Photo: Galicia Sustentable

Historia y leyendas del antiguo Palacio y Museo de la Inquisición (CDMX)

The Federal District
by Ana Elba Alfani Cazarin 13 Aug 2019

El antiguo Palacio y Museo de la Inquisición, hoy también sede del Museo de la Medicina Mexicana, se encuentra en justo frente a la Plaza de Santa Domingo, en el Centro Histórico de la ciudad.

En la entrada tiene una escultura de un brazo que sostiene una cruz, una espada y una hoja, cuyo significado es la redención, todo acompañado de la frase en latín: “Álzate oh Dios y defiende tu causa”.

Crédito: @conbdebarvch

Recordemos que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue fundado en el último tercio del siglo XV por los reyes católicos de España, para perseguir las herejías.

Se convirtió en un órgano de control político-religioso -y hasta económico- que rigió el mundo católico por más de 500 años.

Cuando los portones de este edificio se abrían, era para que saliera la carreta que iba en busca de los presuntos herejes o cuando los llevaban para ser ejecutados.

Aquí se llevaron a cabo los primeros juicios por blasfemia, de aquellos que se atrevían a usar el nombre de Dios en vano. Durante años, murió un número impreciso de personas hasta que, en 1824, estas prácticas fueron totalmente abolidas.

Muchos visitantes aseguran que en este lugar “la vibra es bien pesada”, seguramente por la injusta tortura de tanta gente inocente. También aquí se suicidó el poeta Manuel Acuña, en 1873, cuando tenía solo 24 años y no pudo ya con el sufrimiento que le provocaba el desamor de su adorada Rosario de la Peña y Llerena.

Entre los juicios famosos de aquellos tiempos se tiene conocimiento de la persecución y juicio a la familia Carbajal (por supuesta reversión al judaísmo), y el caso de Martín Villavicencio, alias Martín Garatuza, que inspiró a Don Vicente Riva Palacio a escribir la novela del mismo nombre.

Crédito: @ricardsan

El Tribunal de la Santa Inquisición fue establecido en 1571, aunque el primer inquisidor que llegó a la Nueva España fue Don Martín de Valencia, en 1524, y el primer Inquisidor General para el Virreinato Novohispano fue Pedro Moya de Contreras (1570 a 1574), quien trabajó en la sección del monasterio donde se construiría el Palacio, para luego ser nombrado arzobispo de México y posteriormente Virrey de Nueva España (1584-1585). La Santa Sede encomendó a los frailes de la Orden de Santo Domingo las labores inquisidoras.

El arquitecto encargado de la construcción fue el Maestro Mayor de Obras y Arquitectura de la Inquisición Don Pedro de Arrieta. Su proyecto incluía una fachada cubierta de tezontle (piedra volcánica porosa de color rojo sangre), puertas y ventanas que tienen un marco de piedra de color gris claro llamada chiluca. Adentro vas a encontrar un espectacular patio en donde los arcos de las esquinas carecen de columnas, como si se sostuvieran mágicamente en el aire.

También tiene una escalera magnífica de doble rampa.

El acceso a los temidos calabozos de la cárcel La Perpetua era secreto y solo el arquitecto, las autoridades eclesiásticas y algunos guardias podían llegar a ellas.

Anexo al palacio existían habitaciones especiales para los inquisidores y ministros del Tribunal, que no solo cumplía como persecutor de la herejía, sino que hacía las veces de una policía secreta del gobierno virreinal.

Había dos casas adjuntas para los miembros del Santo Tribunal. Una daba al frente del convento de Santo Domingo y otra a la calle de la Perpetua (hoy calle Belisario Domínguez). Ambas estaban intercomunicadas.

Crédito: Francisco Kochen

En cuanto a las leyendas, son innumerables los relatos de fantasmas cuyas almas no descansan en paz. ¿Te imaginas la cantidad de gente que murió en sus mazmorras y salas de tortura?

Se dice que sobre la calle de República de Brasil hay túneles y que, durante los trabajos realizados por los gobiernos de la CDMX en distintas épocas, han sido encontrados esqueletos y restos de reos posiblemente quemados, lo que habla que pudo ser una especie de fosa común de la propia inquisición.

Los vecinos afirman que por las inmediaciones de este templo de la muerte y la tortura ronda un decapitado y no solo por las noches. También se escuchan quejidos y lamentos, y hay varios testigos que afirman haber visto a un monje que sale lentamente de la iglesia y se dirige hacia el callejón de Leandro Valle, hasta perderse en una vieja imprenta.

Otra leyenda urbana es la de las trece momias halladas en 1860, por unos obreros que realizaban trabajos de remodelación y descubrieron un túnel que iba hacia la Iglesia de Sto. Domingo. El túnel hacía las veces de una sala secreta de tortura, y se especula que una de esas momias era la de Fray Servando Teresa de Mier.

Para terminar con las leyendas, entre el personal de seguridad se cuenta la historia de la fantasmagórica presencia de una mujer que se presentaba, ante ellos, lamentándose y exigiendo que le dejen en paz, porque su cadáver estaba en exhibición. Desesperada, se alejaba gritando y jalándose los cabellos, mientras pedía a gritos por una cristiana sepultura.

Tras el término de la Inquisición, el edificio fue puesto en venta, pero nadie quiso adquirirlo. Años después fue comprado por el Arzobispado. Fue utilizado como internado, escuela primaria y un cuartel militar. En 1854 lo compró la Escuela de Medicina.

En el espacio donde se ubicaba la capilla se fundó la Academia de Medicina, donde los nuevos galenos hacían el juramento hipocrático. Cuando la UNAM, nuestra máxima casa de estudios, se trasladó a Ciudad Universitaria, en 1950, siguió teniendo la propiedad del edificio y, con el tiempo, la convirtió en el Museo de Medicina de México (1980).

Son 24 las habitaciones donde descubrirás la historia de la medicina en México, desde la época prehispánica hasta el siglo XX. Hay unas salas maravillosas dedicadas a la medicina indígena y a la herbolaria. También podrás admirar equipos y médicos antiguos, así como una colección de figuras de cera que eran usadas para el estudio de las enfermedades.

El Palacio y Museo de la Inquisición (Museo de Medicina Mexicana) se encuentra en la Calle Brasil 33, Colonia Centro. Aquí tienes toda la información para organizar la visita al museo. Este es el sitio web del Museo de Medicina Mexicana y su página de Facebook.

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