1. Conversa con tu niño sobre lo largo que será el viaje.

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Aprovecha esta ocasión para conocer sus expectativas sobre el mismo, y que le gustaría llevar para entretenerse a lo largo del camino. También anímalo respecto al viaje si es necesario: ir de vacaciones no representará muchos problemas, pero si es un viaje de negocios o una mudanza no estará muy dispuesto y se tornará más tedioso para ambos si no lo conversan.

 

2. Cuenta historias.

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Una buena historia siempre es bienvenida, más aún cuando tiene que ver con el lugar que visitarán. Investiga sobre sitios de interés y cuéntales historias relacionadas al mismo y estará más motivado a lo largo del viaje. También puedes investigar sobre hechos curiosos de los lugares que estarán en el camino y contarle a medida que los vayan pasando, por ejemplo: “Hijo, en este pueblito que vamos a entrar se hizo la tortilla de queso más grande del país”. Más que pedirles que estén emocionados por lo que verán, muéstraselos con tu propia actitud. Tú también podrás “disfrutar como niño”, sorprendiéndote con cada cosa.

 

3. Inventa historias.

Las historias que les cuentes a lo largo del viaje no tienen por qué ser del todo reales. Puedes inventar una historia fantástica a lo largo del camino, donde tu niño podrá intervenir e incluso aportar sus propias ideas. De esta manera estarás estimulando su imaginación y estará feliz de poder contar la historia que él quiera contar y que todos puedan escucharla.

 

4. Lleva algún tipo de cotillón sorpresa.

De la misma manera que un niño se emociona por un cotillón en un cumpleaños lo hará durante el viaje. Cuando lo notes bastante aburrido o cansado, ¡saca esta sorpresa de tu bolso y lo reanimarás! No tienen que ser golosinas necesariamente. Haz volar tu imaginación y sorpréndelo con algo que le guste mucho.

 

5. Crea un rompecabezas magnético.

Bastará con recortar algunas formas de foami u otro material similar y pegarles cinta magnética por detrás (puedes conseguir esta cinta en cualquier ferretería y es muy económica). Estas piezas podrán adherirse fácilmente a una bandeja de metal, por lo que tu niño podrá construir el rompecabezas o cualquier otra figura que le plazca uniendo las piezas sobre la bandeja de metal, y lo más importante, el movimiento del automóvil no afectará en lo más mínimo este juego.

Nota: la bandeja metálica quizás no sea apta para vuelos en avión… principalmente por el tema de la seguridad aeroportuaria. ¡No te preocupes! En muchas aerolíneas, las azafatas suelen brindar juegos a tus pequeños.

 

6. ¡Cuenten autos!

Esta es clásica, mi mamá la aplicaba conmigo. Elijan un color y cuenten cuántos autos encuentran en la vía con el color que cada uno eligió. El que cuente más autos de su color al final ganará un premio previamente establecido 😉

 

7. Haz tu propia versión del “Tutti frutti” o “Scattergories” mental.

Se trata de jugar a nombrar categorías de cosas, o cosas que empiecen con una cierta letra del abecedario en particular. Las categorías pueden ser nombres de animales, de plantas o frutas y verduras, de colores, de países o ciudades, entre otros.

Imaginemos que elegimos la categoría “colores”: cada participante debe nombrar un color en menos de 10 segundos, y no repetir los ya dichos por las demás personas. Si una persona repite un color ya dicho o no puede pensar en un color, pierde, y sale de la ronda del juego. Si en cambio lo jugamos en papel, se hace una tabla de doble entrada con colores, animales, países, nombres propios, alimentos, etc., y se sortea la letra del abecedario con la que empezar: el que completa todas las categorías en menor tiempo, gana esa ronda. Puntos extras si el juego se relaciona a cosas del sitio que visitarán 😉

 

8. Juega al “veo veo”.

Este juego consiste en adivinar lo que tu hijo está mirando o viceversa, es bastante entretenido para los niños en edades cercanas a los 5 años. En un viaje reciente, mientras jugaba con mi ahijada, cambiamos el adivinar “colores” por “formas”, y debo decir que la pequeña tiene muuuuucha imaginación (encontró delfines entre las nubes… de noche).

 

9. Salta números.

Si viajas en avión, este juego será de mayor utilidad que los dos anteriores. Consiste en elegir 2 o 3 números y comenzar a contar evitando los números elegidos. Por ejemplo, si eligieron “1” y “3” no podrán nombrarse ni ellos ni cifras que los contengan, como el 21 o el 23. Puedes ofrecer alguna recompensa para el que gana al final del viaje.

 

10. Dibujar y colorear también ayuda.

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Llévales a tus niños algún libro para colorear con sus personajes favoritos. Si les agrada dibujar, también pídele que ellos mismos creen sus propias obras de arte. Crayones de cera, tiza, lápices, fibras… fíjate qué tienes a mano.

También puedes enseñarle a hacer un folioscopio con un pequeño block de hojas (esos libritos que te muestran una imagen en movimiento al pasar las hojas con velocidad). Además, puedes pedirles que estén atentos a lo largo del camino para que dibujen lo que más les guste de todo lo que están viendo.

 

11. Lleva música para ambos.

Ideal si viajas en vehículo propio, graba un cd o prepara un pendrive. Lo ideal es que no sólo incluyas SUS canciones favoritas, sino algunas que a ti también te gusten, ¡así cantan juntos! Es importante llevar más que música infantil. ¿Cuántas veces puedes escuchar “el ratoncito Miguel” sin que te den ganas de arrojar el audio por la ventana?

 

12. La mochila con los juguetes no puede faltar… con sorpresa.

Haz una pequeña mochila con 2 o 3 de sus juguetes favoritos: esto lo va a entretener un buen rato. Puedes llevar secretamente un juguete adicional (nuevo para el pequeño o la pequeña) y darle una sorpresa cuando esté perdiendo el interés en los que ya están en la mochila.

 

13. Lleva en tu bolso algunos bocadillos o snacks.

Un niño estará tranquilo mientras esté comiendo algunos bocadillos, más si se trata de dulces. Así que guarda en tu bolso lo suficiente como para mantenerlos felices un buen rato, pero sin abusar en la cantidad ya que viajar largo rato puede ocasionar náuseas.

 

14. Obviamente: ¡lleva un libro que le guste!

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Bien sea de cuentos, de adivinanzas, de Harry Potter o de física termonuclear, lo importante es que sea un libro que le guste mucho. Eso lo mantendrá tranquilo otro rato más y como ventaja estarás estimulando la imaginación y aprendizaje de tu hijo mientras lee.

 

15. Y como último recurso…

La idea de viajar en familia es disfrutar con la familia, pero cuando ya no hay más opciones para mantener la paz familiar, existen… los dispositivos electrónicos. Un DVD portátil, una laptop o un videojuego portátil (o en el móvil) serán un recurso digno de tener en cuenta. Si bien los dispositivos se pueden usar de manera “individual” y hacer que nos aislemos en ellos por un rato, también hay juegos que están pensados para usarse en grupo. Un buen ejemplo son las variantes de “Dígalo con mímica” para celular.