Según la historia oficial, ninguna mujer ocupó el trono de Tenochtitlán. Sin embargo, es muy posible que a la muerte de Moctezuma Ilhuicamina, le sucediera su hija, Atotoztli II.

Vamos a remontarnos un poco a la historia de Tlacaélel, quien tuvo el poder detrás del trono guerrero, el pensador, el economista, el estadista y el reformador religioso que cambió para siempre el destino de los mexicas. No fue huey-tlatoani, pese a su noble cuna, pero de todas formas fue el personaje más influyente y poderoso de la historia mexica. Durante cincuenta años, Tlacaélel fue Consejero de tres tlatoanis: Itzcóatl, Moctezuma Ilhuicamina y Axayácatl.

Para lograr estas hazañas, el desposeído Tlacaélel mandó a reescribir todos los libros históricos (viejos códices propios y de los pueblos vencidos, donde el pueblo mexica aparecía débil y pobre), y reconstruyó una historia favorable al nuevo prestigio de Tenochtitlán ya su pueblo elegido. Estos cambios favorecerían principalmente a Moctezuma Ilhuicamina.

Su Señor el Airado, Flechador del Cielo, el quinto huey tlatoani mexica, Moctezuma Ilhuicamina (c. 1398–1469) afianzó el poder absoluto y teocrático e inició una era de esplendor económico y artístico sin precedentes. Reinó durante largos treinta años y, cuando falleció, no dejó hijos legítimos que heredaran el trono.

¿Cómo se arregló la sucesión? Según nos cuentan, el nieto de Moctezuma Ilhuicamina, Axayácatl, subió inmediatamente al poder, pero ¿fue realmente así? ¿O Tlacaélel volvió a reescribir la historia? Atotoztli II Atotoztli o Huitzil Xochitzin es casi una desconocida. No existen pinturas sobre ella, pero consta que era hija (para algunos autores, la preferida) de Moctezuma Ilhuicamina, que fue casada con Tezozómoc y que fue madre de tres huey-tlatoanis: Axayácatl , Tizoc y Ahuizotl.

Hasta aquí, la versión de los autores primitivos. Sin embargo, no son pocas las fuentes que la señalan como la sucesora del padre y Huey tlatoani de Tenochtitlán.

En Los Anales de Tula (van Zantwijk 1979) y en las memorias registradas del fraile franciscano Motolinía (1964:8) se menciona que esta mujer actuó como regente durante al menos seis años (1466 a 1472), después de Moctezuma Ilhuicamina y antes de su hijo Axayácatl. “Relación de la Genealogía” (1941:254), por su parte, va más allá, e incluso afirma que Atotoztli II gobernó por más de treinta años. También Alvarado Tezozomoc (1975:179) y López de Gómara (1826:137) entre otros, la confirman como reina y este último, con una referencia muy reveladora:

“A Moteuhzoma le sucedió en el reino una hija suya llamada Atotoxtli, que no había heredero más cercano, la cual casó con un pariente llamado Tezozmoctli, hijo de Itzcohuatl y parió de él muchos hijos, de los cuales fueron reyes de México tres, uno tras otro como habían sido los hijos de Acamapich…Axayactl fue rey después de su madre y dejó hijo que llamó Moteuhzoma por amor de su abuelo”.

¿Aceptaron aquellos temerarios guerreros aztecas a una mujer como su soberana y comandante en jefe? Es difícil de asegurar…

La guerra era un asunto exclusivamente masculino entre los mexicas y estos se encontraban en su período de conquistas y engrandecimiento. Además, la sociedad enaltecía el valor de lo masculino desde las bases hasta la cúspide de los grupos dominantes de fuerte tendencia militarista. Lo indudable es que hubo una ruptura en el patrón de sucesión normal y el nombre de Atotoztli II surge, una y otra vez, como huey tlatoani legítima.

Si realmente fue así, es muy probable que alguien (Tlacaélel) pasara por grandes apuros, estirando la muerte de Moctezuma Ilhuicamina y adelantando la asunción del nieto, para oscurecer el papel político de esta soberana. Un poco más de medio siglo después, y luego de que Hernán Cortés conquistara a sangre y fuego México-Tenochtitlán, otra mujer, Tecuichpo Ixcaxochitzin, más conocida como Isabel Moctezuma, “la última princesa mexicana”, proclamó y defendió el reinado de Atotoztli II. Ella también había sido jade precioso, pluma de quetzal para su padre, Moctezuma II.