La antigua catedral a la vista de todos

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La Catedral Metropolitana es un ícono de la ciudad y una de las maravillas arquitectónicas que nos heredó la época colonial, pero esta no fue la primera catedral de México. Pocos años después de la conquista, Hernán Cortés encargó a fray Juan de Zumárraga la construcción de una pequeña catedral que fue terminada para 1532 y remodelada de forma importante en 1585.

El disgusto que provocaba que un edificio tan modesto fuera el máximo bastión de la fé católica en la Nueva España intervino en la demolición del mismo en los primeros años del siglo XVII; sin embargo, la vieja construcción no estaba del todo desprovista de virtudes y muchas personas estarían de acuerdo en que su portada tenía un valor artístico innegable. Así fue como el frente de este edificio escapó de la ruina y terminó en el convento de Santa Teresa la Antigua —lo que hoy es el Ex Teresa Arte Actual. Aquí permaneció hasta finales del siglo XVII, cuando el convento fue remodelado, pero esto no implicó el fin de este pequeño fragmento de historia, que logró emigrar nuevamente hasta el lugar donde lo podemos encontrar hoy en día.

La portada de la vieja catedral se encuentra en la entrada lateral de la Iglesia de Jesús Nazareno, un templo que se encuentra en la esquina de República del Salvador y 20 de Noviembre y es una de las pocas obras arquitectónicas del siglo XVI que se mantienen intactas en la Ciudad de México. Una verdadera ventana arqueológica que se encuentra a la vista de todos.

 

Las primeras fotografías

Photo: Jean Prellier, 1840. George Eastman Museum.

El siglo XIX fue un siglo de grandes inventos que revolucionaron al mundo. Tal vez uno de los más importantes fue el producto del trabajo de Nicéphore Niepce y Louis Jacques Mandé Daguerre: la fotografía. Apenas un año después de que el daguerrotipo —el primer procedimiento fotográfico que se comercializó— adquiriera fama en las calles de Europa, ya había alguien postrado en la Plaza de Armas (todavía no lo bautizaban como Zócalo) tomándole fotos a Catedral.

Jean Prelier llegó a México a finales de 1839 y para inicios de 1840 tomó las primeras fotos de la Ciudad de México, teniendo como modelo la Catedral Metropolitana. Estas fotos fueron exhibidas en un local que el daguerrotipista adquirió en la calle de Plateros —hoy Madero— y marcan el inicio de la historia fotográfica de México. Además de la Catedral, Prelier retrató el Palacio de Minería, el Palacio del Marqués del Apartado, el edificio de la Real y Pontificia Universidad de México —donde se encontraba el Caballito por aquellos días— y la Piedra del Sol, que se encontraba empotrada en una de las torres de Catedral. Cabe mencionar que la foto más antigua de México se tomó en diciembre de 1839 por el mismo Prelier, cuando desembarcó en el puerto de Veracruz.

En la foto de arriba —que está invertida y deben imaginarse la izquierda a la derecha y viceversa— es evidente el paso del tiempo. El edificio que se observa sobre la plaza es el Parián, el gran mercado que sirviera a la Ciudad de México por más de dos siglos y que sería demolido un par de años después de ser fotografiado. A sus alrededores se observan algunas de las lámparas de aceite que sacaron a la ciudad de las penumbras a finales del siglo XVIII —la electricidad tardaría otros 40 años en llegar. Al fondo de la imagen se observan la calle Monte de Piedad y el Paseo de las Cadenas, uno de los puntos de reunión más importantes de la ciudad por aquellos días. Ojo: la aparente ausencia de gente se debe a que el proceso de obtención de imágenes en daguerrotipos era sumamente tardado y, como dicen por ahí, el que se movía no salía en la foto.

 

La campana castigada

Cada una de las campanas de Catedral tiene nombre e historia. Está Santa María de Guadalupe, la mayor de todas con trece toneladas de peso, la Ronca, que no es tan grande, pero tiene un timbre muy peculiar, y está la Castigada. Esta última adquirió este nombre en 1943, cuando un campanero sin mucha experiencia la hizo sonar y recibió un golpe en la cabeza que lo mató instantáneamente.

¿Cómo se castiga una campana? Impidiendo que suene, claro está. A la Castigada le quitaron el badajo, la amarraron y le pintaron una cruz roja como evidencia de su transgresión. Esta no fue la primera vez que una campana fuera silenciada en México; está también el caso de una campana que fue exiliada de España y terminó en Palacio Nacional —ya sin badajo— por tener la extraña costumbre de sonar sin la ayuda de campanero a mitad de la noche.

La Castigada permaneció en silencio por 57 años hasta que fue perdonada durante los festejos católicos por la llegada del año 2000. La Catedral Metropolitana cuenta con un total de 35 campanas y sus torres tienen espacio suficiente para 56. Existen recorridos gratuitos a los campanarios, pero estos se encuentran temporalmente suspendidos por el daño que recibieron las estructuras durante el terremoto del 19 de septiembre de 2017.

 

Escenas de sincretismo

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La conquista religiosa del pueblo mexica fue simbolizada por la construcción de grandes iglesias católicas sobre los antiguos templos y adoratorios. La Catedral no es la excepción y aún hoy pueden observarse los restos de la antigua Tenochtitlán desde algunas de las ventanas arqueológicas que se encuentran en el atrio frente a la fachada principal. La nueva Ciudad de México se encargó en pocos años de ocultar por completo toda huella su pasado.

Esta es la razón por la cual uno de los lugares más importantes de la Catedral —aunque también uno de los menos conocidos— sorprende a sus visitantes con algunas de las escenas de sincretismo más interesantes que se pueden encontrar en México. Este lugar es la Cripta de los Arzobispos.

En esta cripta se encuentran los cuerpos de todos los arzobispos de México, iniciando por fray Juan de Zumárraga. Lo interesante del lugar —además de su valor histórico y cultural— es que las criptas y la iconografía católica comparten espacio con elementos de la religión mexica. El mejor ejemplo es el monumento que guarda los restos de Zumárraga, donde una representación del arzobispo descansa sobre una plataforma con motivos prehispánicos. El altar principal también cuenta con una cruz sobre una base que incluye parte de un altar de sacrificios encontrado en las excavaciones bajo Catedral, donde se encontraba un adoratorio a Ehécatl- Quetzalcóatl.

La Cripta de los Arzobispos se abre al público durante algunos días del año. Normalmente puede ser visitada durante Día de Muertos.