recuperar el mercado, ya que también sufrió daños en su estructura tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. De este gran mercado, se estima que por lo menos 15 mil familias obtienen sus ingresos económicos.

No puedo terminar este artículo sin que les cuente una de las leyendas más famosas de La Merced. Se cuenta que a finales del siglo XIX, había un sagaz ladrón que esperaba por los clientes avaros que, por no pagarle a un estibador, solían cargar ellos mismos sus voluminosos paquetes e iban distraídos en lo que a su seguridad se refería.

La leyenda dice que los locatarios, con tal de no tener problemas mayores, habían acordado con el ratero hacerse de la vista gorda y solo le pedían que no se metiera con ellos o sus familiares. El acuerdo funcionó hasta que un día el ladrón, enamorado y no correspondido por la hija de un abarrotero, la acosó una tarde al salir de la tienda de su padre.

Los locatarios montaron en cólera y lincharon al hombre sin que la policía hiciera nada. Se cuenta que al día de hoy que sus restos se encuentran enterrados en el área de los puestos más antiguos, lugar donde muchos aseguran haber visto, al atardecer, a un hombre que camina lastimosamente, quejándose, con la ropa hecha jirones y el rostro sangrante, que se desvanece al llegar a la parte más recóndita del mercado.

Aunque en la actualidad existe un mercado mayorista todavía más grande llamado la Central de Abastos, La Merced es hoy por hoy, el mayor mercado minorista tradicional de la Ciudad de México, con una amplia variedad de productos de uso diario y los alimentos típicos de México.

Aquí seguro encuentras cualquiera de las especias mexicanas como los chiles frescos y secos de casi todas las variedades, todo tipo de maíz, quesos de toda la república mexicana y… todo lo que se te ocurra. Porque si buscas algo y aquí no lo encuentras, ¡es que no existe!