Recuerdo como si fuera hoy las caras de los turistas que llevé a visitar la Bombonera y a caminar por sus alrededores entre 2009 y 2013. La fascinación que sentían podía explicarse solo en parte por lo que efectivamente estaban observando: el resto tenía más bien aura de misticismo. Cuando paseábamos por las distintas partes del estadio y estos extranjeros y extranjeras de todas partes del mundo conocían los muchos detalles de color sobre la 12, sobre las rivalidades, sobre la política y el fútbol, era como si quedaran enredados ellos mismos en la pasión del fútbol argentino. Ni hablar de la emoción contagiada al «latir» junto con los cantos y saltos de la hinchada. Si hasta los ingleses saltaban…

Photo: Goran Bogicevic | Shutterstock

Así que no me sorprende que -nuevamente- un medio internacional especializado haya elegido a La Bombonera (estadio Alberto J. Armando), como tapa de su lista de los 25 mejores estadios del mundo. Se trata de la edición número 23 de la revista holandesa Staantribune. Mirá qué linda esta imagen aérea de la casa de Boca Juniors:

Photo: Staantribune.nl

Para alimentar y calmar la clásica rivalidad al mismo tiempo, River Plate con su Monumental también forma parte de la lista de Staantribune, pero no figura entre los primeros 10 lugares. En sus redes sociales, Staantribune también reconoce otras singularidades del fútbol argentino, como la cercanía de los estadios de Racing e Independiente:

En 2015, la Bombonera ya había sido destacada por la revista inglesa Four-Four-Two como la mejor en un ránking de 100 estadios del mundo. Puedes leer la nota original en inglés haciendo clic aquí o estudiar detalladamente este mapa que contiene las canchas más espectaculares alrededor del mundo:

Como verás, hay 5 estadios argentinos en la lista de Four Four Two: el Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti (River Plate), el Estadio Diego Armando Maradona (Argentino Juniors), el Estadio Alberto J. Armando (Boca Juniors), el Estadio Presidente Perón (Racing Club) y el Estadio Gigante de Arroyito (Rosario Central). Mucho (más) de lo que sentirnos orgullosos y alimentar nuestro pequeño gran ego.