La celebración de la Navidad está rodeada de elementos que nos envuelven en una atmósfera festiva. Sin embargo, muchos no conocemos su historia, y por eso a continuación te contamos el origen de algunas de estas tradiciones navideñas.

Santa Claus

Todo comenzó con el joven Nicolás de Myra, nacido en Turquía, quien conmovido por la muerte de sus padres, comenzó a repartir sus bienes entre los más necesitados y se encomendó a la religión para ordenarse como sacerdote. Más tarde, al fallecer se convertiría en santo y sus restos fueron trasladados a Italia.

Su acción fue considerada un verdadero acto de desinterés y, a razón de ello, las historias alrededor de él no se hicieron esperar, comenzando por rumores de un hombre que daba obsequios a los más necesitados. Con el tiempo la leyenda de San Nicolás se esparció por el resto de Europa y se instituyó una celebración especial los días 5 y 6 de diciembre.

Crédito: mattimattila

Fue así como en 1809 con una creciente popularidad, el escritor estadounidense Washington Irving deformó el nombre del santo, cambiando el término holandés “Sint-Nicolaas” por el de “Sinterklaas” y, con el tiempo y muchas deformaciones más, la historia paró en la pronunciación que hoy conocemos: “Santa Claus”.

Luego el poeta Clement Clarke Moore hizo su aporte en un poema donde habla de Santa Claus, quién regalaba juguetes en vísperas navideñas a los niños y viajaba en un trineo tirado por nueve renos, liderados por el buen Rodolfo. En 1863 Santa Claus adopta su fisionomía gracias Thomas Nast, un dibujante que diseñó al personaje para sus tiras navideñas.

En 1930 Coca Cola adquirió los derechos de la ilustración del Santa Claus, le otorga los colores de la compañía (rojo y blanco) y comenzó a utilizarlo en sus anuncios publicitarios. Hoy es casi inaceptable que Santa Claus no vista esos colores.

Las botas y las chimeneas

Aún cuando a Santa Claus no se le daba ese nombre, se cuenta que se compadeció de un hombre que tenía tres hijas y que había caído en la peor de las miserias. Para apoyarlo, Nicolás, que había heredado una fortuna, dejó caer por la chimenea unas monedas de oro que por casualidad cayeron en unas medias de lana que las jóvenes habían dejado secando esa noche. De ahí surge la tradición de colgar los calcetines rojos y verdes debajo de la chimenea para recibir los regalos de Santa, tradición que como todas, se ha ido esparciendo por el mundo.

Los reyes magos y la rosca

Los primeros cristianos quisieron conmemorar aquella vez que Herodes ordenó el infanticidio y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía. Cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces. Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Esta costumbre de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

Crédito: shesarii

Las posadas

Para los españoles, la evangelización era una parte fundamental de la colonización de América, así que al igual que como sucedió con muchos pueblos del mundo, tomaron los mitos locales y los sintetizaron con las creencias cristianas. Las posadas no son la excepción y es que la cuestión de regalar comida ya era un hecho que se presentaba en las fiestas del solsticio de invierno en Tenochtitlan, así que lo fue muy difícil mezclar las ideologías.

El pino de Navidad

Al principio no era un pino, era un roble que era adornado por las antiguas tribus germanas en el norte de Europa. Años después los cristianos tomaron está creencia y la transformaron poco a poco para que los germanos aceptaran las fiestas dedicadas al nacimiento de su mesías Cristo. Optaron por elegir un pino en vez del roble, porque para ellos representa el amor de Dios, y lo adornaron con manzanas (que para los cristianos representan las tentaciones) y velas (que simbolizaban para ellos la luz del mundo). Ahora ya no se usan velas, sino luces eléctricas en serie y tampoco se usan manzanas sino esferas. El primer árbol de Navidad formal apareció en Alemania en el año 1605 y de ahí fue extendiéndose a todo el mundo cristiano.

El nacimiento navideño

Fue San Francisco de Asís el primero en instalar un nacimiento viviente para simbolizar el nacimiento de Jesús y hacer más dinámico el entendimiento de aquel suceso. La fecha de la puesta del primer nacimiento pudo haber sido en 1223, mientras andaba cerca de Rieti Italia. Auxiliado por otros clérigos, construyó una casita de paja, un portal y un pesebre, e invitó a todos los habitantes a integrarse en una escena viviente con José y María, el niño recién nacido, los pastores y hasta algunos animalitos con tal de darle realismo a la escena.

Cuando llegaron los españoles a lo que es hoy México trajeron con ellos esta tradición pero, para facilitar la evangelización y que los nativos se sintieran partícipes, comenzaron a incluir figuritas que aparentaban ser pobladores nativos presenciando el nacimiento de Cristo.

La corona de Adviento

Este es otro elemento de las tribus germanas que, durante la época invernal, colocaban en señal de esperanza de la llegada de la primavera. Sin embargo, con el tiempo y como sucedió con la mayoría de los elementos de esta lista, la corona de adviento simboliza una vez más el infinito amor de Dios, lo que se representa en la forma circular de la corona.

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Asimismo, la tradición cristiana nos dice que el color verde de las ramas es un recordatorio de la esperanza y la vida. Hay quienes además adornan este elemento con algunos listones rojos que, una vez más, representan el amor de Dios.

El muérdago

Este fue heredado por los escandinavos y se remonta al siglo XVII. Para ellos el muérdago otorgaba la paz, pues bajo la planta los combatientes tenían el derecho de pactar una tregua o hasta celebrar un matrimonio.
A partir del XVIII, cuando los cristianos una vez más tomaron una tradición nativa para evangelizar con menos contratiempos, tomó un significado más… ¿romántico? Las jóvenes casamenteras no podían rechazar ser besadas bajo esta planta y este acto auguraba el comienzo de un apasionado romance.

Crédito: willfolsom

De ahí nació la tradición de besarse bajo el muérdago colgado en el umbral de una puerta. Además, se creía que si el beso se producía en Nochebuena, la chica besada encontraría el amor. Hoy en día este ritual solo proporciona la creencia de buen augurio en la suerte y en el amor.

La flor de Noche Buena

Su nombre náhuatl es cuetlaxóchitl, que significa “flor que se marchita”. Es muy apreciada por los mexica por su capacidad de florecer en la época más dura del año: el invierno. Sin embargo, la flor de Nochebuena se usó por primera vez en las fiestas navideñas del siglo XVII, en Taxco, Guerrero, cuando un grupo de monjes franciscanos recolectó varias para enmarcar una procesión conmemorativa de la Natividad, llamada Fiesta del Santo Pesebre. Luego fue patentada en EUA y ahora es un símbolo más de la navidad.

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Crédito imagen de portada: dapuglet